No ha puesto un pie en la Casa Blanca y Donald Trump ya comenzó a determinar las reglas de juego económicas para multinacionales que han visto truncados sus planes de expansión por cuenta de declaraciones del polémico presidente electo.
A los ataques directos de Trump desde Twitter a General Motors y Ford esta semana, se sumaron los que dirigió a Toyota el jueves: “Construya la planta en Estados Unidos o pague grandes aranceles”.
Esa mínima declaración causó que ayer las acciones de Toyota cayeran más de 3 % en la Bolsa de Tokio y, de paso, arrastrara a la baja los títulos de otras automotrices japonesas como Nissan (-2,08 %) y Honda (-2,01 %).
En una breve respuesta oficial, Toyota señaló que “espera colaborar con la administración Trump en beneficio de los intereses de los consumidores y de la industria automotriz”.
La empresa afirmó que la apertura de la planta en México, en la ciudad de Guanajuato, no afectará en ningún aspecto la presencia de Toyota en Estados Unidos. La compañía emplea a 136.000 norteamericanos y mantiene 10 plantas en Estados Unidos.
Toyota ya tiene una planta en México, en Baja California, donde fabrica camionetas Tacoma. Trump tuiteó erróneamente que se construiría una planta para fabricar modelos Corolla en Baja California. Toyota indicó que se propone construir una nueva fábrica en otra región mexicana para comenzar a producir en 2019.
En respuesta a Trump, el ministro japonés de Comercio, Hiroshige Seko, dijo que la industria automotriz nipona “contribuyó a crear 1,5 millones de empleos en Estados Unidos”.
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