Un gesto fútil y estúpido: la historia de Doug Kenney, de David Wain

La revolución de la comedia

Oswaldo Osorio

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En los años sesenta cambiaron muchas cosas importantes en lo político e ideológico. A la par con esos cambios, se movía la comedia, como siempre lo ha hecho, e incluso de manera más irreverente y revulsiva. En Estados Unidos, en pleno apogeo de la contracultura, surgieron manifestaciones que lograron ser transgresoras a nivel masivo, como lo fue la revista National Lampoon, una publicación satírica que cambió la forma de hacer comedia en el país del norte.

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Monty Python

Los fabricantes del chiste más gracioso del mundo

Oswaldo Osorio

La revista de cine Kinetoscopio, en su edición 120, dedicó su dossier a hacer un recorrido por los principales representantes de la historia de la comedia en el cine. Chaplin, Keaton, los hermanos Marx, Tati, Woody Allen y otros más hacen parte de este divertido grupo que define el humor en el cine por sus autores y comediantes. Este perfil de los Monty Python hace parte de este compendio.

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El chiste más famoso del mundo nunca fue contado. Y es famoso porque es el más gracioso y porque lo fabricaron -sin fabricarlo- los Monty Python. El chiste siempre está en fuera de campo para los espectadores (tal vez no se podía correr el riesgo) y es usado como arma de guerra de los Aliados contra los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. En lugar de fusiles, los soldados avanzaban con el chiste traducido al alemán y lo gritaban en el campo de batalla, fulminando sistemáticamente de risa a los teutones, eso a pesar de su afamada falta de sentido del humor. Continuar leyendo

Llámame por tu nombre, de Luca Guadagnino

Verano del 83

Oswaldo Osorio

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Las historias sobre el primer amor suelen ser románticas y apasionadas, protagonizadas por jóvenes que descubren el mundo y la sexualidad. Son historias idílicas, aunque no exentas de dramatismo o adversidades. Y si bien esta película tiene todos esos elementos, no es necesariamente un relato como cualquier otro, pues está planteada de forma inteligente y sofisticada, así como narrada sin las prisas ni los arrebatos que también suele propiciar este tipo de historias. Continuar leyendo

La forma del agua, de Guillermo del Toro

Un E.T para adultos poco exigentes

Íñigo Montoya

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Es sabido que la industria del cine, en su vertiente más comercial y de consumo, produce películas donde el reciclaje de temas, esquemas argumentales, fórmulas y estereotipos son la manera más fácil de enganchar con el gran público y la recompensa de la taquilla. Pero se supone que hay unas películas que tienen la capacidad de conectar con ese gran público y, aun así, contener una buena dosis de originalidad y virtudes en las cosas que dicen y como las dicen. Esas películas son las que, generalmente, terminan siendo premiadas en los distintos certámenes. Continuar leyendo

Tres versiones de Churchill

El hombre que un país necesitaba

Oswaldo Osorio

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Con mucha frecuencia la industria del cine coincide haciendo la misma película simultáneamente, ocurrió con Relaciones peligrosas y Valmont, con Impacto profundo y Armageddon, con los dos biopics de Yves Saint Laurent y con tantas otras. En 2017 el turno fue para el personaje de Wiston Churchill, de quien se hicieron La hora más oscura, de Joe Wright, Churchill, de Jonathan Teplitzky, y tuvo un gran protagonismo en la serie The Crown, de Netflix.

Son tres versiones del mismo personaje, con equivalente calidad, que terminan siendo complementarias. La gran diferencia radica en el momento de su vida que cada versión desarrolla. Mientras La hora más oscura habla de sus primeros días y consolidación triunfal como primer ministro del Reino Unido, Churchill también da cuenta de un corto lapso, cuando los Aliados se preparan para la invasión a Normandía y el poder de decisión del estadista se encuentra en declive, mientras que The Crown recrea sus últimos años en el gobierno.

Las tres lo miran casi de idéntica forma, como si hubieran revisado las mismas fuentes y coincidido en igual visión e interpretación de este histórico hombre, esto es, su tozudez y determinación en asuntos de Estado, sus momentos de desorientación y casi senilidad en su entorno cotidiano (a veces en el trabajo) y ese temple de líder inspirador que termina despuntando en los momentos más críticos. Incluso las interpretaciones, hechas por tres buenos actores (Gary Oldman, Brian Cox y John Lithgow), son también muy parecidas, aunque la de Oldman, como siempre, se pasa de manierista, y son esos excesos (y seguro el maquillaje) lo que le está dando todos esos premios.

También hay un manierismo en la concepción visual de La hora más oscura, frente al estilo más preciosista y clásico de Churchill y The Crown. Seguramente tiene que ver con la idea a la que hace referencia el título, pues fueron los días en que el mundo estaba acorralado por los nazis, pero por momentos ese expresionismo extremo, donde muchas veces todo está iluminado solo por un fuerte chorro de luz y la imagen está casi en blanco y negro, se hace más efectista y postizo que eficaz y legible. Fue una audaz decisión estética que pondrá a prueba el gusto del espectador.

Este caso es una muestra de cómo la industria del cine (de la que ya hacen parte las series de Netflix y otros canales de televisión) se repite y copia a sí misma, apenas con ligeras variaciones. Y son los detalles los que terminan haciendo la diferencia: La presencia de la esposa, por ejemplo, es más una figurante en La hora más oscura, mientras que resulta un personaje decisivo en Churchill y ayuda a construir mejor al protagonista. O el contraste en La hora más oscura entre su lóbrega concepción visual y la torpeza y complacencia de escenas como la del metro. También está el inteligente recurso del retrato que un pintor hace del estadista, para dar cuenta de la complejidad de este hombre, que utilizan en The Crown.

Tres versiones con sus más y sus menos sobre una figura histórica que merecía estas miradas, para las cuales puede resultar más enriquecedor el ejercicio de complementarlas y hacerse una sola visión del personaje y su tiempo que compararlas de forma excluyente.

15 Video clips recomendados de 2017

Necesariamente la industria musical estadounidense acapara la calidad y cantidad de los videos que se encuentran en línea. Habría que escarbar mucho en la red para encontrar muchos más buenos videos de otras latitudes. Para este año se siguen destacando el compromiso de artistas como Kendrick Lamar y St. Vincent por hacer, no uno, sino varios videos sobresalientes. El hip hop sigue aportando muchas de las ideas originales y potentes de esta expresión audiovisual, así como se pueden encontrar tendencias recurrentes en su creación, como los videos que apelan a una narrativa o estética de programa televisivo o los que aprovechan las posibilidades formales y discursivas de la interactividad, las redes sociales y los nuevos medios.

Oswaldo Osorio

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  1. Naive New Beaters – Words Hurt

Aunque la interactividad no es nada nuevo en los videos musicales, la forma como esta pieza capitaliza un relato con grandes valores de producción, además de las muchas ramificaciones en su argumento y las reflexiones que de fondo se pueden hacer de ellas, la convierten en una obra sólida, compleja y muy entretenida.

  1. Kendrick Lamar – Humble

De nuevo este rapero con sus imágenes potentes, llenas de poesía visual y cargadas de furia, irreverencia y simbolismo. No apela mucho a los efectos, solo se vale del ingenio y la creatividad para construir situaciones y escenarios que refuerzan y comentan sus cuestionadoras letras.

  1. St. Vincent – New York

Más que este video, se pueden mencionar todos los de esta artista creados con esa estética tan distintiva, en la que sobresalen los colores intensos y planos, acompañados por un diseño de arte que busca armonías y contrastes pictóricos, así como un protagonismo de los objetos. Un raro pero llamativo estilo a mitad de camino entre el minimalismo y el kitsch.

  1. The Academic – Bear Claws

Un ingenioso y original video que aprovecha el retraso de la transmisión en vivo de Facebook para construir un relato visual y musical definido por acumulación de pistas, tempos y colores. Parece solo un juego o un oportunismo tecnológico, pero realmente es una complicada e inteligente construcción audiovisual.

  1. Mike Will Made-It – Perfect Pint

Encajado dentro de un esquema muy conocido en el video clip (interpretar la canción viajando por una carretera -aunque también inspirado en el inicio de Miedo y asco en Las Vegas), el valor agregado de este trabajo es los numerosos relatos y apuntes visuales, simbólicos y fantásticos que, por gracia de los efectos especiales, van apareciendo a lo largo del recorrido. Todo un festín de creatividad, imaginación, onirismo y referencias a la cultura popular.

  1. Leningrad – Kolchik

Otro esquema muy recurrente, mostrar la acción en reversa. La diferencia con este video tiene que ver con sus altos valores de producción y los impresionantes efectos visuales. Varias subtramas se entrecruzan en una lógica de efecto causa y potenciado por la cámara lenta. Todo un deleite visual y narrativo apreciar detenidamente los detalles, personajes y acciones de este video.

  1. ZHU, Nero – Dreams

No solo son cuerpos desnudos, son miles de ellos como una gran masa, a veces danzante y otras inerte. Cuerpos que se amontonan, giran, levitan, chocan y explotan en una impactante esfera surreal, tan grotesca como fascinante.

  1. Grimes ft. Janelle Monáe – Venus Fly

Diseño de vestuario cargado de fantasía, color y concepto, además de efectos visuales y cámara lenta. Estos son los elementos con los que este video consigue una llamativa y contundente estética, en buena medida muy novedosa. Un trabajo cuidado y con pretensiones de gran producción, tanto que los créditos apenas si duran poco menos que el video mismo.

  1. Young Thug – Wyclef Jean

Lo que en principio parece solo una irónica e ingeniosa solución ante el problema de un cantante incumplido, a la larga termina siendo un auto reflexivo recorrido por los distintos procedimientos, tendencias y componentes de la elaboración de video clips de hip hop. Puro metalenguaje, gesto posmoderno y creativo cinismo.

  1. Bonobo – No Reason (feat. Nick Murphy)

Un estimulante y bello viaje surreal a través de una misma habitación que se repite casi una veintena de veces. Pero como el río de Heráclito, nunca es la misma habitación, cambian en ella numerosos detalles, pero el cambio esencial es la proporción de los objetos y de la misma habitación, consiguiendo con esto un tránsito por distintas dimensiones espaciales y temporales, pero contradictoriamente unidas por la continuidad del plano secuencia.

MENCIONES ESPECIALES

  1. Cassius – Go Up ft Cat Power & Pharrell Williams
  2. Portugal. The Man – Rich Friends
  3. Björk – The Gate
  4. Royal Blood – Lights Out
  5. Kesha – Praying

Pequeña gran vida, de Alexander Payne

Un mundo encogido

Oswaldo Osorio

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Los problemas del mundo serían menos graves si las personas fueran más pequeñas. Esta es la premisa, entre audaz y divertida, que propone esta historia, pero la condición humana no permite que eso sea así de simple. Si bien reducir a unos pocos centímetros a alguien tendría unas consecuencias medioambientales y económicas, no todos estarían de acuerdo con hacerse pequeños y se hará patente la diferencia entre las personas de distintos tamaños. Entonces, lo que parece un juguetón argumento de ciencia ficción, termina planteando serias reflexiones sobre la vida y la sociedad.

Como casi todas las películas de Alexander Payne (Election, Nebraska, Las confesiones del Sr. Smitch, Entre copas), esta historia está protagonizada por un hombre torpe y pusilánime, un hombre que descubre una verdad gracias a las circunstancias y a quienes lo rodean. La diferencia con esta película es que esas circunstancias no solo tiene que ver con la cotidianidad, sino con una trama que implica el mundo entero, por lo que de ella se pueden desprender cuestiones éticas, políticas, ideológicas y medioambientales.

Cuando el protagonista decide reducirse a unos cuantos centímetros, nos lleva a un viaje a un nuevo mundo y una nueva sociedad, en donde parece que todo es mejor y más fácil. Pero la naturaleza humana lo complica todo. Empezando porque la idea es una utopía de científicos y humanistas, una utopía que, por definición, nunca podrá realizarse. Solo unos cuantos entusiastas creen en ella y actúan en consecuencia.

Pero la historia no solo trata sobre las desventuras de este hombrecito, en su camino se topa con situaciones y personajes que enriquecen y hacen más compleja la historia. Como la activista vietnamita, un personaje encantador y divertido que termina siendo el factor decisivo en la trama y en la vida del protagonista. Es un personaje construido con ingenio y agudeza, pues está definida por solapados contrastes: exteriormente vive en la pobreza, pero tiene una riqueza interior que toca a todo aquel que la conoce, y aparenta una dureza en el trato con las personas, pero en esencia es una mujer tierna y noble.

Esta es una de esas películas en las que no se sabe qué va a pasar al minuto siguiente, la originalidad de su trama y las cuestiones de fondo sobre las que reflexiona a partir de una premisa un poco absurda, la hacen una pieza atípica, incluso difícil de sintonizarse con el código que propone. Pero cuando se entiende la lógica de este diminuto universo, así como el torpe devenir de su protagonista hasta encontrar su verdad, es posible ver en ella una obra inteligente y estimulante.

La rueda de la fortuna, de Woody Allen

Drama, drama, drama

Oswaldo Osorio

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Es la misma película que tantas veces le hemos visto al célebre director neoyorquino, incluso con casi los mismos elementos de su último título, Café Society: cruzadas historias de amor y desamor, reconstrucción de época, incertidumbres existenciales y una subtrama de gangsters que mueve parte del relato; no obstante, la diferencia está en que esta tiene un código definido: la reflexión sobre el drama, especialmente el teatral, la cual articula la narración y hasta determina el argumento.

Como muchos relatos de metaficción, este comienza hablando del relato mismo, plantea las reglas del juego y sus características para, de inmediato, ilustrarlas o ponerlas en práctica.
Inicia con un narrador, que al mismo tiempo es un personaje, un salvavidas de Coney Island en 1950. Él habla del drama, está estudiando para ser escritor y referencia constantemente autores como Eugene O’Neill. Es también quien presenta a los demás personajes y hace apuntes a medida que avanza el relato.

En esencia se trata de la historia de Ginny, una mujer de cuarenta años, quien se ve renovada por el amor con el joven salvavidas, pero que luego tiene que afrontar el desmoronamiento de su mundo. Un matrimonio infeliz, su hijo pirómano, la hijastra que le quitará a su novio, el constante dolor de cabeza, el riesgo de volver a la bebida  y la culpa de un asesinato que tal vez pudo evitar. Todo eso es mucho peso para una actriz frustrada que ahora es una simple mesera.

De manera que el drama en esta historia es acumulativo, al punto de convertirse en melodrama en su momento más crítico. Lo vemos en las emociones de los personajes, en sus conflictos, en la historia que nos cuentan y en las reflexiones que hace eventualmente el prospecto de escritor. También lo vemos en la luz, bellamente manejada por el gran Vittorio Storaro, quien juega constantemente con el contraste entre tonalidades doradas y azules pálidos, cambiando  alternadamente de acuerdo, no con el realismo de los espacios, sino con los estados de ánimo de la protagonista.

Humor, más bien poco, no era posible ante la premisa de reflexionar conscientemente sobre el drama. Lo que sí hay es esa sorprendente capacidad de Woody Allen de hablar de las mismas cosas, con los mismos personajes y situaciones pero, aun así, revelarnos emociones y sentimientos diferentes, al menos en su combinación e intensidad. La imagen final de la película da cuenta de ello, ese primer plano de Ginny en el que, en ese instante antes de irse al negro de los créditos, recapitulamos todo su viaje emocional y entendemos contundentemente lo que está sintiendo y de qué se trata el drama, tanto el de la ficción como el de la vida real.

 

El gran showman, de Michael Gracey

El cine es un circo

Íñigo Montoya

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La historia de P.T. Barnum, un hombre del espectáculo en los Estados Unidos del siglo XIX, ha sido llevada muchas veces al cine desde 1934, la más célebre de ellas interpretado por Burt Lancaster en 1986. Y es que su historia llena de aventuras, exóticos personajes, empresas quijotescas y pasión por el éxito tiene muchos elementos que el cine puede explotar como el principal medio de ese mundo del espectáculo.

En esta nueva versión sus productores se deciden por hacer un musical, y con este género cinematográfico como la base del tono del relato se define todo lo demás: desde la esquemática construcción del argumento, las centellantes interpretaciones, los grandilocuentes decorados y la colorida y efectista concepción visual.

Y no se debe tomar la descripción de estos elementos como algo peyorativo, sino como la decisión estilística que tomaron sus realizadores, una decisión absolutamente consecuente con el tipo de personaje y el medio en que se movía, una decisión inteligente de cara al espectáculo que le querían presentar al público y sintonizada con la que probablemente fue la personalidad de este hombre.

Y aunque la visualidad, musicalidad y el espectáculo es la prioridad de esta película, de fondo hay una constante en cada situación y la relación entre los personajes y su contexto: la reflexión y el cuestionamiento sobre la intolerancia y la discriminación con los que son diferentes, así como la rigidez social para permitir que alguien cruce los límites impuestos por las clases y el abolengo.

No es una película que vaya a trascender más allá del fulgor del colorido, la música y los reflectores con que fue hecha, pero sin duda es una historia que supo escoger su código y ser consecuente con él para satisfacer al gran público, convirtiéndola esto en una entretenida obra definida por el espectáculo.

10 películas recomendadas de 2017

recomendados2017

Oswaldo Osorio

De todo lo estrenado este año en Colombia, la oferta no fue ni mejor ni peor que en la última década, eso sí, a pesar de que el noventa por ciento de la cartelera cada semana está copada por el cine de Hollywood, sigue llegando un segmento -no muy amplio- del cine mundial y alternativo, el cual compensa en calidad la avasallante cantidad de cine de consumo. Aunque todavía es necesario acudir a la piratería, las descargas por internet y las películas en línea para ver lo mejor del cine actual.

1. Toni Erdmann, de Maren Ade

El viaje emocional de padre e hija a través de un tipo de comedia casi sin referentes y tan inteligente como desconcertante. También es una historia sobre la productividad laboral, la felicidad y el sentido de la vida.

2. Sin nada que perder, de David Mackenzie

Un par de hermanos ladrones de bancos en un thriller cargado de resentimiento social y furia, mientras su contraparte, un viejo policía, los busca con calma y lucidez.

3. Nuestra hermana pequeña, de Hirokazu Koreeda

Con el universo característico de este director japonés, la historia de cuatro hermanas es un canto a la belleza, la familia, la fraternidad y el sosiego.

4. El viaje, de  Nick Hamm

Dos líderes políticos en un carro tratan de resolver el conflicto irlandés en un relato de gran fuerza dramática e ideológica a través de un voluble diálogo de consenso y liberación.

5. T2 Trainspotting, de Danny Boyle

Una historia que no se debe leer sin su primera parte, pues mantiene su visceralidad argumental e inventiva visual, pero con la carga emocional y existencial luego de dos décadas.

6. Paterson, de Jim Jarmusch

La cotidianidad y monótona vida de un chofer de bus se rompe eventualmente cuando escribe poesía. Un improbable personaje que sirve para hablar de la belleza de las cosas simples de la vida.

7. El cliente, de Asgar Farhadi

Vuelve este director iraní con un relato en el que la ética y  el contexto social y religioso de su país propician un duro, reflexivo y complejo drama.

8. Dunkerque, de Christopher Nolan

Aunque es una historia que simplifica su tema y contexto histórico, resulta fascinante y de gran poder cinemático lo que hace con su relato, el cual es planteado en tres tiempos narrados de forma diferencial.

9. Manchester junto al mar, de Kenneth Lonergan

La historia de un hombre con el corazón roto es contada aquí en un tono conmovedor y reflexivo, concentrándose en el drama de la puesta en escena y el universo emocional de los personajes.

10. Colossal, de Nacho Vigalondo

Empacada como un relato de cine fantástico, esta película desarrolla un genuino drama de crisis existencial, en el que de forma ingeniosa se combina cine de género y trama de personajes.