<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
x
language COL arrow_drop_down

“¿Hay alguno vivo?”: joven ucraniana enterró toda su familia tras haber muerto en un bombardeo; esta es la historia

Rota de dolor, Elizaveta, de 17 años, tuvo que sacar valor de donde no tenía para despedir a toda su familia tras ser la única sobreviviente de un misil que destrozó su casa en el este de Ucrania.

  • Momentos del funeral de la familia Kravchenko y su hija, sobreviviente, llorando encima del féretro. FOTO: AFP
    Momentos del funeral de la familia Kravchenko y su hija, sobreviviente, llorando encima del féretro. FOTO: AFP
  • Los bomberos y organismos de socorro atendiendo una de las casas afectadas tras el bombardeo que acabo con la vida de la familia Kravchenko. FOTO: AFP
    Los bomberos y organismos de socorro atendiendo una de las casas afectadas tras el bombardeo que acabo con la vida de la familia Kravchenko. FOTO: AFP
  • Un cura ortodoxo oficio el funeral de despedida de la familia, junto con algunas personas de la comunidad. FOTO: AFP
    Un cura ortodoxo oficio el funeral de despedida de la familia, junto con algunas personas de la comunidad. FOTO: AFP
  • Escombros de algunas de las viviendas en Ucrania tras los ataques de misiles rusos. FOTO: AFP
    Escombros de algunas de las viviendas en Ucrania tras los ataques de misiles rusos. FOTO: AFP
23 de febrero de 2024
bookmark

Los rescatistas rebuscaron con sus propias manos en un intento desesperado de salvar a la familia de Elizaveta Kravchenko, de 17 años, la noche en que un misil ruso redujo a escombros su casa en el este de Ucrania.

Una excompañera de clase de su madre que llegó al lugar no pudo contener las lágrimas mientras le indicaba a la policía los nombres y las edades de quienes, temía que pudieran haber quedado enterrados bajo los restos.

“¿Hay alguno vivo?”, imploró.

Le puede interesar: Joe Biden anunció que impondrá más de 500 sanciones contra Rusia por muerte de Navalny y la guerra en Ucrania

Equipados con linternas frontales que dejaban ver el halo de su respiración en medio del frío, los rescatistas sacaron el cuerpo de Liudmila Kravchenko, la madre de Elizaveta, en una bolsa blanca. Luego, encontraron al hermano de la joven, de 23 años. Al amanecer, hallaron a la abuela, de 74.

El bombardeo tuvo lugar la semana pasada, en un barrio tranquilo de Kramtorsk, en el este de Ucrania, y dejó un cráter de tres metros de profundidad lleno de escombros y los objetos propios de cualquier vida familiar esparcidos por el suelo, a la vista de todos: álbumes de fotos, notas escritas a mano, juguetes...

Arrancó puertas, ventanas y tejados de unas 140 viviendas de los alrededores.

Los bomberos y organismos de socorro atendiendo una de las casas afectadas tras el bombardeo que acabo con la vida de la familia Kravchenko. FOTO: AFP
Los bomberos y organismos de socorro atendiendo una de las casas afectadas tras el bombardeo que acabo con la vida de la familia Kravchenko. FOTO: AFP

Y fue un punzante recordatorio del brutal precio que están pagando los civiles desde que hace casi dos años las fuerzas rusas invadieran la exrepública soviética.

Elizaveta regresó a su casa desde la capital, adonde se había mudado hacía unas semanas, para enterrar a sus seres queridos el jueves.

Su madre, de 46 años, había hecho planes para mudarse a la capital con ella, según sus compañeros de trabajo.

Un cura presidió la despedida y pidió que “rezaran por sus almas”

Pálida y en silencio, la adolescente trataba de proteger la llama del cirio que portaba del frío viento invernal, mientras un cura ortodoxo, con hábito dorado, oficiaba una misa funeraria.

“Dios salvará a sus corazones llenos de amor y les dará la vida eterna”, afirmó el sacerdote, ondeando un incensario sobre los ataúdes.

“Recen por sus almas”, añadió.

Periodistas de la AFP que se encontraban cerca oyeron las explosiones que mataron a la familia de Elizaveta.

Esa noche, un olor a gas inundó el ambiente y los rescatistas pidieron ayuda a gritos para que cualquiera que tuviera guantes resistentes los asistiera. Aturdido y en llanto, el esposo de Liudmila Kravchenko la llamó por teléfono, para ayudar a los socorristas a localizarla.

Liudmila era educadora en la región de Donetsk, una zona industrial que el Kremlin reivindica como parte de Rusia.

Un cura ortodoxo oficio el funeral de despedida de la familia, junto con algunas personas de la comunidad. FOTO: AFP
Un cura ortodoxo oficio el funeral de despedida de la familia, junto con algunas personas de la comunidad. FOTO: AFP

“Liudmila Volodimirivna era profundamente amada y respetada”, recoge una esquela publicada en línea, que cita a sus compañeros de trabajo.

Los medios locales ilustraron la noticia de su deceso con una foto en la que se la ve posando junto a unas flores rosadas.

La noche en que la familia de Elizaveta murió, Rusia disparó tres misiles contra Kramatorsk, incluyendo un proyectil Kh-22.

Los Kh-22 son proyectiles de largo alcance con capacidad nuclear, diseñados en la Unión Soviética para destrozar objetivos navales o aéreos.

Pero, en tierra, son “altamente imprecisos” y pueden causar “importantes daños colaterales”, según el Ministerio de Defensa británico.

Se calcula que uno de estos misiles cuesta alrededor de 1 millón de dólares.

La muerte de la familia fue catalogada como un “crimen cínico”

Moscú no ha comentado esos bombardeos, pero el Kremlin ha reiterado que sus fuerzas no atacan a civiles.

“Este crimen cínico de los rusos prueba, una vez más, que no hay lugares absolutamente seguros en la región de Donetsk”, señaló el gobernador.

Las fuerzas rusas se están acercando a Kramatorsk, donde se refugiaron muchos ucranianos que huyeron de sus casas, más al este, y que fue escenario de uno de los ataques más mortíferos ocurridos en dos años de guerra.

Escombros de algunas de las viviendas en Ucrania tras los ataques de misiles rusos. FOTO: AFP
Escombros de algunas de las viviendas en Ucrania tras los ataques de misiles rusos. FOTO: AFP

En abril de 2022, un bombardeo contra una estación de tren mató a más de 60 personas. Antes del ataque, los militares rusos habían escrito en uno de los misiles: “por nuestros hijos”.

En un cementerio de las afueras de la ciudad, en el que las tumbas de soldados muertos están marcadas con banderas ucranianas, Elizaveta vio como sus familiares fueron enterrados uno a uno.

El sacerdote, Igor, afirmó que tuvo que sacar fuerzas de su fe para oficiar tantos funerales. Han pasado dos años, pero él no se acostumbra.

También le puede interesar: Joe Biden se reunió en EE. UU. con viuda de Navalny: “Putin es responsable de su muerte”, le dijo

“Sabe, esto te deja marcas en el alma durante mucho tiempo”, relató.

Te puede interesar

El empleo que busca está a un clic

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD