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La prueba de sangre y el escáner cerebral que podrían detectar signos de alzhéimer antes de su aparición

Dos investigaciones publicadas en The Lancet revelan los resultados de dos mecanismos para hacer una detección temprana del tipo más común de demencia en el mundo. Aunque todavía son necesarios más estudios para probarlos, estos trabajos son relevantes y formulan nuevas preguntas en el campo de la neurociencia.

  • 1.350 personas participaron en la investigación que concluye que es posible detectar biomarcadores de alzhéimer en un test de sangre. FOTO: Agencia Sinc.
    1.350 personas participaron en la investigación que concluye que es posible detectar biomarcadores de alzhéimer en un test de sangre. FOTO: Agencia Sinc.
hace 1 hora
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Desde hace décadas, la neurociencia está en la tarea de desarrollar mecanismos que permitan detectar el alzhéimer antes de que a los pacientes lleguen los primeros síntomas de la enfermedad.

Es en ese contexto que este viernes, en la revista médica especializada The Lancet, fueron publicadas dos investigaciones que revelan los avances de dos posibilidades –una prueba de sangre y un nuevo tipo de escáner cerebral– que podrían diagnosticar de manera temprana esta patología que afecta a aproximadamente 35 millones de personas en el mundo.

Lea: Envejecimiento y demencia: una alerta para el sistema de salud colombiano

El primer trabajo, liderado por la investigadora Kristine Yaffe, una de las expertas en demencia más relevantes de Estados Unidos, analizó las muestras de sangre de 1.350 personas sin signos de demencia y entre los 56 y 69 años. Lo que estaban midiendo eran los niveles de las proteínas beta amiloide Aß42 y Aß40, y p-tau217, que son biomarcadores –o sea, características biológicas– utilizados para diagnosticar y evaluar el riesgo de esta enfermedad.

“Lo que resulta llamativo con relación a los datos publicados es la capacidad de discriminación que tiene la prueba de estos biomarcadores en sangre periférica. Eso es lo que lo hace relevante. Y lo que lo hace más accesible en cuanto a costos es que se trata de un examen que no requiere punción lumbar ni tecnologías complejas”, le explicó el coordinador del Grupo de Neurociencias de Antioquia (GNA) de la Universidad de Antioquia, David Aguillón Niño, a EL COLOMBIANO.

El trabajo muestra que un 6% de los participantes presentaba niveles elevados de biomarcadores asociados a la enfermedad, según el principal indicador utilizado en el estudio. Ese grupo obtuvo peores resultados en pruebas de velocidad de procesamiento cognitivo y función ejecutiva, relacionada con capacidades como la planificación, la atención o la adaptación a nuevas tareas. Además, también registró un deterioro más rápido en pruebas de memoria verbal y velocidad de procesamiento realizadas con cinco años de diferencia.

Sin embargo, un comentario vinculado al estudio advierte de que estas pruebas pueden producir un elevado número de falsos positivos cuando se aplican a personas jóvenes sin síntomas cognitivos porque, por una parte, tener estas características moleculares no equivale a asegurar con un 100% de certeza que la persona va a tener alzhéimer en el futuro.

El segundo estudio comparó dos métodos de imagen cerebral para detectar la proteína llamada tau, que se acumula en el cerebro de las personas con alzhéimer.

El método más usado actualmente se llama Flortaucipir y el nuevo es MK6240. Los investigadores evaluaron cuál de los dos detecta mejor la proteína, especialmente en etapas tempranas de la enfermedad, y para eso incluyó 682 personas de entre 50 y 89 años, en Estados Unidos y Canadá, con diferentes niveles de memoria y cognición.

La conclusión más importante fue que en pacientes que aún no presentaban problemas cognitivos pero sí tenían otra proteína de riesgo (beta amiloide) en el cerebro, el método nuevo detectó tau temprana en el 15% de los casos, mientras que el método tradicional solo la identificó en el 6%. Es decir, MK6240 encontró más del doble de casos.

“Estos hallazgos son muy relevantes, porque cada vez estamos más cerca de poder predecir el riesgo de alzhéimer. Y eso es importante: si identificamos a quienes tienen un nivel alto, podemos iniciar intervenciones tempranas”, aseguró Aguillón, quien también enfatiza que son necesarios más estudios sobre estos mecanismos de detección, los cuales todavía no están listos para ser aplicados en tamizajes con poblaciones extensas.

Dentro de esas medidas de prevención estaría empezar a vigilar y tomar acción frente a los 14 factores de riesgo modificables que diversos estudios –entre esos los que ha realizado el GNA– han relacionado con la aparición de la demencia. Fumar cigarrillo, ser sedentario, consumir alcohol frecuentemente y estar constantemente aislado son algunos de los hábitos que hacen parte de ese listado.

¿Existen medicamentos para retrasar la aparición del alzhéimer?

En la primera investigación, los neurocientíficos aseguraron que el propósito de la detección con los tests de sangre es prevenir la aparición de la enfermedad con una combinación de medidas: cambio de hábitos y uso de nuevos medicamentos que podrían frenar el avance del alzhéimer como el lecanemab y el donanemab.

Este último fármaco, que ya ha sido probado en pacientes con síntomas y que tiene el visto bueno de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés), será el protagonista del API Colombia 2, el nuevo ensayo clínico del GNA en el que participarán 240 colombianos y que durará, al menos, 36 meses.

“Todos los ensayos clínicos realizados hasta ahora, salvo uno, se han llevado a cabo en personas con deterioro cognitivo leve o demencia leve a moderada, es decir, pacientes que ya presentan síntomas. Lo que se demostró con donanemab es que logra enlentecer la progresión de la enfermedad y mejorar algunos síntomas cognitivos hasta en un 38 % en ciertas escalas de medición”, cuenta el director del Grupo para luego explicar que su investigación es diferente a las anteriores porque la realizarán con personas desde los 25 hasta los 65 años portadoras de la “mutación paisa”, un error genético en el gen de la presenilina 1 que causa alzhéimer de inicio precoz descubierto por el GNA, pero sin síntomas.

La idea es evaluar cómo los biomarcadores detectados en sangre o en líquido cefalorraquídeo cambian de acuerdo al tratamiento. Actualmente no existe un medicamento que cuente con evidencia científica de ser capaz de retrasar en un 100% la demencia en pacientes que tengan biomarcadores, pero no signos de la enfermedad. No obstante, estudios como el API Colombia 2 pueden ayudar a que la medicina esté cada vez más cerca de encontrar respuestas para estas preguntas.

Los cambios cerebrales del alzhéimer comienzan entre 15 y 20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas. Durante todo ese tiempo ocurre un daño progresivo y silencioso en el cerebro. Por eso, pretender revertir esas dos décadas de daño cerebral una vez que los síntomas ya están presentes es muy difícil. Aguillón dijo que es debido a esto que la mejoría del 38% que se ha registrado en pacientes sintomáticos con el donanemab no puede considerarse una cura, pero sí ayudarles a los expertos a entender que la clave podría estar en el momento exacto en el que están comenzando a tratar el alzhéimer.

“Si logramos entender qué ocurre en las etapas preclínicas e intervenir a tiempo, podríamos retrasar o incluso evitar el inicio de la enfermedad”, concluyó el experto.

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