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El aumento del salario mínimo para 2023 partiría de un piso de $137.700

El creciente costo de vida de los colombianos es lo que más ha generado tensión en la discusión.

  • Centros de pensamiento advierten que si bien la mejora del poder adquisitivo de quienes ganan un mínimo persigue un objetivo loable como lograr un mejor nivel de vida para los trabajadores, un alza excesiva puede llevar a aumentos en los niveles de informalidad laboral. Foto: Edwin Bustamante
    Centros de pensamiento advierten que si bien la mejora del poder adquisitivo de quienes ganan un mínimo persigue un objetivo loable como lograr un mejor nivel de vida para los trabajadores, un alza excesiva puede llevar a aumentos en los niveles de informalidad laboral. Foto: Edwin Bustamante
El aumento del salario mínimo para 2023 partiría de un piso de $137.700
ALEJANDRA ZAPATA QUINCHÍA | Publicado el 07 de diciembre de 2022

El dato de inflación de noviembre, que subió a 12,53% en su variación anual, se convirtió en un insumo clave para la negociación del salario mínimo de 2023, pero también en una preocupación porque pondría en riesgo el poder adquisitivo de los colombianos.

Y es que con la fórmula que se utiliza para decidir el incremento del salario mínimo, que es inflación más la productividad —esta última se definió en 1,24%— este no podría ser menor a 13,77%, con lo que llegaría a $1.137.700 el próximo año.

En este sentido, la ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez, afirmó que, para aliviar la alta inflación y proteger el poder de compra de las personas, desde el Gobierno se están planteando propuestas como la desindexación de algunos productos, subsidios para agro insumos y fertilizantes, y transferencias efectivas para las poblaciones más vulnerables y afectadas por la ola invernal, entre otros.

“Nos han hecho llegar una lista de los productos y actividades que serán desindexadas del salario mínimo. Podemos decirles que estamos desatando no solamente los 84 productos anunciados sino que vamos por 200 actividades que son las que se trabajarán con mayor profundidad y al detalle. Nuestro objetivo es reducir el impacto inflacionario producto del incremento del salario mínimo”, sostuvo Ramírez.

Emisor entregó proyecciones

En la cuarta jornada de la mesa de concertación salarial, realizada ayer, el Banco de la República entregó más insumos al Gobierno Nacional, las centrales sindicales y los gremios empresariales.

El Emisor anunció que elevó sus proyecciones de inflación para el cierre de 2022 desde 11% a 12,2%. No obstante, espera que este dato comience a descender en 2023, ubicándose alrededor del 7%. En tanto, para 2024 el Banrep proyecta que la inflación caería hasta 4,24%.

“Con la proyección que ha dado el Banco de la República —para el próximo año—, vamos a hacer los comparativos con lo que tenemos del Dane y con los estudios que tienen los empresarios y trabajadores. Con base en esto sacaremos la gran cifra, que le sirva de mejor manera al país”, dijo la ministra de Trabajo.

El pulso

Al respecto, el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Francisco Maltés, afirmó que el dato de inflación de noviembre hace necesario un mayor incremento en el salario.

“Nuestra voluntad es de llegar a un acuerdo e incluir otros componentes de política económica que permitan el poder adquisitivo. Llevaremos este 9 de diciembre a la mesa de concertación una propuesta para desatar otros servicios del salario (mínimo)”, indicó Maltés.

Sin embargo, centros de pensamiento y gremios han advertido que si bien la mejora del poder adquisitivo de quienes ganan un mínimo persigue un objetivo loable como lograr un mejor nivel de vida para los trabajadores, un alza excesiva puede llevar a efectos indeseables como aumentos en los niveles de informalidad y más presión inflacionaria sobre la economía del país.

Por ejemplo, desde Aliadas señalaron que un incremento del salario mínimo superior a la inflación generaría brechas entre el mercado formal e informal de trabajo.

“Será más costoso contratar mano de obra y se hará más difícil disminuir la informalidad laboral. Adicionalmente, menos trabajo formal requerirá de un mayor esfuerzo fiscal del gobierno en salud y en pensiones para atender a los informales en el régimen subsidiado y, en largo plazo, a los que no lograron cotizar para obtener su pensión”, indicó el gremio, que agrupa 39 asociaciones de diversos sectores de la economía.

Por su parte, la posición desde el tanque de pensamiento Anif es que, dado que el empleo en Colombia se concentra principalmente en microempresas con baja productividad y capacidad de pago reducida, un incremento de los costos salariales por encima de la inflación y la productividad puede imponer mayores barreras a la formalidad o, incluso, a la contratación.

“El salario mínimo funciona como indexador de precios en dinámicas que pueden resultar contraproducentes. Si bien el ministerio de Hacienda ha hecho anuncios positivos en este frente, algunos temas preocupan en caso de permanecer inalterados: por ejemplo, que el salario mínimo sea la métrica con la que se determine la cotización mínima al sistema contributivo de Seguridad Social, pues esto sentencia prácticamente a la mitad de la población ocupada a escoger entre quedar menos protegidos (por ejemplo, sin poder cotizar a pensión) o a pagar un costo muy alto en comparación con sus ingresos (proporcionalmente mayor a lo que paga el resto de la población) para ser parte del sistema”, apuntó Anif.

Se espera que este viernes las centrales obreras presenten su propuesta de incremento del salario mínimo para 2023, que estaría alrededor del 20%; mientras que los gremios de empresarios revelarán su contrapropuesta, en la que estarían apostando por un rango entre el 13% y 14%, el lunes de la próxima semana.

Infográfico

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS Brechas salariales

En el marco de las discusiones del salario mínimo, el Dane informó que de la población total ocupada del país, el 43,1% recibe menos de un salario mínimo al mes, es decir 9,43 millones de personas; mientras que los que reciben un salario mínimo representan solo el 15,7%, es decir, 3,42 millones de personas.

Por su parte, aquellos que devengan de un salario a un salario y medio representan el 16,4% de la población (3,59 millones de personas); los de un salario y medio a dos el 6,9% (1,55 millones); y los de ocho a diez salarios el 0,5% (113.000).

Alejandra Zapata Quinchía

Periodista de economía y negocios. Egresada de la gloriosa Universidad de Antioquia.


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