En una reunión en Palacio en estos días el nuevo subsecretario de comunicaciones de Palacio, Andrés Hernández, dio a conocer a los funcionarios el cambio en la estrategia para lo que les queda de mandato.
Una de las instrucciones principales quedó en un chat al que accedió EL COLOMBIANO: “Por orientación presidencial de ahora en adelante en los mensajes, sobre todo en redes sociales, se prioriza la mención al presidente Gustavo Petro y al gobierno y se reduce la mención a ministros y directores. No forzar las menciones”, dice. Y al final, en mayúsculas: “PRESIDENTE GUSTAVO PETRO Y GOBIERNO. CON DIGNIDAD CUMPLIMOS... pare de contar”, concluye.
La estrategia de Hernández, como queda evidenciado en el mensaje, busca darle mayor visibilidad a la figura del presidente Petro y no a su equipo. El objetivo, según fuentes, es destacar los resultados y que sirvan también para la campaña de Iván Cepeda.
Pero en el fondo la movida también retrata la soledad del jefe de Estado, que a esta altura de su mandato ya no conserva ninguna figura en el gabinete de las que arrancaron en agosto de 2022. Incluso, su círculo más cercano está reducido a personas prácticamente desconocidas para el país y sin mayor peso político.
Esto porque, como lo ha revelado EL COLOMBIANO, el ministro Armando Benedetti (Interior), está alejado del mandatario y en su reemplazo el protagonismo político lo ha asumido Antonio Sanguino, ministro de Trabajo.
Las comunicaciones en Palacio, realmente, han sido improvisadas. Ya no solo por el hecho de que han pasado siete jefes de prensa sino porque cada vez que llega un nuevo asesor o alto funcionario (como Alfredo Saade), se le ocurren ideas descabelladas que son difíciles de aterrizar.
Más recientemente, hace unos meses, aterrizó un mexicano, Germán Trejo, que duró poco en el cargo porque lo acusaron de ser un presunto estafador. Pero de él fue la idea de que las redes sociales de las entidades estatales, no importaba cuales (Servicio Geológico, por ejemplo), se usaran para mover la agenda del Gobierno. Eso, por ahora, quedó atrás.
La nueva estrategia es la que dirige Hernández, alguien que conoce bien al presidente Petro. El único problema es que el ocaso del mandato avanza.