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“Es un fracaso por donde se lo mire”: el regreso del glifosato con drones reabre la polémica en el país

El inicio de las operaciones de aspersión terrestre con glifosato está programado para este mes en Argelia, Cauca.

  • El inicio de las operaciones de aspersión terrestre con glifosato está programado para este mes en Argelia, Cauca. FOTO: AFP
    El inicio de las operaciones de aspersión terrestre con glifosato está programado para este mes en Argelia, Cauca. FOTO: AFP
hace 3 horas
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El anuncio del regreso de la aspersión terrestre con glifosato, mediante el uso de drones, ha generado cuestionamientos desde distintos frentes políticos. Unos lo ven como avance, otros como retroceso.

En ese escenario se movieron los congresistas Pedro Suárez (Pacto Histórico) y Carlos Ardila (Partido Liberal) en un acalorado debate este viernes en 6AMW de Caracol Radio, donde tuvieron un rifirrafe sobre la viabilidad, los costos y la coherencia de retomar esta herramienta para combatir los cultivos ilícitos.

El inicio de las operaciones de aspersión terrestre con glifosato está programado para este mes en Argelia, Cauca, en el marco del Programa de Erradicación de Cultivos Ilícitos mediante Aspersión Terrestre (PECAT), autorizado por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA).

Desde la bancada de gobierno, el representante Suárez defendió la medida como una “aspersión técnica” que rompe con las prácticas del pasado. Según Suárez, la diferencia fundamental radica en el método y la precisión, pues según él los drones operarán a una altura no mayor a 1,50 metros, garantizando que el químico caiga directamente sobre la planta de coca y no se disperse por el aire hacia ríos o cultivos lícitos.

Al respecto, el representante Carlos Ardila, del Partido Liberal, calificó la iniciativa como un “verdadero fracaso” y recordó que esta táctica ya fue implementada sin éxito durante el gobierno de Iván Duque, quien realizó pruebas similares en departamentos como el Tolima

A lo anterior, Suárez dijo que el programa contempla unas condiciones técnicas que garantizan que no se comprometerá la salud humana ni el medio ambiente, a diferencia de la dispersión masiva con avionetas de años anteriores.

El congresista del Pacto Histórico aseguró que la inteligencia de la Policía y el Ejército ya tiene identificados los lugares específicos donde se encuentran los cultivos del narcotráfico, prometiendo no afectar al campesinado presionado por grupos ilegales.

Sin embargo, su colega insistió en sus críticas al afirmar que se trata de una iniciativa costosa porque operar drones en zonas rurales “requiere una logística inmensa que incluye seguridad del Ejército, transporte de herbicidas, agua y equipos técnicos, lo que eleva los costos sin garantizar resultados efectivos en la eliminación de hectáreas”.

Lo otro planteado por él es que el daño ambiental es inevitable en la flora, fauna, suelo y agua, independientemente de la altura con la que vuelve cada dron.

“Esto no es nada nuevo. En Colombia somos expertos en hacer cosas incluso cuando sabemos que no funcionan. Se actúa no para resolver el problema, sino para poder decir que “se está haciendo algo”. Este es un ejemplo clarísimo de eso. No admite defensa alguna. Es un fracaso por donde se lo mire: en lo social, en lo ambiental y, por supuesto, en términos de efectividad. Habrá drones asperjando glifosato, aunque sepamos que no sirve. No resuelve el problema, pero permite sostener la ficción de que hay una acción en marcha”, dijo el congresista Ardila.

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A lo anterior, el representante del Pacto Histórico insistió en que tanto el Ejército como la Policía serán los encargados de adelantar los protocolos que “permitan involucrar a la comunidad”, dado que ninguna de estas actividades puede realizarse de espaldas a los territorios.

Además, en sus palabras, el Gobierno deberá demostrar que cuenta con la información suficiente para explicarle al país que estas acciones no están dirigidas contra el campesinado, sino contra los narcotraficantes y sus cultivos.

El ministro de Justicia, Andrés Idárraga, en diciembre pasado ya había adelantado que el país retomaría el uso de glifosato para la aspersión de cultivos ilícitos, esto tras la aprobación técnica del Comité encargado.

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La operación, dijo en el momento, iba a empezar focalizada en el Cauca en zonas donde, según las autoridades, las comunidades son obligadas por grupos armados ilegales a sembrar hoja de coca. Desde este ministerio, aclararon que la medida no implica el regreso de la fumigación aérea con avionetas, sino una intervención de precisión operada desde tierra por la Policía Nacional.

“Hipócritas”: así cuestionaba Petro en campaña el uso de glifosato

Durante su campaña presidencial y en los primeros años de su mandato, Gustavo Petro mantuvo una postura de rechazo rotundo frente a la aspersión con glifosato, a la que calificó como una práctica propia de gobiernos “hipócritas”.

En ese momento, sostuvo que el herbicida tenía efectos nocivos sobre la salud humana —con posibles riesgos cancerígenos— y un impacto devastador sobre la biodiversidad y los ecosistemas, en especial la selva amazónica. Petro también insistía en la ineficacia de esta estrategia, al considerar que la fumigación no resolvía el problema del narcotráfico, sino que desplazaba los cultivos hacia nuevas zonas, acelerando la deforestación.

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Como alternativa, defendía un enfoque preventivo basado en la sustitución voluntaria de cultivos y en la “democratización de la tierra”, en oposición a la erradicación forzada y a la aspersión aérea.

Sin embargo, ese discurso empezó a modificarse hacia septiembre de 2025. Pese a su promesa inicial de que “no habrá aspersión aérea”, el presidente anunció que su gobierno evaluaba la posibilidad de reactivar la fumigación para enfrentar el crecimiento de los cultivos ilícitos. Ahora, su promesa con el glifosato se rompe en el uso del químico para empezar una aspersión aérea con drones a 1,5 metros de altura sobre cultivos ilícitos.

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