La 56.ª Reunión Anual del Foro Económico Mundial (FEM) se celebrará del 19 al 23 de enero de 2026 en Davos, Suiza, bajo el lema “El espíritu del diálogo”. A pesar de que uno de los ejes centrales del encuentro es debatir cómo “construir prosperidad dentro de los límites planetarios”, la cumbre enfrenta duras críticas por la creciente huella de carbono de sus asistentes.
De acuerdo con un informe de Greenpeace, el uso de jets privados podría convertir el encuentro en una bomba climática, pues hay un crecimiento alarmante de estos viajes en los últimos años, triplicándose desde 2023.
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Según la ONG ambientalista, en el 2023 se registraron 227 vuelos de jets privados vinculados al foro, cifra que ascendió a 628 en 2024 y alcanzó los 709 vuelos en 2025.
Para el 2026, aunque Greenpeace prevé que 1 de cada 4 participantes llegará al evento en avión privado, siendo esto una cifra alrededor de 750 aviones teniendo en cuenta que se esperan cerca de 3.000 líderes globales para el FEM del 2026, pero el aeropuerto de Zúrich (Suiza) le confirmó a medios internacionales y organizaciones como Ok Green que se esperan en esta semana aproximadamente 1.000 vuelos adicionales dominados por jets privados, aeronaves estatales y traslados en helicóptero.
Aunque se creería que este incremento está relacionado a una mayor presencial de líderes globales, Greenpeace denuncia que este aumento no se debe a una mayor asistencia, sino a que las aeronaves son utilizadas de manera ineficiente como “taxis aéreos”, realizando múltiples trayectos cortos de ida y vuelta durante la misma semana.
Para esta organización ambiental, el impacto ambiental de estos traslados es desproporcionado en comparación con el transporte convencional, pues, según estudios, un solo vuelo privado desde Arabia Saudita hasta Davos puede producir más de 42 toneladas de CO₂, lo que equivale a las emisiones anuales de siete ciudadanos europeos promedio.
Otro dato que deja el análisis de Greenpeace es que el 70 % de estas rutas podrían haberse realizado en tren en una sola jornada, lo que evidencia una “ineficiencia extrema” por parte de los líderes que dicen buscar soluciones al cambio climático.
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