10 preguntas sobre Hell Boy II

1. ¿Es su argumento un intento de los guionistas por superar la marca de lugares comunes del cine de fantasía y de superhéroes?

2. ¿Qué pasó entre el rodaje de las dos películas, que Liz no sólo aceptó de nuevo a Hell Boy sino que se fue a vivir en concubinato con él?

3. ¿Será cierto que la forma tan fácil como Hell Boy vence a sus oponentes, más que una muestra de sus habilidades, lo que hace es producir menos emoción en el espectador?

4. ¿Sabrá Guillermo del Toro –o al menos su director de arte- que la Venus de Willendorff, esa enorme escultura de piedra que subastan al inicio,  realmente mide sólo 30 centímetros?

5. ¿El hombre de lata lleno de humo verdaderamente no es un héroe demasiado ñoño y “etéreo”?

6. ¿Sabrá Guillermo del Toro que las palabras “predecible” y “elemental” no son buenos adjetivos para estar asociados a sus historias?

7. ¿No se habrá dado cuenta el director la diferencia entre lo bien que funciona el efectismo visual de, por ejemplo, la muerte de ese ser de la naturaleza, en comparación con lo mal que funciona el efectismo argumental de, por ejemplo, no permitir que Hell Boy suelte al bebé en su combate?

8. ¿Los amigos de Guillermo del Toro irán a sus fiestas a tomársele el whiskey de cuenta de los millones que ha ganado con Hell Boy, pero mientras él atiende a otros invitados confiesan que les gusta más  Cronos, su primera película, y cuando hacía cine en México?

9. ¿Si Liz abraza a Abe enojada, entonces Hell Boy cenaría pescado frito?

10. ¿Dónde vivirán Liz y Hell Boy con sus dos diablitos de fuego ahora que no están al cuidado del gobierno, son desempleados y los humanos los discriminan por ser fenómenos (igualito que con los X-Men)?
I.M.

DIARIO DE ÍÑIGO

Octubre 26 de 2008. La ciudad de los necios conjurados. Int/Ext. Día/Noche.
Ayer supe que una amiga no ganó un premio que merecía ganar. Su trabajo es a todas luces de lo más ingenioso y contundente que se ha hecho en la ciudad en el video experimental. Sin embargo, los dos jurados fueron miopes en su apreciación. Aunque en realidad no es su culpa, pues es como si a mí me pusieran de jurado en un concurso de pedigrí canino. Justo a mí que me gustan lo chandosos, creo que eso es por su naturaleza marginal.

No, el problema no fueron los jurados, que sé muy bien que son muy competentes… pero en otros campos, no en el del video experimental. En realidad el problema de fondo en estos casos, casi siempre recae es en los que eligen a los jurados, ésos son los que tienen el verdadero poder, ésos son los que deben saber más que todos, y si no saber, al menos tener el criterio, el sentido común y el conocimiento del gremio. No era éste el caso. Y las consecuencias las sufrió mi amiga, que hizo un video muy bueno llamado Versión Libre.

Uno de los mejores libros que he leído en mi vida se llama La conjura de los necios, de Jhon Kennedy Toole (otro marginal, como los perros chandosos). Siempre lo recuerdo, al menos su título, cuando ocurren estas cosas. Cuando son los necios los que tienen el poder de decisión, cuando alguien que no sabe de cine dirige una revista, cuando a un petardo metódico le dan un cargo en una facultad, cuando los jefes de entidades culturales no tienen idea del asunto, o incluso lo que leen son libros de auto superación.

El problema no es estar rodeados de necios, sino que sean ellos los que tomen las decisiones y los que elijan a otros necios para que siga la cadena de necias decisiones.

Premio Nacional de Cine para una película de Medellín

El cine de Medellín hasta hace poco se reducía a Víctor Gaviria. Lo demás, era muy poco y de cuestionable calidad. Con la película Apocalípsur, de Javier Mejía, aparece una nueva versión de la ciudad, una nueva forma de verla.

Es una película que también trata de algunos de los problemas de Medellín, pues se ambienta en la época del narcoterrorismo, pero la forma como está construida su historia, sus protagonistas –jóvenes de estratos altos- y el énfasis puesto en la amistad y en las expectativas de estos jóvenes en la vida,  la hace una cinta inédita y cargada de virtudes.

El Premio Nacional de Cine que le acaba de otorgar un grupo de personalidades internacionales, en el marco de la semana del cine colombiano, es la constatación de la calidad y la marcada diferencia que tiene esta película en relación con el cine reciente del país. Ya el Festival de Cartagena había hecho lo mismo, así como otra serie de eventos internacionales.

Así que no es la opinión de unos pocos, es un consenso que existe en torno a la importancia de esta cinta, una importancia que no tuvo eco en el público colombiano, ni siquiera en el de la ciudad, que no la acompañaron en su paso por la cartelera, lo cual evidencia cuál es el principal problema del cine nacional: su público.
O.O.

88 minutos, de Jon Avnet

 

Otro thriller común y corriente que llega a quitarle espacio a una posible buena película. Ni siquiera su gancho, la presencia del actor Al Pacino, es una buena razón para verla, porque se trata de otro papelito también común y corriente, como los que las estrellas hacen sólo con fines “alimenticios”.

El asunto es muy simple, un sicópata se quiere vengar del testigo que lo hizo meter a la cárcel y orquesta todo un plan para hacerlo. El espectador, por su puesto, no sabe nada sino hasta el final, cuando en un par de minutos, antes del desenlace, le explican todo. Es decir, es lo que se conoce como un “engaña bobos”, un argumento lleno de información oculta, falsas pistas y tensión superficial, que sólo mantiene la atención del espectador por la débil recompensa final de saber quién es el asesino y sus motivaciones.
I.M. 

¿Las mejores películas de la historia?

¿Existe tal cosa? ¿Es posible hacer objetivamente una lista semejante? Absolutamente no. Se puede llegar a un consenso entre un grupo más o menos similar de espectadores, por ejemplo, los historiadores y críticos de cine, quienes siempre pondrán en la cabeza de la lista a El ciudadano Kane (Orson Welles, 1941).

O las listas de Hollywood que siempre son una mezcla de calidad, taquilla y popularidad, por lo cual puede estar en el número uno Casablanca (Michael Curtiz, 1941), El padrino (Francis Ford Coppola, 1972), o hasta Titanic (James Cameron, 1996). Pero la diversidad de los votantes (que va desde el espectador iletrado hasta el cinéfilo fanático), como en los premios Oscar, hace que estos resultados siempre sean irregulares y sospechosos.

Lo mejor es que cada quien, como con las canciones que le gusta, haga su propia lista. Y si es que quiere que una de esas listas le sugiera qué es lo que debe ver, pues lo mejor es primero identificar quiénes son los responsables de la elección, para alinearse con los electores con que más se identifica: críticos, historiadores, periodistas, una revista inglesa, una revista gringa, una página web seria, una página web seria donde votaron sus visitantes…

A continuación algunas listas , escoja una,  hágala usted mismo o mezcle distintos criterios. Pero en últimas, las mejores películas de la historia del cine son las de la historia personal, las que uno más recuerda y, si es posible, las que le cambiaron la vida.

O.O.

Vea tres listas: La actual, la de Hollywod, la más internacional:

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LOS FOTOGRAMAS HABLAN

En español de españa esta película se llama El gran salto (1994). Porque en español de Colombia no existió, pues nunca llegó a nuestra cartelera. Tal vez es la más escasa de las magníficas cintas de los no menos magníficos hermanos Coen.

The Hudsucker Proxy, como es su título original, empieza justo  con el pobre hombrecito que en esta imagen está a punto de atravesar el alto ventanal, quien parece no encontrarle sentido a su fructífera vida como rozagante capitalista. Los momentos previos no son menos insólitos y fascinantes: su carrera por encima de la larga mesa de reuniones, con todos esos majos hombres de negocios, atónitos, haciéndole una paródica calle de honor.

La historia del ingenuo que llega a salvar la empresa con la invención del Hula-Hula, ya pertenece a la trama de la película, no a este fotograma.
O.O. 

Manifiesto del cine pobre

Cine pobre no quiere decir cine carente de ideas o de calidad artística, sino que se refiere a un cine de restringida economía que se ejecuta tanto en los países de menos desarrollo o periféricos, así como también en el seno de las sociedades rectoras a nivel económico-cultural, ya sea dentro de programas de producción oficiales, ya sea a través del cine independiente o alternativo.

1- El intento de globalización acentúa el abismo entre el cine pobre y un cine rico. Ello comporta, definitivamente, el peligro de la implantación de un modelo único de pensamiento, sacrificando a su paso la diversidad y la legitimidad del resto de las identidades nacionales y culturales.

2- Hoy día, es la revolución tecnológica en el cine, la portadora de eficaces medios de resistencia a este proyecto despersonalizador, al consolidarse progresivamente nuevas posibilidades técnicas, que como en el caso del video digital y su ulterior ampliación a 35mm reducen notablemente los procesos económicos de la producción cinematográfica.

3- Ello repercute en una gradual democratización de la profesión, al desequilibrar el carácter elitista que ha caracterizado a este arte vinculado inexorablemente a la industria.

4- Aprovechar y estimular esta reducción de costos de producción, significará en un futuro inmediato la inserción en la cinematografía de grupos sociales y de comunidades que nunca antes habían tenido acceso al ejercicio de la producción del cine, a la vez que dará perdurabilidad a las incipientes cinematografías nacionales.

5- Ello será el baluarte fundamental para escapar de un sentimiento de indefensión ante el vandalismo globalizador y permitirá legitimar, de una vez y por todas, la polivalencia de estilos, legados y propósitos de un arte que no será patrimonio de un solo país ni de una sola e impositiva concepción del mundo.

6- Para que esto ocurra eficazmente, habrá que derribar el muro del control de la distribución cinematográfica por un solo grupo de mayores o transnacionales, que genera la alienación del público, al no tener éste acceso a las obras de sus autores nacionales.

7- Ello nos permitirá luchar contra el espectáculo de la violencia gratuita cinematográfica, que envilece a las audiencias y especialmente a los espectadores más jóvenes.

8- Una gradual desalienación del público solo será fecunda si los diferentes gobiernos implantan acciones legales que apoyen la producción y la distribución de sus obras cinematográficas autóctonas.

9- Entonces el cine habrá salido, definitivamente de la era de la barbarie.
 
Humberto Solás   
Presidente del Festival Internacional del Cine Pobre

Azuloscurocasinegro, de Daniel Sánchez Arévalo

La vida de un pan

Por: Oswaldo Osorio

Cuando el cine no se ocupa de grandes temas, es cuando más posibilidades tiene de ahondar en la naturaleza humana. Las historias más simples y que dan cuenta de la cotidianidad o de los problemas comunes de sus personajes, pueden atrapar de igual forma el interés del espectador, pero incluso de una manera más reflexiva. En esta película ocurre justo eso, pues se trata simplemente de la vida de un joven que se encuentra en un momento de su vida en que tiene que tomar decisiones fundamentes, y son esas decisiones las que conforman la esencia de esta encantadora cinta española.

Atrapado en la portería de un edificio de apartamentos, atrapado en el cuidado de su padre y en una vida que no le permite avanzar, ni profesional ni personalmente, Jorge asume su existencia con una entereza y una nobleza que casi lo hacen parecer tonto o pusilánime. Pero en realidad su aparente naturaleza blanda (por eso su amigo, refiriéndose a esto, dice de él que es un pan) es sólo para comprender a los demás, incluso para echarse encima las cargas de otros. Durante todo el metraje el espectador sigue a Jorge en su vida llena de reveses y dificultades cotidianas, pero que para él se van acumulando como un destino trágico.

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Mamma Mía! o Nostalgia por ABBA

Contra todos los pronósticos que podrían dar a esta película, de acuerdo con sus componentes, como una más del montón, resulta que ha sido un gran éxito. Y es que se trata de un musical, mezclado con comedia romántica y con toques de película juvenil de vacaciones.

El musical teatral en el que se basa, estrenado en 1999, también fue un éxito, y tal vez la razón de esto no está en el género, ni en su ya conocida trama (la joven que invita a tres viejos amores de su madre para averiguar cuál de ellos es su padre), ni en el tono de comedia, sino que la razón más bien es  la nostalgia musical, específicamente por el grupo sueco ABBA, cuyas canciones son la base del musical, pero también por la época que representa: los setentas y el furor de la música disco.

Ese éxito que la ha acompañado mundialmente no se ha reflejado en Colombia, y es sencillamente porque en este país no pegan los musicales, pues no tenemos esa tradición cinematográfica. Nuestra tradición va por vía del melodrama y el realismo, porque música, sólo en las viejas películas de Disney, en las que ya dejaron el “vicio” de cantar y bailar cada diez minutos.

Esta película, protagonizada por una enérgica y versátil Meryl Streep, alcanza a ser divertida y entretenida, pero si y sólo si (como decíamos en matemáticas) hay una afinidad por ABBA y su música, por lo demás, es una más de todo lo demás.
I.M.

DIARIO DE íÑIGO

Septiembre 26 de 2008. La ciudad del DVD pirata. Interior. Día/Noche/día/Noche…
Andrés Caicedo, el más furibundo cinéfilo del país, ese que decía que, en cuanto al cine, todo gusto es una perversión, también decía, antes de quitarse él mismo con sus propios medios su atribulada vida, que por el cine ser un arte relativamente joven (tenía escasos 80 años en ese momento), era posible ver TODAS las obras importantes del séptimo arte.

Poco más de 30 años después, creo que no es posible este sueño cinéfilo y erudito. Muchas cosas han cambiado en estas tres décadas. La principal es que, si bien Hollywood sigue imponiendo su presencia en las salas, la producción en el resto del mundo ha aumentado y ha cambiado la proporción que antes también dominaba la Meca del cine. En Colombia, por ejemplo, apenas en lo que va corrido el siglo XXI, se han realizado más películas de las que se hicieron hasta 1970.

Hasta hace unos cinco años no había problema con esto, pues “películas que no se conocen, corazón que no siente”. La cuestión es que en los últimos años, por vía de la tecnología, en especial la televisión por cable, las descargas por Internet y, sobre todo, el DVD, se abrió un universo inconmensurable de títulos por ver. Sólo repasar las distintas listas a las que se puede tener acceso ya es una labor que quita mucho tiempo.

Y eso si uno sólo se dedica a ver películas en video, sin contar todos los libros por leer y la música por escuchar y las personas con quien conversar y las horas para fornicar y los nocturnos etílicos y ¡Maldita sea! las horas laborales. Por eso no entiendo a quienes dicen aburrirse en la vida, si lo que hace falta es tiempo para vivirla. Pero con tanto por hacer y por devorar, es imperativo establecer prioridades, ser selectivo: ni todas las películas se pueden ver, ni tiempo completo se debe trabajar. Tampoco beber todos los días y tal vez desechar algunos presuntos amigos. Dormir lo justo para no pasar con sueño, pero tampoco tanto para que los sueños se conviertan en blandas pesadillas. Y muy importante también es tener presente una paradoja: dejar un buen tiempo para perder el tiempo.