El Ministerio de Hacienda elevó su proyección de inflación para 2026 a 5,8%, una cifra que supera ampliamente la meta del 3% fijada por el Banco de la República.
Según el Gobierno, el incremento en el pronóstico se explica principalmente por factores externos y choques de costos, mientras que el impacto del salario mínimo sería “marginal”.
En un comunicado divulgado este 12 de marzo, la cartera de Hacienda aseguró que la nueva estimación incorpora varios riesgos macroeconómicos, especialmente el aumento de los precios internacionales del petróleo, las presiones en alimentos y el contexto monetario.
Sin embargo, la explicación oficial abrió un debate entre economistas, quienes cuestionan la consistencia de las proyecciones y la lectura que hace el Gobierno sobre las causas de la inflación.
Petróleo, fertilizantes y clima: las razones que cita el Gobierno
De acuerdo con el Ministerio de Hacienda, la inflación proyectada para 2026 se explica por cuatro grandes factores. El primero es externo. El conflicto en Oriente Medio ha presionado al alza los precios internacionales del petróleo, lo que podría trasladarse a los precios locales, especialmente a través de insumos agrícolas y bienes importados.
En un escenario de riesgo, el Gobierno estima que el crudo podría promediar cerca de 79 dólares por barril durante 2026, unos 20 dólares por encima de las estimaciones que días antes tenía el consenso del mercado.
El segundo factor está asociado al clima. Las condiciones extremas, como fenómenos de La Niña, El Niño y frentes fríos, han provocado pérdidas de cosechas, alteraciones en los ciclos de siembra, afectaciones en vías y dificultades financieras para productores.
Estos choques ya comienzan a reflejarse en los precios de alimentos. A febrero, la inflación acumulada de la canasta de alimentos llegó a 3%, por encima del 2,27% del índice general.
Algunos productos registran aumentos importantes: la carne de res y sus derivados subieron 3,7%, las papas 22,1% y el tomate 35,4%.
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Costos financieros y mayor demanda también presionan precios
El tercer elemento que menciona el Gobierno tiene que ver con los costos de producción. El Ministerio señala que los costos de financiamiento, de insumos y el aumento del salario mínimo se trasladan normalmente a los precios finales de los productos.
También advierte que la política monetaria influyó en esos costos. A comienzos de 2026, el Banco de la República elevó las tasas de interés en 100 puntos básicos, lo que encareció el crédito para empresas y pequeños negocios.
El cuarto factor es la demanda. Según el Gobierno, el mayor salario mínimo aumentó el poder adquisitivo de los hogares, lo que impulsó el consumo y el volumen de ventas de las empresas. En ese contexto, las compañías habrían ajustado precios para responder a una mayor demanda.
Economistas cuestionan la explicación oficial del Ministerio de Hacienda
Las explicaciones del Gobierno generaron fuertes críticas entre economistas y analistas del mercado. Germán Machado, economista de la Universidad de los Andes, recordó que el propio Ministerio de Hacienda había sostenido recientemente una postura distinta.
“Ahora MinHacienda dice que el salario mínimo no tiene peso importante sobre la inflación. Hace apenas seis meses el mismo equipo decía lo contrario en una comunicación oficial”, señaló.
Según Machado, las propias estimaciones del Ministerio indicaban que el aumento real del salario mínimo de 2026 podría sumar 1,2 puntos porcentuales a la inflación.
Las críticas también apuntan a la consistencia de los supuestos macroeconómicos utilizados por el Gobierno.
Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, cuestionó que el Ministerio atribuya el cambio en las proyecciones a la guerra en Oriente Medio, pero al mismo tiempo mantenga escenarios de petróleo relativamente bajos.
“Llega MinHacienda, me imagino tras el regaño del Gobierno, a decir que la guerra sí cambió sus proyecciones”, afirmó. Campos añadió que, incluso antes del conflicto, muchos analistas ya proyectaban una inflación cercana al 6%.
Además recordó que en solo dos meses del año la inflación acumulada ya alcanza 2,26%. Por eso planteó una pregunta clave sobre las cuentas oficiales: “si el Gobierno incluyó el impacto de la guerra en sus estimaciones, ¿por qué proyectó un precio del petróleo más bajo de los últimos cinco años?”
Debate sobre salario mínimo y presiones inflacionarias
Otro crítico de la postura oficial es Alejandro Castañeda, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg). Para el dirigente gremial, atribuir la inflación a las tasas del Banco de la República es un error técnico.
“Un ministro de Hacienda y sus asesores que dicen que la inflación la causan las tasas del Banco de la República es lo más absurdo que puede decir un economista”, afirmó.
Castañeda señaló que las cifras del Dane muestran que la inflación actual está siendo presionada principalmente por sectores con alta participación laboral.
Es decir, por el impacto del aumento del salario mínimo en los costos de las empresas. “La técnica se murió en este gobierno”, agregó.
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