Cremoso, suave y blando. Se deshace en la boca y la llena de dulzura. En Urrao, el queso dulce es más que un postre, es memoria viva. Su receta, que data de 1930, viajó por generaciones hasta que llegó a las manos de Juan David Duque por medio de su suegra, quien en 2010 decidió entregarle la receta familiar para que mantuviera el negocio, mientras ella estaba ausente y así Juan David tuviera una estabilidad económica para el sustento familiar de su esposa, Diana Urán, y un hijo que venía en camino.
Mientras Diana trabajaba como docente rural, él se dedicó por completo a la quesería. Dos años después, decidieron crear su propia empresa y la nombraron Duqueso. El camino, sin embargo, no fue sencillo. Juan David estuvo a punto de abandonar, pero su madre le ayudó con bultos de azúcar, pipetas de gas y, sobre todo, con la convicción de que podía salir adelante. Gracias a esa persistencia, Duqueso tomó forma.
Al principio procesaban 200 litros de leche a la semana. Hoy realizan esa cantidad cada día. Su crecimiento llegó de la mano de la diversificación. En 2015 incorporaron coco a la receta, más tarde, el café chiroso, una variedad de cafeto propia de Urrao, se volvió protagonista del producto. También elaboran mermeladas con frutos de la región. Pero su producto estrella son los quemados, esas porciones doradas que se forman en las orillas de la olla tras una cocción más prolongada, y que empacan en papel parafinado.
En 2017 ganaron el concurso Antójate de Antioquia, lo que les permitió instalar un fogón de tres puestos y un sistema de extracción de calor. A este reconocimiento se sumaron otros premios y asesorías que reforzaron su camino. Hoy, pese a ser de los más jóvenes del gremio, son ya referentes del queso dulce en Urrao.
La afluencia de visitantes que llegaban en busca su producto, y la insistencia por conocer el proceso, los llevó a crear el Tour Duqueso, en el que recorren una planta réplica, ubicada en su finca, en la vereda La Lucía. Allí, los turistas aprenden sobre el origen del queso dulce, participan del batido manual que le da su textura sedosa, moldean y empacan su propio queso, prueban café de la región y regresan con una ancheta de productos locales.
La pareja ha comprendido el valor de la formalización y del capital humano. Mientras él lidera la producción, ella maneja las finanzas. La Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia ha sido clave en capacitaciones, asesorías y trámites, como el reciente registro de turismo, además de su presencia en ferias.
A dos cuadras del parque principal se levanta la casa que alberga su empresa. La sala funciona como vitrina para sus productos. Las habitaciones y la cocina se transformaron en salas de cocción y moldeo donde trabajan cinco mujeres, todas madres cabeza de hogar, junto a Juan David, Diana y sus dos hijos. Duqueso no solo les dio estabilidad económica: también les brindó un hogar y la posibilidad de enseñar a sus hijos el valor de la independencia. “Ser perseverante, insistir y persistir hasta más no poder”, afirman.
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