La confrontación entre la administración de Donald Trump y la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) cruzó una línea inédita.
El gobierno Trump impulsó una investigación criminal contra Jerome Powell, presidente del banco central gringo, el más influyente del mundo, por la renovación de 2.500 millones de dólares de dos edificios históricos de la sede de la Fed en Washington.
La investigación salió a la luz el domingo 11 de enero por la noche, cuando el propio Powell reveló que la Fed recibió citaciones del Departamento de Justicia.
El caso fue aprobado e iniciado por Jeanine Pirro, fiscal estadounidense en Washington y aliada política de Trump, según fuentes con conocimiento directo del proceso. Ni la fiscal general Pam Bondi ni el fiscal general adjunto Todd Blanche habrían sido informados previamente.
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Powell rompe el silencio y denuncia presiones políticas
La reacción de Powell fue directa y pública, algo poco habitual en un banquero central. “La amenaza de cargos criminales es una consecuencia de que la Reserva Federal fija las tasas de interés con base en nuestra mejor evaluación de lo que beneficiará al público, en lugar de seguir las preferencias del presidente”, afirmó.
El jefe de la Fed denunció presiones constantes del gobierno Trump para bajar las tasas de interés.
Según analistas, la Casa Blanca busca aliviar una deuda pública tan grande que los intereses asfixian al Estado y, además, abaratar el financiamiento de conflictos armados.
Y advierten que ceder a esa presión devaluaría el dólar y erosionaría la estabilidad de precios, lo cual significa un golpe directo a economías emergentes como la de Colombia.
Jeanine Pirro defendió la actuación de su oficina asegurando que el Departamento de Justicia actuó porque la Fed ignoró solicitudes para discutir los sobrecostos del proyecto de renovación. “Esta oficina toma decisiones en función de los méritos, nada más y nada menos”, escribió Pirro en X.
Las citaciones están relacionadas con comentarios que Powell hizo el verano pasado ante el Comité Bancario del Senado, donde explicó el alcance y los costos del proyecto. Powell rechaza esa postura y sostiene que la Fed informó de manera transparente al Congreso y que el caso no tiene relación real con la renovación, sino con la política monetaria.
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Mercados en alerta: bonos, dólar y oro reaccionan
La amenaza de acusación penal tuvo impacto inmediato en los mercados. Las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo subieron, reflejando el temor a una Fed menos independiente y a una inflación futura menos controlada.
Un encarecimiento del crédito a largo plazo sería contraproducente incluso para Trump, que busca aliviar la carga financiera del Estado. Al mismo tiempo, el oro alcanzó un máximo histórico y el dólar cayó, señales clásicas de búsqueda de refugio ante incertidumbre institucional.
Aun así, la reacción fue moderada ya que los principales índices bursátiles cerraron en máximos históricos, impulsados por las acciones de inteligencia artificial y Walmart.
Analistas coinciden en que la independencia de los bancos centrales es considerada un pilar de la política económica moderna. Permite aislar las decisiones de tasas de interés de los ciclos electorales y enfocarlas en controlar la inflación y sostener el empleo.
Para Powell, el fondo del conflicto es claro. “Se trata de si la política monetaria se regirá por la evidencia y las condiciones económicas, o por la presión política y la intimidación”.
La reacción no se hizo esperar. Janet Yellen, Ben Bernanke y Alan Greenspan, expresidentes de la Fed, junto a exresponsables económicos de ambos partidos, lanzaron una advertencia contundente: “Así es como se formula la política monetaria en mercados emergentes con instituciones débiles, con consecuencias muy negativas para la inflación y el funcionamiento de sus economías”.
Banqueros centrales de países como Francia y Canadá expresaron públicamente su solidaridad con Powell.
La ofensiva contra la Fed también generó una grieta dentro del Partido Republicano. El senador Thom Tillis, miembro del Comité Bancario del Senado, calificó la investigación como un “gran error” y anunció que bloqueará cualquier nominación de Trump a la Reserva Federal hasta que el caso se resuelva.
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Según Axios, el secretario del Tesoro Scott Bessent advirtió a Trump que la investigación “causó un desastre” y podría ser muy negativa para los mercados financieros.
Trump, por su parte, dijo a NBC News que desconocía las acciones del Departamento de Justicia: “No sé nada al respecto, pero ciertamente no es muy bueno en la Reserva Federal, ni tampoco en la construcción de edificios”.
Incluso, Trump no perdió la oportunidad para escalar la ofensiva contra la Reserva Federal y su presidente Powell. “Está miles de millones de dólares por encima del presupuesto, así que, o es un incompetente o es un corrupto”, afirmó Trump frente a periodistas este martes 13 de enero, al salir de la Casa Blanca para un discurso económico en Detroit. “No sé lo que es, pero desde luego no hace un buen trabajo”.
Ante este panorama, el abogado Nicolás León, experto en política, filosofía y derecho, lo presentó con una comparación adaptada a Colombia: sería como perseguir al Banco de la República por no bajar tasas al gusto del presidente.
“Esto puesto en el contexto colombiano es como si Petro hubiera presionado para que se le abrieran procesos de investigación a la junta directiva del Banco de la República por no haber puesto las tasas de interés como el las desearía. Trump es un peligro para la democracia gringa y para el mundo entero”, expresó León.
Powell resiste: mandato, Corte Suprema y un pulso mayor
Cabe recordar que Powell fue nominado por Trump en 2017 y confirmado en 2018.
Su mandato como presidente de la Fed termina en mayo, pero puede permanecer en la Junta de Gobernadores hasta 2028. Analistas creen que la ofensiva legal aumenta las probabilidades de que se mantenga firme.
La amenaza penal llega además dos semanas antes de que la Corte Suprema analice el intento de Trump de destituir a la gobernadora Lisa Cook, lo que eleva aún más la tensión institucional.
Analistas advierten que no se trata de una disputa coyuntural. Si la Fed pierde autonomía, la tasa de interés dejaría de responder a variables técnicas como inflación y empleo, y pasaría a obedecer incentivos electorales de corto plazo.
Eso erosionaría el ancla de expectativas, empinaría la curva de rendimientos y crearía una prima de riesgo político inédita en la deuda estadounidense.
Incluso los bonos del Tesoro, tradicionalmente considerados el activo libre de riesgo, podrían perder ese estatus.
Por ejemplo, el politólogo Elvin Calcaño habla de una intensificación del conflicto político interno en EE. UU., con rasgos autoritarios y una incertidumbre creciente para el ciudadano promedio.
“Trump, que es la máxima expresión de ese fenómeno, no solo está destruyendo las instituciones democráticas formales porque tiene vocación ultraderechista autoritaria...Se asume como un salvador que está “limpiando” su país para que vuelva a ser grande”, precisa Calcaño.
Para Bernardo Gortaire Morejón, politólogo e internacionalista, magíster en Política Pública y Desarrollo Humano de la Universidad de las Naciones Unidas, el ataque a la Fed afecta especialmente a países dolarizados como Ecuador o Panamá, donde una pérdida de independencia monetaria podría debilitar el dólar e impulsar la inflación.
“Trump ha intentando influir en la gestión de la reserva federal e incluso forzar cambios de autoridades (especialmente Powell), con la intención de asumir mayor control sobre la política monetaria de Estados Unidos. Powell ha resistido la presión política, pero ahora enfrenta también un ataque desde el Departamento de Justicia”, recalca el experto.
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Expertos coinciden en un punto clave: sin autonomía de los bancos centrales surge la tentación de monetizar déficits fiscales, un camino históricamente asociado a alta inflación y pérdida de confianza. “Si se acaba la autonomía de la Reserva Federal, EE. UU. dejará de ser un país confiable para muchos inversionistas internacionales”.