El niño que hizo reír a la redacción de EL COLOMBIANO

Sala de redacción EL COLOMBIANO

 

Estefanía Alzate Arenas
Estudiante de Letras: Filología Hispánica
Octavo semestre 
Universidad de Antioquia 
Guía del Programa de visitantes “Conozcamos EL COLOMBIANO”

Un recorrido no es llegar a El Colombiano a trabajar, un recorrido es aprender, conocer, indagar y llevarse de cada visita una anécdota que se recordará siempre; unas más significativas que otras por los personajes que llegan, pero siempre habrá algo que recordar.

Un grupo de Boy Scouts llegó al periódico el sábado 19 de julio de 2014 en un calor de medio día, portaban sus uniformes azules de franjas amarillas,  y dispuestos a obtener una información que resolviera todas sus inquietudes sobre las publicaciones de El Colombiano mientras recorrieron las instalaciones.

El grupo estaba conformado por niños y adultos y las preguntas eran variadas según la edad, sin embargo, uno de ellos causó la risa de todos los presentes y de los periodistas que alcanzaron a escuchar su comentario. 

En los recorridos se nombran las zonas donde se distribuye el periódico Gente, una de ellas es el barrio Belén de Medellín. Ante esto, un niño que hacía parte del grupo de visitantes dijo con simpatía y seriedad: “¡Pues claro!, Belén, en donde nació el niño Jesús”.  

Fue un comentario inocente que no solo quedó en mi recuerdo, sino en el de sus compañeros de mayor edad, pues aún al finalizar el recorrido, quedaban risas de su singular comentario.

EL COLOMBIANO tiene su homólogo en Canadá

Y es que a El Colombiano no solo llegan personas de la Ciudad sino también extranjeros, en otra ocasión un grupo de estudiantes de Canadá de Maestría en cultura llegaron al periódico, unos incluso sin saber español. Sin embargo, sus compañeros más extrovertidos se arriesgaron a servir de traductores entre ellos y nosotros.

Todo era una novedad y las comparaciones no se hicieron esperar, pues nuestro amable traductor, para explicar de una manera más amable y amena, explicaba todo lo que tenía nuestro periódico relacionando los detalles con algunos de los diarios que ellos frecuentan allá.

Las diferencias no son muchas, tanto El Colombiano como Gente y Q’hubo tienen su homólogos en Canadá.

A EL COLOMBIANO le debo mi interés por el periodismo

 

Laura García Guerra
Estudiante de Comunicación Social
Sexto semestre
Fundación Universitaria Luis Amigó 
Guía del Programa de visitantes Conozcamos EL COLOMBIANO

Laur García Guerra, guía del programa de visitantes Conozcamos EL COLOMBIANO

Laura García Guerra, guía del programa de visitantes Conozcamos EL COLOMBIANO

¿Por qué estudiar Comunicación?, esta es la pregunta más frecuente que las personas realizan, en mi caso la respuesta va acompañada de una visita, una guía y un nuevo conocimiento en la niñez al lado de EL COLOMBIANO.

Y todo gracias al colegio, a Prensa Escuela y a la exitosa visita al periódico. Así comienza toda mi historia y crece el interés por el periodismo y los medios de comunicación.

Como guía del programa de visitantes Conozcamos El Colombiano comienzo a disfrutar de las sensaciones que me transmite esta empresa,  una de ellas es la ansiedad por conocer el grupo que llega de visita.Me hace feliz transmitir conocimiento

Los nervios antes de comenzar se mezclan con la felicidad de enseñar cada parte de El Colombiano, pero al final del recorrido queda la satisfacción de que las personas se van agradecidas con el conocimiento que les brindé.

Es gratificante ver a los adultos mayores que se vuelven niños al sorprenderse con las instalaciones del periódico, con el funcionamiento de las máquinas y todo el proceso de producción detrás de las publicaciones de El Colombiano.

Las visitas con ellos se convertirán en recuerdos e historias que perdurarán en el tiempo.

Como guía busco dejar huellas en las personas, de la misma manera que las dejaron en mí cuando fui visitante hace algunos años. Además quiero que quienes nos visiten, sean niños o adultos, adquieran un mayor sentido de pertenencia por  EO COLOMBIANO como empresa informativa.

Relato de mi primer recorrido

Un amigo en el bolso

 

Por Daniela Navarro
Estudiante de Comunicación Social
Quinto semestre
EAFIT
Guía del Programa de visitantes “Conozcamos EL COLOMBIANO”

 

Amigo en el bolso

Ilustración: Camilo Sandoval

 Por una equivocación, el primer día llegué tarde, pero salí feliz, sobre todo al ver a los niños con su nuevo amigo en el bolso.

Cuando crucé el torniquete de la entrada a las instalaciones del periódico eran las 9:20 de la mañana. El grupo ya estaba sentado esperándome con el otro guía hacía casi una hora. Nos visitaban niños de segundo grado de la I.E. Paula Montal de Itagüí que, por alguna razón se confundieron, y llegaron una hora antes de lo previsto.

Ese día sería mi primera vez, a las 10:00 de la mañana según la programación, pero justo antes de las 9:00 recibí una llamada, urgente, en la que me pedían amablemente llegar antes, es decir, salir ya de mi casa. ¡Ya!

Como era mi primera vez, yo estaba lista desde mucho antes —afortunadamente—  pues confieso que le tengo un miedo terrible a llegar tarde a cualquier parte. Entonces, ese día, además del susto de la primera vez, mi temor a ser incumplida se materializó, dejó de ser una terrible fantasía que jamás quería vivir y, efectivamente, llegué tarde.

No tuve tiempo ni siquiera de tomarme los dos tintos anti-nervios, ni el agua que me recupera la voz que siempre se me va antes de empezar, ni de proclamarme el discurso tranquilizante de “te va a ir bien, tranquila”, ni de repasar el guion al menos dos vececitas antes de decirlo, ni de separar las secciones del periódico que me gustan para mostrarlas… de nada, no tuve tiempo de nada.

Empecé. Varias veces al principio —lo confieso— se me nubló la mente porque no sabía qué más decir. Acababa de empezar y sentía que mi intento de discurso didáctico se agotaba, que no tenía más información, y que de las casi cinco páginas que cuentan la historia de El Colombiano, solo me faltaba contar un centenar de datos históricos que para los niños serían irrelevantes.

Pero en uno de esos momentos de bloqueo mental combinado con una especie de ceguera blanca, me llegó una epifanía, y creo que esa fue la responsable de que este, mi primer recorrido, haya sido particularmente especial.

Al frente mío tenía 15 niños de no más de 10 años, con una enorme expectativa por escuchar todo lo que yo tenía para decirles y de conocer cómo funcionaba El Colombiano. Lo sentí porque todos me miraban fijamente con ojitos saltarines que no hablaban, pero que comunicaban su ansiedad de conocer sin necesidad de pronunciar una palabra.

Entonces, en uno de esos momentos en los que no supe qué más decir, se me ocurrió preguntarles: ¿ustedes alguna vez han metido a un amigo en el bolso?

Todos se rieron mucho, y fue en ese instante cuando la pared de hielo que existe inicialmente entre el guía y el grupo se rompió. Fue mágico: repentinamente, mi susto se espantó y la dinámica cambió completamente.

En serio, ¿alguna vez han metido a un amigo en el bolso? —repetí mi epifanía, que para ellos no era más que una pregunta chistosa. Les mostré la portada de la cartilla Las noticias… ¡todo un cuento!, que tantas veces leímos y preparamos en las capacitaciones para aprender a trabajar con grupos de niños, y en ella, efectivamente,  aparece la ilustración de una chica que guarda a un amigo en el bolso al que solo se le ven las piernas.

A ellos les causó gracia al principio, pero luego, cuando les conté que el periódico El Colombiano era un amigo que sabe muchas cosas y que además, “se puede guardar en el bolso”, a ellos les quedó sonando la idea, y pude comprobarlo al final del recorrido.

Muchas veces me pregunté cuál de los públicos podría ser el menos complicado, y siempre tuve la idea de que era el de los niños, por ser más ingenuos y tener menos experiencia sabrían menos y, por eso, me harían preguntas más sencillas.

Sin embargo, ese día caí en la cuenta de cómo había menospreciado la inteligencia, la sagacidad y la sabiduría que trae consigo la ingenuidad: ellos, con sus preguntas, inquietudes y aportes, crearon una atmósfera muy particular durante el recorrido e hicieron que este no fuera solo el primero, sino, hasta ahora, el más especial y, quizá, el que más recordaré.

La que más me sorprendió fue una de las niñas. Le gusta mucho leer el periódico y nos contaba a todos sobre algunas noticias que le habían llamado la atención en otras ocasiones.

Cuando llegamos al lugar donde trabajan los periodistas de La República, nos contó a todos que en un diario económico, evidentemente, podríamos encontrar información relacionada con el predial. Lo dijo con tanta naturalidad que me sorprendí muchísimo, en especial, porque la palabra “predial”, si mal no recuerdo, empezó a formar parte de mi vocabulario más o menos a los 18 años.

Las rotativas estaban funcionando. Eso para ellos —y en general para todos los visitantes— es un espectáculo. Aún recuerdo la mirada de todos suspendida, enfocada en la banda transportadora que, “como en una montaña rusa”, (tomo prestadas las palabras de uno de los niños), lleva todos los periódicos de una manera tan organizada.

Noticias todo un cuento

Camilo Sandoval

“Yo quiero trabajar aquí”, es la expresión de muchos cuando hacen el recorrido. Pero lo que más me gusta escuchar de parte de los niños es ¿cuándo podemos volver? O, ¿cuándo la volvemos a ver?

Es muy gratificante sentir que las personas se sienten acogidas, satisfechas y, sobre todo, que ese discurso tan bien redactado en un guion y que podría reposar en un anaquel o estar archivado en el computador, toma vida, y que de allí, todos los visitantes, algo se llevan.

Terminamos la visita y les entregué un periódico de cortesía junto a la cartilla Las noticias… ¡todo un cuento! Lo que más me conmovió —y le doy los créditos a eso que he bautizado como una epifanía— fue verlos a todos sentados, en el piso, guardando el periódico en el morral y diciéndome: “Daniela, mira, guardé mi amigo en el bolso”.

Todos querían hacerlo. Todos lo enrollaron como mostraba la cartilla y los que no eran capaces de hacerlo, me decían: Daniela, ¿por favor me ayudas a guardar a mi amigo en el bolso?

La imagen de esos niños con su “amigo en el bolso” me ocupó la mente gran parte del día, y mi ceguera ya no era blanca por el susto, sino colorida por la emoción y la alegría de darme cuenta de lo atentos que son los niños, de cómo nos escuchan a quienes ellos perciben como adultos, de cómo nos respetan, de cómo nos agradecen.

Y sobre todo, el mayor aprendizaje de ese día fue, o es, que debemos escucharlos a ellos, prestarles atención y, desde niños, tratarlos como sujetos inteligentes, propositivos y capaces.

Hasta el día de hoy esa imagen me persigue, y tal como termina la historia de la cartilla, terminó la historia de mi primer recorrido: un grupo de niños con un nuevo amigo en el bolso.

 

Phubbing, esa manía de mirar al celular y no a los demás

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Andrés Mauricio García Patiño
Aprendiz de Comunicaciones
Prensa Escuela El COLOMBIANO

Prensa Escuela les recomienda la lectura del artículo“Phubbing, esa manía de mirar al celular y no a los demás”, publicado el 9 de julio de 2014, porque expone una situación, que según los expertos en tecnología, es un trastorno  asociado al uso excesivo de los dispositivos móviles.

Según el Ministerio TIC, el 87 por ciento de los adolescentes sufren de Phubbing y están poniendo en segundo plano el contacto físico con las personas que los rodean. Así esta situación se convirtió en una manía que  impide ver y escuchar a quien  habla.

Este tema es útil en el aula para trabajar el tema de la comunicación interpersonal (o cara a cara) que ya fue propuesto días antes por Prensa Escuela. Sin embargo, es posible plantear una reflexión con los jóvenes, la cual los sensibilice y los invite a replantear el uso que le dan a los celulares, tabletas y otros artefactos tecnológicos.

Enlace de la guía didáctica:  No más zombies del celular. 

Tabletas: una gran estrategia a la que le faltan aplicaciones

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Andrés Mauricio García Patiño
Aprendiz de Comunicaciones
Prensa Escuela El COLOMBIANO

Prensa Escuela les recomienda la crónica “Tabletas: una gran estrategia a la que le faltan aplicaciones”, publicada el domingo 6 de julio de 2014, porque es un texto que expone la política del Gobierno Nacional y del Ministerio TIC de dotar las Instituciones Educativas del país con dispositivos tecnológicos y digitales.

Según el periodista Daniel Rivera Marín, las Tecnologías de la Información de la Comunicación (TIC) son un acierto para educar a las nuevas generaciones, pero uno de los obstáculos es la mala conexión a Internet en zonas rurales para acceder a las aplicaciones o programas que permiten desarrollar contenidos pedagógicos.

Finalmente  este texto presenta a los lectores  las estrategias que benefician a los estudiantes que recibieron las tabletas en el último año, sin embargo, plantea los retos del gobierno para ofrecer más contenidos educativos y continuar entregando, sin inconvenientes, estos dispositivos a los colegios y escuelas de Colombia.

Escuela en casa

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Carolina Navarro Montoya
Aprendiz de Comunicaciones
Prensa Escuela EL COLOMBIANO

El pasado 11 de marzo, un grupo de niños con sus  padres visitaron las instalaciones del periódico para conocer cómo se hace EL COLOMBIANO.

El recorrido fue como cualquier otro, la diferencia la hacía un grupo de padres que educan a sus hijos en casa, con horarios estrictos, tareas y exigencias como en cualquier colegio.

Algunas familias  son extranjeras y por limitaciones del idioma han tenido que recurrir a esta opción educativa, pero otros son colombianos que encontraron en esta alternativa una forma de conjugar equilibradamente la vida familiar con la académica, dando como resultado estudiantes preparados para las pruebas de Estado y familias comprometidas con el  proceso de formación académica de sus hijos.

Este es el testimonio de una de las madres que visitaron EL COLOMBIANO, quien desde hace tres años vino de Estados Unidos por motivos laborales y ha decidido educar a sus dos hijos en su hogar. Ella  considera que ésta es una excelente alternativa y está feliz con los logros que ha alcanzado.

Prensa Escuela EL COLOMBIANO – Visita

En este enlace podrán ver las fotos de la visita.

Lanzamiento del libro Medellín se lee y se escribe, del Plan Municipal de Lectura

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Por: Carolina Navarro Montoya
Aprendiz de Comunicaciones
Prensa Escuela EL COLOMBIANO

“Leemos para conocer nuevos mundos,

despertar la curiosidad y abrir puertas a caminos secretos de la imaginación”

Plan Municipal de Lectura y Escritura de Medellín.

El libro Medellín se lee y se escribe es una constancia de los procesos desarrollados en el Plan Municipal de Lectura y Escritura, un proyecto liderado por la Alcaldía de Medellín con el fin de promover y fortalecer la lectura y la escritura como herramientas indispensables para la formación de ciudadanos críticos y activos en el desarrollo de la ciudad.

Este libro cuenta algunas experiencias del Plan Municipal y cómo esta política pública se ha construido de manera concertada con instituciones públicas y privadas así como de iniciativas independientes de la ciudad.

La lectura en comunidades de Medellín, Letras y libros para soñar sin medida, El cuento de los cuenteros, Ciudadanos que leen, escriben y conversan, Un tejido que construye conocimiento, son algunos de los títulos que encontrarán en este libro, con los que podrán dimensionar la importancia y trascendencia de las experiencias de este Plan.

Para Prensa Escuela EL COLOMBIANO es un gran logro la publicación de este libro ya que participa como miembro del Comité Asesor del Plan Municipal de Lectura desde 2009, cuando se formuló la política pública de lectura y escritura para Medellín hasta 2014, la cual sigue vigente y por la cual sigue  trabajando este comité asesor.

Pueden acceder al través de la página de internet de la Red de Bibliotecas.

Suscripción Plan Maestro para docentes de preescolar, básica y media

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Por: Carolina Navarro Montoya
Aprendiz de Comunicaciones
Prensa Escuela EL COLOMBIANO

Con el fin de promover la lectura de la prensa diaria entre los docentes de las distintas áreas del conocimiento, bibliotecarios y rectores de instituciones de educación preescolar, básica y media, EL COLOMBIANO les ofrece la posibilidad de suscribirse al periódico con un plan especial de descuento llamado Plan Maestro.

Este plan es una estrategia que propicia la lectura de prensa diaria en las instituciones educativas y entre los docentes de los municipios de Antioquia donde haya distribución urbana del periódico, con el fin de que la usen como recurso didáctico y de apoyo en el proceso de formación académica y personal.

Beneficios del Plan Maestro

Con el Plan Maestro podrán obtener un descuento del 40% por una suscripción de 12 meses, lo que equivale a $155.400- por un año. La suscripción para quienes no tienen este beneficio cuesta $259.000-.

El descuento para la suscripción no es el único beneficio, además podrán obtener la tarjeta Intelecto con la que recibirán descuentos en algunos  restaurantes, centros comerciales, tiendas de ropa, entre otros.

Pasos para acceder al descuento con Plan Maestro

  • Presentar carta firmada por el rector de la institución que certifique que es docente de tiempo completo.
  • Contactar a un asesor comercial de suscripciones en la ciudad de Medellín en los teléfonos 3 35 92 21, 3 35 93 82, o si lo prefiere, escribir a la dirección electrónica suscripciones@elcolombiano.com.co o acercarse a uno de los Centros de Atención al Cliente de EL COLOMBIANO, ubicados en diferentes puntos de la ciudad de Medellín y los municipios de Bello, Envigado, Itagüí y Rionegro.

Uso de la mayúscula II

MAYÚSCULA

Juan David Villa
Estudiante de Comunicación Social y Periodismo
Universidad Pontificia Bolivariana
Guía del programa de visitantes Conozcamos EL COLOMBIANO

Se escriben con mayúscula:

1. Nombres y apellidos
Ejemplos: María, Jorge Alfredo, María del Carmen.
Rodríguez, Acevedo, Muñoz.

2. Los hipocorísticos, es decir, las variantes que hacemos a los nombres cuando estamos en confianza, en el ámbito familiar, entre amigos.
Ejemplos: Pacho, hipocorístico de Francisco; Lucho, hipocorístico de Luis;  Pili, hipocorístico de Pilar; Mafe, hipocorístico de María Fernanda.

Excepciones:

1. Los apellidos que tienen la conjunción “de” o el artículo “la”. El artículo y la conjunción se escriben con minúsculacuando son parte del apellido y se escribe el nombre.
Ejemplos: Pedro de la Rosa, José de la Calle.

2. Si solo se escribe el apellido, y no el nombre, la conjunción “de” se escribe con mayúscula y el artículo “la” con minúscula
Ejemplos: El señor De la Rosa, De la Calle, De Castro.

3. Si el apellido solo tiene artículo, este siempre se escribe con mayúscula: Ejemplos: Antonio La Nata, Señor La Nata.  

4. Si el apellido lleva la conjunción “y”, esta siempre se escribe con minúscula.
Ejemplo: José Ortega y Gasset.

5. Cuando se usa la palabra de antes del apellido para indicar matrimonio, este siempre se escribe con mayúscula:

Ejemplo: Marta Ruiz se casó con José Torres, desde entonces se llama Marta de Torres.

Nota: imagen tomada de Primer ciclo.

Uso de la mayúscula I

AMayusculas

Juan David Villa
Estudiante de Comunicación Social y Periodismo
Universidad Pontificia Bolivariana
Guía del Programa de Visitantes Conozcamos EL COLOMBIANO

Los nombres propios y las palabras que se escriben después de un punto o al principio de un texto no son las únicas que se deben escribir con mayúscula inicial.

Se escribe mayúscula después de los siguientes signos de puntuación:

1. Después del punto final o del seguido.
Ejemplo: Ana salió de su casa. La noche anterior, justo antes de dormir, planeó muy bien aquel paseo matutino.

2. Si después del punto hay un paréntesis, también.
Ejemplo: Él decía estar bien. (Aunque tenía la cara hinchada).

3. Después de los puntos suspensivos, siempre y cuando marquen el final de una frase.
Ejemplo: “Estábamos cerca de casa… Yo estaba aburrido”.

Es posible que los puntos suspensivos no cierren una idea completa, en tal caso no se escribe la mayúscula.
Ejemplo: “Venía asustado, cuando abrió la puerta  vio…a un hombre de cara cortada”.

4. Se escribe mayúscula después de los dos puntos cuando:

Se cita textualmente.
Ejemplo: “Ya lo decía Descartes: ‘Pienso, luego existo’”.Cuando introduce una explicación que se escribirá en otro párrafo:
Ejemplo: La receta de mi mamá tiene los siguientes ingredientes:

“Harina, huevos, azúcar…”

5. Respecto a las expresiones entre signos de interrogación y exclamación,  se usa mayúscula si inician el párrafo o están después de un punto.

Ejemplos:
“¡Qué sorpresa!, hace mucho tiempo no te veía.
“Ella ya se fue. ¿Por qué preguntas tanto la hora de su llegada?”

Espere la próximamente otra entrega del uso de las mayúsculas.

Nota: imagen de vitrina tomada de: primaestra.blogspot