La inversión inmobiliaria continúa siendo una de las opciones más sólidas para construir patrimonio, obtener ingresos por arriendo o apostar por valorización a largo plazo. Sin embargo, el camino no siempre es directo para quienes cuentan con presupuestos limitados.
“El error más común es creer que se puede empezar a invertir sin tener unas finanzas personales ordenadas”, advierte Andrés Moreno, asesor financiero certificado y profesor universitario. Karen Martínez, asesora en finanzas personales, coincide en que antes de invertir es clave controlar gastos, reducir deudas, consolidar el ahorro y definir un objetivo claro.
Martínez propone una ruta: definir el objetivo (vivir, alquilar o revender), determinar el plazo y tolerancia al riesgo, y elegir el vehículo según el capital disponible.
Para quienes están formando capital, instrumentos como CDT, fondos de renta fija o cuentas de ahorro con rentabilidad pueden servir como base. Plataformas como MejorCDT permiten comparar tasas, mientras que Trii o Hapi facilitan el acceso a acciones y ETF.
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“Invertir no es dejar el dinero quieto, es entender cómo se mueve la economía y cómo se ajusta el plan”.
Karen Martínez, asesora en finanzas personales.
Opciones con bajo presupuesto