El Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc) volvió a ubicarse en el centro del debate sobre las finanzas públicas en Colombia. El incremento de los precios internacionales del petróleo durante 2026 amplió la diferencia entre los valores de los combustibles en el mercado local y las referencias internacionales, elevando el costo fiscal del mecanismo.
De acuerdo con las estimaciones presentadas en un análisis económico, si el Gobierno no realiza nuevos incrementos en los precios internos de la gasolina y el ACPM, el déficit del Fepc podría ascender hasta $14 billones este año, advirtieron analistas del Grupo Cibest.
Aunque el fondo ha permitido contener el impacto del encarecimiento del petróleo sobre la inflación y proteger temporalmente a los consumidores, el costo de esa estrategia termina trasladándose a las cuentas públicas.
El Fepc fue creado para amortiguar las fluctuaciones de los precios internacionales del petróleo y de la tasa de cambio sobre los combustibles que pagan los consumidores en Colombia. Cuando el petróleo sube o el peso se deprecia, el mecanismo evita que esos incrementos se reflejen de inmediato en la gasolina y el ACPM. Con ello se reduce la volatilidad de los precios internos, se moderan las presiones inflacionarias y se alivian los costos de transporte y producción.
Sin embargo, el sistema parte del supuesto de que estos choques son temporales y de que los precios domésticos se ajustarán gradualmente. Cuando ese ajuste no ocurre y las presiones externas persisten, la diferencia entre el Precio de Paridad de Exportación (PPE) y el Ingreso al Productor (IP) se acumula como una obligación para el Estado.
Del déficit récord de 2022 al nuevo riesgo en 2026
El problema no es nuevo. Tras la recuperación de la demanda mundial de energía después de la pandemia, las restricciones de oferta y, posteriormente, la invasión de Rusia a Ucrania, los precios internacionales del petróleo alcanzaron niveles históricamente altos.
Como consecuencia, la diferencia entre el PPE y el IP llevó el déficit del Fepc hasta $36,7 billones en 2022, uno de los mayores riesgos fiscales para el país. Durante los últimos años el Gobierno avanzó en un ajuste gradual de los precios de la gasolina, lo que permitió reducir buena parte de la brecha en ese combustible y disminuir el déficit acumulado.
No obstante, los riesgos reaparecieron en 2026 debido al deterioro del entorno geopolítico. Las tensiones en Medio Oriente y las preocupaciones sobre posibles interrupciones en la oferta mundial impulsaron nuevamente el precio del Brent durante el primer semestre, ampliando otra vez la diferencia entre los precios internacionales y los internos.
Conozca: “Hay estaciones de servicio que dejaron de operar 24/7 por el aumento de costos”: Somos Uno
Bajo un escenario con un precio promedio del Brent de US$81 por barril y una tasa de cambio cercana a $3.615 por dólar, el déficit del Fepc alcanzaría los $14 billones, cifra que supera ampliamente los $6 billones contemplados por el Ministerio de Hacienda en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP).
El análisis de Grupo Cibest plantea que un aumento mensual de $500 por galón en la gasolina a partir de agosto permitiría disminuir el déficit del Fepc en al menos $2 billones frente a un escenario sin nuevos ajustes. Sin embargo, se advierte que el principal desafío continúa siendo el ACPM.
Mientras el diferencial de la gasolina se ha reducido en los últimos años gracias a los incrementos aplicados, la brecha del diésel permanece elevada. Por ello, cualquier estrategia orientada a corregir de forma estructural el déficit del fondo deberá incluir medidas sobre este combustible.
El dilema entre inflación y sostenibilidad fiscal
Los analistas advierten que avanzar en la convergencia de los precios internos con las referencias internacionales implica un costo de corto plazo sobre la inflación.
En ese sentido, la discusión no consiste en decidir si ese costo debe existir o no, sino en determinar cuál es el mecanismo más conveniente para absorberlo: trasladarlo a los consumidores mediante mayores precios de los combustibles o asumirlo a través de un mayor deterioro de las finanzas públicas.
Entérese: Ecopetrol suspende contratación para el mantenimiento de las refinerías de Barrancabermeja y Cartagena
Según las estimaciones del informe, cada incremento de $100 por galón en la gasolina añadiría cerca de 0,02 puntos porcentuales a la inflación mensual, considerando que los combustibles para vehículos representan el 2,91% de la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Ese mismo ajuste elevaría aproximadamente 0,10 puntos porcentuales la inflación del componente de precios regulados, donde los combustibles tienen una participación del 16,77%.
En el caso del ACPM, el efecto inflacionario sería diferente. Al ser el principal combustible utilizado por el transporte de carga, cualquier incremento en su precio termina trasladándose gradualmente a los costos logísticos y de distribución, afectando posteriormente el valor de los alimentos, los bienes industriales y diversos servicios.
Por ello, el impacto final sobre la inflación dependerá tanto del tamaño del ajuste como del grado en que las empresas transfieran esos mayores costos a los consumidores.
La sostenibilidad del Fepc dependerá de una regla de precios más predecible
El análisis concluye que el costo inflacionario de cerrar el déficit del Fepc debe evaluarse junto con los beneficios que tendría sobre la estabilidad de las finanzas públicas.
Aunque la convergencia hacia los precios internacionales genera presiones temporales sobre la inflación, aplazar indefinidamente los ajustes implica trasladar el problema al presupuesto nacional y aumentar las obligaciones fiscales del Estado.
La experiencia reciente demuestra que los mecanismos de estabilización cumplen un papel importante para amortiguar choques temporales, pero pierden sostenibilidad cuando terminan convirtiéndose en subsidios permanentes.
Por ello, el documento plantea que hacia los próximos años será necesario revisar el esquema de formación de los precios internos de los combustibles para asegurar una convergencia gradual con las referencias internacionales. Un mecanismo con reglas más predecibles y menor discrecionalidad, concluye, permitiría equilibrar de mejor manera los costos fiscales e inflacionarios derivados de los choques externos.
Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Por qué el déficit del FEPC podría llegar a $14 billones en 2026?
- El déficit del FEPC podría alcanzar los $14 billones porque el aumento de los precios internacionales del petróleo amplió la diferencia entre el valor de los combustibles en Colombia y el precio de referencia internacional. Si el Gobierno no realiza nuevos ajustes en los precios de la gasolina y el ACPM, el Estado deberá asumir esa diferencia mediante el fondo, incrementando su costo fiscal.
- ¿Cómo ayudaría un aumento en el precio de la gasolina a reducir el déficit del FEPC?
- Un incremento mensual de $500 por galón en la gasolina, a partir de agosto, reduciría el déficit del FEPC en al menos $2 billones frente a un escenario sin ajustes, según las estimaciones del análisis. Sin embargo, el estudio advierte que el mayor desafío sigue siendo el ACPM, cuya brecha frente al precio internacional continúa siendo elevada.
- ¿Qué impacto tendría subir el precio de la gasolina y el ACPM sobre la inflación en Colombia?
- El ajuste tendría un efecto inflacionario de corto plazo. De acuerdo con el análisis, un aumento de $100 por galón en la gasolina añadiría aproximadamente 0,02 puntos porcentuales a la inflación mensual. En el caso del ACPM, el impacto sería más gradual, ya que este combustible es clave para el transporte de carga y sus mayores costos pueden trasladarse posteriormente al precio de alimentos, bienes y servicios.
- ¿Por qué un aumento del ACPM puede encarecer los alimentos en Colombia?
- El ACPM es el combustible utilizado por la mayor parte del transporte de carga. Cuando su precio aumenta, se elevan los costos de distribución de alimentos, productos industriales y otros bienes que finalmente pagan los consumidores.