Afuera del hotel Wake de Medellín, ubicado en El Poblado, los cientos de futboleros que llegaron para esperar la llegada del Inter Miami se volvieron “locos” cuando el bus que los llevaba del aeropuerto José María Córdova se acercó al lugar. “Messi, Messi, Messi”, gritaban sin parar, con mucha fuerza, aclamando la presencia del futbolista argentino que vino a la ciudad, después de 13 años, para jugar un partido de pretemporada contra Atlético Nacional.
La gente llegó desde temprano. Se estipulaba que el equipo estadounidense llegara al hotel a las nueve de la noche. Un par de horas antes, los aficionados ya estaban a las afueras del lugar de concentración, cerca del Centro Comercial El Tesoro. Todos querían ver a Messi en primicia. Realmente pocos lo lograron.
El Inter llegó al hotel desde el aeropuerto en el bus 3607 de Expreso Bolivariano. Antes de que descendiera, con su maleta color rosa Inter Miami en la mano, se bajó Rodrigo De Paul, su amigo argentino que parece el guardaespaldas del que para muchos es el mejor futbolista de la historia. La gente gritó. El jugador movió la mano y, caminando rápido, entró al hotel para descansar.