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Para no engordar... mucho

Saber qué comer o beber y cuándo hacerlo es vital para no comenzar el nuevo año pesando más.

  • Las celebraciones de Navidad pueden hacernos subir de peso.
    Las celebraciones de Navidad pueden hacernos subir de peso.
15 de diciembre de 2014
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Aperitivo, Bebidas, Compensar, Dulces y Economía. Son las cinco palabras claves o regla ABCDE que se debe tener mente, si se quiere que la multitud de cenas, comidas y celebraciones que ocurren en diciembre no le traigan como regalo de Navidad unos kilos de más.

“En las fiestas navideñas es cuando más sobrepeso se gana, entre 3 y 5 kilos de media”, sostienen los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, Imeo.

“El problema no es la celebración en sí, la propia cena de Navidad, sino la tendencia a comer igual en los días que la rodean y motivos no faltan: lo que el calendario deja “en blanco” se rellena con reuniones de familia, cenas de empresa y salidas con amigos”, especifica el experto en nutrición Rubén Bravo, del Imeo. Según este experto, para una persona que está en el límite, los kilos aumentados durante esta etapa festiva “pueden significar traspasar la barrera del sobrepeso a la obesidad y esto acarrea serios problemas para la salud”.

Para engordar lo mínimo

A(peritivo). Veinte minutos antes de una comida o cena. “A todos nos habrá ocurrido que, después de un aperitivo, afrontamos la comida posterior con mucho menos hambre”, señala Bravo.

“Si utilizamos este truco para “engañar al estómago” y esquivar así los kilos de más, entraremos en la comida y cena principal con mucha menos hambre y reduciremos las cantidades y las calorías ingeridas”, añade.

B(ebidas). Afrontar el alcohol con inteligencia. Según Bravo, “si sabemos elegir bien, podemos reducir el aporte calórico de las bebidas alcohólicas hasta en un 60%, sin renunciar a ellas”.

Las recomendaciones son: añadir gaseosa al vino o la cerveza; tomar licor light (existen variedades con la mitad de calorías sin perder su sabor) con un gaseosa “cero calorías”. Mejor sustituir los “shot” (sorbitos de bebidas alcohólicas como el tequila) por una copa de champán.

C(ompensar). Un día restrictivo después de una comida copiosa. “Cuando nos sentamos a la mesa los platos apetitosos, junto con la euforia de la celebración y lo embriagador de las bebidas, merman nuestra voluntad y nos hacen olvidar las promesas de adelgazar o perder peso”, señala Bravo.

Reconoce que “no se trata de pasar la festividad sin probar bocado fuera del régimen, sino de disfrutar la comida con cierta moderación y, el día siguiente, compensarlo con una dieta restrictiva”.

D(ulces). Consumirlos a partir del 20 de diciembre. De acuerdo con Bravo, “muchas familias comienzan a comprar dulces navideños a partir de la primera semana de diciembre, incluso algunos a finales de noviembre.

Desde el Imeo recomiendan el consumo de dulces navideños (hojuelas, arequipe, manjar blanco) a partir del 20 de diciembre y en cantidades justas, ya que “es preferible hacer la compra en dos veces, para evitar que sobren después de las fiestas”, puntualiza Bravo.

E(conomizar). Platos deliciosos, saludables y baratos. Tanto para nuestra economía, como para nuestra salud es importante calcular las cantidades y raciones según el número de comensales para no tener que afrontar, además, la tentación de comerse las sobras.

A estás cinco medidas podría agregarse una sexta recomendación encaminada a preservar nuestro ánimo durante los días festivos, según el Imeo.

“Tenemos que cuidarnos para evitar que la excepción se vuelva la regla. La glotonería, acompañada de las altas dosis de azúcar contenidas en el alcohol y los postres navideños, pueden disparar nuestra ansiedad y alterar el equilibrio emocional”, señala Bravo.

“Obrar con moderación nos asegurará un buen sueño y descanso, sin restarnos disfrute y celebración, y nos librará de caer en tendencia depresiva al retirar los excesos de azúcar y haber engordado varios kilos tras las fiestas”, completa.

Bravo admite que pretender no engordar en las fiestas, es muy difícil y va a contracorriente del disfrute compartido, pero uno puede plantearse reducir al mínimo el aumento de peso, para después poder eliminarlo con mayor facilidad.

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