Los agentes de Migración en el aeropuerto de Rionegro han estado bastante ocupados la última semana devolviendo grupos de turistas, sobre todo de Estados Unidos, por alerta de delitos sexuales. Que los inadmitidos que vienen del extranjero a Medellín ahora lleguen en grupo sería la confirmación en la ciudad de un fenómeno conocido como “passport bros” o “hermanos de pasaporte”.
La entidad confirmó que la semana pasada inadmitieron 14 extranjeros que pretendían ingresar a Antioquia y cuyo perfil encendió las alertas de las autoridades. Según Paola Salazar Gómez, directora regional de Migración, varios de ellos llegaron en grupos organizados y, tras entrevistas migratorias y revisiones, detectaron posibles intenciones relacionadas con explotación sexual y consumo de sustancias ilícitas. Con estos la cifra ya van 100 inadmitidos en el país en 2026, de los cuales 73 fueron sacados de Rionegro.
En uno de los casos un grupo de cuatro gringos arribó desde Miami; argumentaron como motivo de viaje “una despedida de solteros”. Pero resultó que ya habían contratado tours privados en dólares con fiestas exclusivas para extranjeros, los cuales incluían consumo de “licor ilimitado, drogas y mujeres muy jóvenes dispuestas a todo”, lo que para Migración representó riesgo de explotación sexual.
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Luego siete viajeros, provenientes de Nueva York, también fueron inadmitidos después de que los funcionarios detectaran patrones similares durante las entrevistas de control. Finalmente, un tercer grupo de tres ciudadanos provenientes de República Dominicana fue inadmitido, dos de ellos por posibles fines de explotación sexual y otro por manifestar intenciones relacionadas con consumo de drogas. Todos los inadmitidos ya tenían contactos previos en redes con “guías” para coordinar rumbas y bacanales.
¿Qué son los ‘passport bros’?
Según varias investigaciones, este es un término acuñado a hombres provenientes de países desarrollados que viajan a países en desarrollo particularmente de América Latina, el Sudeste Asiático y Europa del Este realizando trabajos remotos, pero también buscando una “mejor experiencia personal y sentimental”. Pero los “passports bros” buscan en el extranjero mujeres más dóciles, tradicionales o enfocadas en la familia, cosa que según ellos ya no hay en sus tierras.
Otra motivación que tienen es la económica, pues aprovechan la diferencia cambiaria favorable para acceder a un estatus económico más alto. En el resto del mundo el término data de 2020 y era acuñado principalmente a pequeños grupos digitales en los que algunos viajeros comentaban sus experiencias en estos destinos.
La directora Salazar recordó que el término comenzó a consolidarse en Medellín desde 2013 y 2015, inicialmente asociado a comunidades digitales de extranjeros que promovían la ciudad ofreciéndola como destino principal para el consumo de drogas y secundario para el “turismo sexual”. Sin embargo, con el auge viajero postpandemia y la masificación de contenido en redes sociales, el término sufrió un cambio absoluto que terminó afectando a Medellín.
Salazar comentó que los “passport bros” no es una organización jerárquica o estructurada, sino redes informales y “hermandades” digitales de viajeros que consumen y comparten contenido producido por “influenciadores” especializados en promocionar toures de este tipo en Medellín.
Además, detalló que los “passport bros” invirtieron las cosas: ahora el principal objetivo es el sexo, incluyendo la explotación sexual infantil de mujeres y niños. En eso coincide una investigación de la BBC, pues con la apertura de la ciudad al turismo masivo llegaron “passports bros” que montaron canales digitales desde los que pontificaban de las bondades de la ciudad para este tipo de viajeros, pero también promocionaban su “guianza” para acceder a encuentros con mujeres de Medellín.
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Fue así como estos “passport bros”, ahora convertidos en influenciadores, empezaron a usar TikTok, YouTube e Instagram para vender a Medellín usando estas expresiones: “Cómo conseguir una latina con un gran trasero”, “Salir con mujeres es mejor fuera de Occidente”, “Puedes vivir en el paraíso con gente hermosa y con una fracción de lo que gastabas”.
Las cuentas les resultan muy favorables a estos “gurús”, pues como señaló la revista Vice en una investigación sobre este tema, los “passport bros” instalados en Medellín pueden ganar fácilmente desde 1.000 dólares con su contenido. Y ese no es su único ingreso.
De hecho, este fin de semana Migración no dejó entrar al país a Casey Brown, un “passport bro” que en redes se hacía llamar Casey Red Beard. Sobre Brown pesan varias alertas vinculadas a la presunta promoción de turismo con fines de explotación sexual, según Migración. Sin embargo, andaba orondo y campante. De hecho había salido en abril de este año del país y estaba presto a regresar cuando fue inadmitido en El Dorado de Bogotá.
Brown era uno de los organizadores de alguna fiestas en la capital antioqueña en las que se ofrecían supuestos encuentros de intercambio idiomático, pero que de fondo tendrían encuentros exclusivos entre extranjeros y jóvenes de la ciudad. En su página ofrecía un “Programa de Inmersión en Medellín” que valía 5.000 dólares y que incluían una cena privada con 15 o 20 mujeres.
Además, Brown ofrecía una asesoría por 250 dólares la hora, en la que él y su socio, Patrick Red, enseñaban “todo para construir una increíble vida amorosa en Medellín y una vida de citas con mujeres colombianas sexys”.
Gracias a esas reseñas idealizadas como las de Brown es que habrían comenzado a pulular las filas de Migración con extranjeros buscando llegar a Medellín, muchos de ellos con presuntas negociaciones para que en sus bacanales les brinden drogas, licor y, más grave aún, menores de edad que poder abusar.
Prueba de esto son las cifras que tienen las autoridades de Medellín. De las 64 capturas por delitos sexuales hechas en la ciudad en 2026, 7 son turistas extranjeros. Es decir, el 10%. Mientras que de los 7 casos de explotación sexual infantil, 4 son asociados a gringos. O sea, el 57%. Esto sin contar los 73 extranjeros inadmitidos por alerta de delitos sexuales.
¿Pueden ser juzgados por concierto para delinquir?
Existe una duda: si algunos “passport bros” se coordinan para realizar actividades ilegales en Medellín —como la explotación sexual—, ¿podrían ser investigados por el delito de concierto para delinquir?
Según las fuentes consultadas, como el delito no se habría configurado en el país, sería poco probable. Sin embargo, queda la herramienta de la inadmisión. “Y ellos ya saben que cuando lleguen a sus países los empezarán a investigar allá”, detalló la fuente.
Eso sí, esto no quiere decir que las autoridades estén quietas. Migración confirmó que se ha fortalecido el intercambio de información con agencias homólogas extranjeras para que la deportación de estos indeseables sea más rápida.
Mientras que la Policía y la Secretaría de Seguridad de Medellín indicaron que ya se han dado capturas y condenas en Medellín y en Estados Unidos a algunos turistas extranjeros gracias al trabajo articulado con Fiscalía, Migración, Policía y las autoridades de países extranjeros.
“Ya tenemos herramientas tecnológicas y alianzas internacionales que nos permiten perfilar a esta gente incluso antes de que lleguen al país. Acá no queremos a esos supuestos turistas que vienen a abusar de las mujeres y a consumir drogas”, dijo el secretario Manuel Villa.
“Los extranjeros deben cumplir nuestras leyes y nuestros estatutos migratorios. Ciudadano extranjero que sea sorprendido en flagrancia o sea responsable de un delito es y será capturado”, detalló la Policía Metropolitana.