Casablanca, la residencia de Envigado donde pasó la mayor parte de su vida la maestra Débora Arango y donde está el museo para preservar su memoria, acaba de superar una prueba fundamental con la aprobación del plan de restauración por parte del Gobierno Nacional. Sin ese requisito es imposible siquiera tocar una teja o un ladrillo de esa construcción, debido a que esta es considerada como Bien de Interés Cultural (BIC) de la Nación.
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La resolución mediante la cual “se autoriza la intervención integral de la Casa Museo Débora Arango Pérez” es la número 032 del pasado 14 de enero, suscrita por la directora de Memoria y Patrimonio del Ministerio de las Culturas, Mónica Orduña.
A partir de esta decisión, lo que siguen son los trámites para buscar la licencia de construcción bajo la modalidad de restauración en alguna de las dos curadurías urbanas que existen en la Ciudad Señorial.
Luego, de acuerdo con Manuela Henao, la arquitecta de Desur (Empresa de Vivienda y Desarrollo Urbano y Rural de Envigado) que ha llevado el proyecto, se podría abrir la licitación para escoger quién acometerá las obras. No obstante, este último paso quedaría condicionado por la Ley de Garantías que a partir de hoy prohíbe los procesos de contratación pública que se hagan bajo la modalidad de contratación directa.
El director de Patrimonio Cultural de Envigado, Juan Carlos Ramírez, detalló que la conservación de la Casa Museo puesta a consideración del Ministerio de las Culturas a partir de un proyecto liderado desde Desur y el Museo de Arte Moderno de Medellín, está prevista en dos fases: una consiste en el diagnóstico del estado de la edificación y los “primeros auxilios” a techos y paredes para evitar que el deterioro avance, y la rehabilitación de algunos espacios, lo cual está por hacerse.
El otro componente es la valoración e identificación de la obra de la maestra y la elaboración de un guión museográfico alrededor de la casa que hace un repaso por la vida y obra de ella.
“Aplicando esos primeros auxilios y recuperando esos espacios, se busca generar una ocupación con el acompañamiento del MAMM, que fue el que desarrolló los conceptos de cómo será el recorrido, cómo resaltar la obra de la maestra y cómo convertirla en una galería permanente de parte de su obra”, apuntó Ramírez.
Toda vez que el MAMM conserva una colección compuesta por 246 piezas donadas por Débora en 1987, ya se hizo una alianza con el fin de que en la casa museo de Envigado haya una sala por donde roten esas pinturas, acuarelas, bocetos y cerámicas que ella ideó.
“La obra sigue siendo del MAMM, pero la exhibiríamos en la Casa Museo; asimismo se habilitará otro espacio como galería para promocionar artistas y unas salas para tener diferentes servicios institucionales como la enseñanza de artes plásticas o conferencias, algo que genere ocupación”, explicó el director de Patrimonio de Envigado.
La resolución 32 detalla que la intervención busca devolverle al inmueble su autenticidad, eliminando elementos agregados por la familia Arango para acondicionarla a sus necesidades, como la adaptación de algunas habitaciones.
Los trabajos a realizar incluyen el reforzamiento estructural mediante la reparación de grietas en los muros de tapia y la adición de una viga para darle mayor resistencia frente a sismos.
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El Mincultura autorizó también el desmonte de parte de las tejas del techo y el cambio de parte de la madera que hay en este. También, demoler una especie de estudio que acondicionaron en el patio secundario en el año 2003 y un baño cercano también adicionado cerca de la antigua habitación de servicio.
Igualmente, la restitución de pañetas con morteros de cal, la restauración de puertas y ventanas de madera, y la transparencia de la puerta de acceso vehicular por la carrera 43.
Así mismo, el cambio total de instalaciones eléctricas, hidráulicas y sanitarias, y la instalación de un pararrayos.
Por otra parte, en el plan también está la intervención de piezas que adornaban la casona, elaboradas por la propia Débora, como la representación de Santa Ana y San Joaquín; la Soledad, un mural con varios personajes; la obra ‘Maternidad en el campo’; un campesino mexicano; varias materas y dos guarda escobas decorados. Estarán a cargo del restaurador de bienes muebles Héctor Oswaldo Prieto.
Ramírez relató que las objeciones del Ministerio básicamente tuvieron que ver con conocer cómo se iban a salvaguardar los zócalos de Casablanca mientras se acometen las obras. Estos son también una muestra de la creatividad de la dueña, la cual los diseñó en cerámica, y por tanto hacen parte de todo el conjunto a conservar; pero tras la visita de un arquitecto venido desde Bogotá, pudo constatar que el protocolo al respecto era el adecuado, por lo que procedieron después a entregar la autorización.
El presupuesto tentativo es de $4.325 millones, de los cuales el Área Metropolitana del Valle de Aburrá aportará $4.190,4 millones en tanto que el Municipio de Envigado destina $134,8 millones.
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Todo se haría en un plazo que oscila entre los doce y los dieciocho meses, y como se dijo antes, la fecha de reapertura, entonces dependería de que se superen los avatares de la coyuntura política alrededor de las elecciones a Congreso y Presidencia de la República. Lo cierto es que la autorización del Ministerio fija una vigencia de tres años prorrogables por 12 meses más en caso de necesidad y si no se hace en ese plazo se incurriría en más trámites.
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