Las autoridades venezolanas deportaron este 16 de mayo a Estados Unidos al empresario colombo-venezolano Álex Saab Morán. La medida fue ejecutada por el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime), confirmando un cambio radical en la postura de Caracas frente a quien fuera uno de los hombres más protegidos por el chavismo.
“El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela informa la deportación del ciudadano de nacionalidad colombiana Alex Naim Saab Morán, llevada a cabo este sábado 16 de mayo de 2026”, indicó el Saime a través de su cuenta oficial en la red social X. Sin embarco, cabe aclarar que el régimen de Nicolás Maduro lo había presentado en años anteriores como diplomático venezolano.
El organismo precisó en un escueto mensaje que la decisión responde a que Saab “se encuentra incurso en la comisión de diversos delitos en los Estados Unidos de América, tal como es público, notorio y comunicacional”.
El cerco sobre el barranquillero comenzó a cerrarse en febrero, cuando fue detenido en Caracas durante una operación conjunta entre el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) de EE. UU.
En Washington, su relevancia no es menor: durante una comparecencia ante el Senado, el secretario de Estado, Marco Rubio, se refirió a él directamente como el “hombre del dinero” o el “testaferro” de Nicolás Maduro.
El Departamento de Justicia lo acusa formalmente de haber lavado hasta US$350 millones a través del complejo sistema de control cambiario venezolano.
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De vendedor de llaveros en Barranquilla a magnate transnacional
Nacido el 21 de diciembre de 1971 en Barranquilla, Álex Naim Saab Morán es hijo de un empresario libanés radicado en la costa caribeña de Colombia.
Su historia en el mundo de los negocios comenzó desde muy joven y lejos de las altas esferas gubernamentales, vendiendo llaveros promocionales.
Con el tiempo, Saab incursionó con notable éxito en el sector textil, consolidando allí su primera empresa formal. Su ambición comercial lo llevó a expandir operaciones de manera acelerada, diversificándose hacia múltiples industrias y cruzando fronteras de la mano de importantes contratos estatales.
A la par de su meteórico ascenso económico, la vida personal del empresario también experimentó transformaciones radicales.
De acuerdo con el libro “Alex Saab: la verdad sobre el empresario que se hizo multimillonario a la sombra de Nicolás Maduro”, escrito por el periodista de investigación Gerardo Reyes, el matrimonio de Saab con su ahora exesposa, Cinthya Certain, comenzó a desmoronarse en 2012, justo cuando las cuentas del empresario empezaban a registrar sumas multimillonarias.
En 2014, Saab contrajo matrimonio con la modelo italiana Camilla Fabri, a quien conoció en un restaurante en Francia y con quien tiene dos hijas. Fabri pasaría a ocupar un rol visible en las campañas públicas en defensa de su esposo durante sus posteriores batallas judiciales.
El cerebro financiero del chavismo y las tramas de corrupción
El verdadero salto de Álex Saab a la escena internacional ocurrió en Venezuela. Se convirtió en una pieza clave del andamiaje financiero del gobierno de Maduro, inicialmente vinculado a millonarios contratos para la construcción de viviendas de interés social.
Posteriormente, asumió el control de la importación y distribución de las bolsas de alimentos de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), un programa estatal bandera diseñado para centralizar el suministro de comida a la población en medio de la crisis de escasez.
Ambos negocios han estado bajo la lupa de la justicia internacional y el periodismo de investigación por masivos esquemas de corrupción.
El portal de investigación Armando.Info reveló que Saab recibió US$159 millones del gobierno venezolano para importar materiales de construcción entre 2012 y 2013, pero presuntamente solo entregó productos equivalentes a US$3 millones.
Las autoridades estadounidenses sostienen que las viviendas no se construyeron o se hicieron con alarmantes sobrecostos.
En 2018, investigaciones periodísticas demostraron que Saab y su socio, el también empresario colombiano Álvaro Enrique Pulido Vargas, se beneficiaron de contratos sobrefacturados en el programa CLAP, vendiendo alimentos con sobreprecios significativos.
En 2019, el Departamento de Justicia de EE. UU. acusó formalmente a Saab y a Pulido de blanquear US$350 millones provenientes de los contratos estatales venezolanos mediante cuentas en el extranjero y empresas fachada. Su nombre también ha figurado en filtraciones globales de paraísos fiscales como los Panama Papers, Pandora Papers y los FinCEN Files.
Geopolítica y giros del destino: De Cabo Verde a la entrega final
El peso político de Saab quedó demostrado en junio de 2020, cuando fue detenido en Cabo Verde (África) luego de que el avión privado en el que viajaba desde Teherán hacia Caracas hiciera una escala para reabastecerse.
Para evitar su extradición a EE. UU., el gobierno de Maduro movilizó toda su maquinaria diplomática, catalogando la detención como un “secuestro”, organizando campañas internacionales e incluso nombrándolo embajador para otorgarle inmunidad.
Pese a los esfuerzos, Saab fue extraditado a suelo estadounidense en octubre de 2021. Sin embargo, en diciembre de 2023, recuperó su libertad en un histórico canje de prisioneros acordado entre la administración de Joe Biden y Caracas, que incluyó la liberación de diez ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela.
A su regreso a Caracas, fue recibido como un héroe y nombrado ministro de Industria y Producción Nacional. Tanto Saab como el chavismo rechazaron tajantemente todas las acusaciones en su contra.
La suerte de Álex Saab cambió de forma drástica tras los acontecimientos del pasado 3 de enero de 2026, cuando una operación militar de los Estados Unidos en territorio venezolano culminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Tras el vacío de poder, las riendas del Ejecutivo venezolano quedaron en manos de la vicepresidenta Delcy Rodríguez. La mandataria encargada se ha movido estratégicamente en dos aguas, mientras mantiene un discurso de lealtad al proyecto socialista de Hugo Chávez, ha venido sellando acuerdos clave con el gobierno de Donald Trump y accediendo a sus demandas judiciales y políticas.
Como parte de este nuevo equilibrio, Rodríguez destituyó a Saab de su cargo ministerial y, finalmente, este sábado el Saime hizo efectiva su deportación. Álex Saab vuelve a quedar en manos de la justicia estadounidense.
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El “efecto Saab” en la política colombiana: el vínculo con Abelardo de la Espriella
La relación entre el empresario colombo-venezolano Álex Saab y el abogado, hoy candidato presidencial, Abelardo de la Espriella se ha convertido en uno de los focos más sensibles del debate público en Colombia, especialmente en el contexto electoral de 2026. El vínculo, fundamentado inicialmente en una relación jurídica, ha adquirido connotaciones políticas y éticas a medida que se han conocido los alcances de las investigaciones contra Saab por corrupción y lavado de dinero.
De acuerdo con registros periodísticos y declaraciones públicas, De la Espriella actuó como abogado de Álex Saab durante varios años, aproximadamente entre 2013 y 2019, periodo en el que lo representó a través de la firma De la Espriella Lawyers en distintos procesos judiciales en Colombia, incluidos casos relacionados con presunto lavado de activos.
El propio Saab reconoció públicamente esta relación al afirmar que el jurista ejerció como su defensor y que, incluso tras la finalización del vínculo profesional, mantenían una relación personal de amistad. Sin embargo, para los años en que se desarrollaba esta defensa técnica, ya existían investigaciones periodísticas, reportes de inteligencia y señalamientos internacionales que vinculaban a Saab con el entramado financiero del gobierno de Nicolás Maduro.
Las autoridades estadounidenses terminaron por acusarlo de participar en una red de corrupción a gran escala, incluyéndolo en la lista de sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) en 2019, hecho que según De la Espriella marcó el punto de ruptura de su relación profesional.
No obstante, la cronología de esta desvinculación ha despertado serias dudas debido a un reportaje de La Silla Vacía que señala inconsistencias en la versión presentada por el actual candidato sobre cuándo terminó realmente su relación con Saab. Estas revisiones sugieren que el nexo pudo extenderse más allá de lo afirmado públicamente o que, al menos, carece de plena claridad documental, lo que ha llevado a analistas y columnas de opinión a subrayar que la ruptura no necesariamente obedeció a objeciones éticas tempranas, sino que ocurrió en un escenario de creciente presión internacional y de drásticas sanciones económicas contra el empresario.
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