Colombia crece, pero no es como para “elevar cohetes.”

Giovanny Cardona Montoya, agosto 17 de 2019.

 

El DANE ha reportado el crecimiento del PIB para el primer semestre de 2019. Luego de revisar al alza el dato del primer trimestre, la conclusión es que la economía colombiana viene creciendo a una tasa del 3.05%, lo que es muy positivo en un mundo que va camino de la recesión.

Según los informes del DANE, los sectores que más crecen son, el financiero (5%), comercio (4,4%) y comunicaciones (4%). La construcción, otrora motor de la economía, ahora se ha deprimido (-2,4%). Igualmente es relevante destacar que el sector manufacturero perdió 0.1 en la participación del PIB (ahora es 12.0%).

La sostenibilidad de este crecimiento en el futuro cercano dependerá del consumo doméstico y de las obras civiles, principalmente. El hecho de que la economía colombiana se vea en el corto plazo en una perspectiva de recuperación es algo alentador, ya que, el escenario mundial va en otra dirección.

Adicionalmente, lo más llamativo es el hecho que la formación bruta de capital (inversión productiva) fue uno de los datos que mejor salió librado en la revisión del PIB del primer trimestre. En el primer informe se reportó con un crecimiento de 2,8% y ahora con la revisión se elevó a 4.2%.

El dato alentador se ha vuelto la noticia más reproducida por los medios, respaldando el optimismo en los análisis de líderes gremiales y de algunos expertos. Sin embargo, ¿estamos realmente en una fase sostenible de crecimiento económico?

El Entorno Global: camino de la recesión.

Esta semana -el miércoles 14 de agosto- tuve la oportunidad de visitar al Comité Intergremial de Antioquia y exponerles a los líderes gremiales de la región algunos argumentos de la muy posible volatilidad del tipo de cambio en el corto y mediano plazo.

La economía mundial vive una coyuntura compleja que se nutre de dos factores críticos que la empujan hacia la recesión: el Brexit y la guerra comercial entre Estados Unidos y China. El primer argumento, el Brexit, es un fenómeno que seguramente afectará la frágil economía europea. El comercio intrarregional de la Unión Europea es responsable del 25% de las exportaciones mundiales; y todo indica que la salida de Gran Bretaña será dolorosa: el ascenso de Johnson al cargo de Primer Ministro, quien lideró la campaña por el Brexit, hace pensar que la salida se hará en términos “poco amigables”.

Adicionalmente, las guerras comerciales de Trump con China no sólo mantendrán la dinámica de crecimiento desacelerado del coloso asiático, sino que afectarán a las firmas norteamericanas que extienden sus cadenas de valor a lo largo del Este Asiático.

Interdependencia en cadenas globales de valor

Imaginemos que Apple envía componentes para su IPhone a fabricantes chinos, los cuales ensamblan su producto. Dichos manufactureros compran otros componentes a proveedores de otras naciones (Corea, Alemania, Taiwán, otros), ensamblan el dispositivo y lo exportan a Estados Unidos ¿qué pasa si Estados Unidos coloca un arancel a este producto? ¿quién sale afectado?

La creciente interdependencia que generan las Cadenas Globales de Valor -fruto de estrategias de economías de escala y de la hiperespecialización-, hace que las guerras comerciales afecten tanto al país al que va dirigido al ataque, como a las propias empresas del atacante.

En consecuencia, tanto Johnson como Trump se están “dando un tiro en el pié”.

Estos dos detonantes de recesión se acompañan de factores previos que son caldo de cultivo: la extendida desaceleración económica de China y el trimestre recesivo de Alemania, locomotora de la Unión Europea.

desaceleracion economica de china

En más de dos lustros, China viene en un proceso continuo de desaceleración económica. Para recuperar la senda expansionista de décadas anteriores, el gigante asiático tiene que realizar ajustes en su política económica, particularmente para estabilizar su mercado doméstico. Eso no sucederá en el corto plazo, éste es un ajuste doloroso, riesgoso y complejo. Será una solución de mediano y largo plazo.

 

¿Y Colombia, qué tan vulnerable es?

A pesar de que el primer semestre de 2019 pinta bien para Colombia, el país tiene una serie de factores estructurales que lo hacen vulnerable ante una posible recesión económica global:

– Más del 70% de las exportaciones colombianas son commodities, por lo tanto, la recesión global puede bajar los precios de los combustibles y de otros commodities agudizando nuestro déficit de cuenta corriente. Ello, adicionalmente puede afectar las finanzas públicas puesto que el Estado es el principal accionista de Ecopetrol;

– El déficit fiscal de Colombia tiene algunos componentes estructurales que conforman un pasivo muy costoso: el pensional y la cobertura subsidiada de salud. Mientras no crezca la formalización del empleo, estos rubros seguirán siendo onerosos. Por lo tanto, el déficit tiene un componente crónico que hace imposible mantener unas tasas de interés bajas en el mediano y largo plazo;

– El déficit de cuenta corriente tiene un componente adicional: la repatriación de utilidades por parte de las multinacionales. Mientras Colombia no atraiga IED a los sectores agrario y manufacturero; y mientras no logre ser tan atractivo para la reinversión de las ganancias, el flujo negativo de divisas por cuenta corriente se mantendrá casi constante.

Estos tres factores hacen vulnerable a la economía colombiana, lo que se traduce en fenómenos coyunturales como las altas fluctuaciones de la tasa de cambio y la caída en la calificación de riesgo país. En el mediano plazo esto se puede traducir en desaceleración e, inclusive, recesión económica.

 

 

 

 

 

Censo 2018: Colombia ya no es muy joven.

Giovanny Cardona Montoya, julio 6 de 2019.

 

Ha salido el primer informe sobre el Censo-2018, realizado por el DANE. Y, como era de esperarse, ya genera discusión. El ya “sospechado” balance de que somos menos de 50 millones de colombianos, no resultó tan llamativo como algunos esperaban. En 13 años la población habría crecido 6.5%, una tasa coherente con los cambios socio-económicos del país. La fotografía de 2018 indica que somos 48.2 millones de habitantes.

¿Cuáles pueden ser las primeras conclusiones del informe del Censo, que se empieza a publicar?

1. La población crece lentamente, pero los hogares lo hacen más rápido.

A nivel global el crecimiento de la población se desacelera, especialmente en Europa Occidental, Norteamérica y China. En un segundo rango aparecen la mayoría de las naciones latinoamericanas, incluída Colombia. Los países donde más crece la población son los de África y Oriente Medio.

Sin embargo, el número de hogares y, por ende, de viviedas crece aceleradamente. Así, mientras el total de la población creció tan sólo 6,5% entre 2005 y 2018, los hogares lo hicieron en casi 35%. Los hogares unipersonales y las parejas sin hijos, son la estructura familiar que más rápido crece en Colombia -lo que va en la dirección de una tendencia global-

Contrario a la tendencia de familias más pequeñas, se destacan algunos departamentos de la Costa Atlántica y otros orientales de frontera con Venezuela, en los cuales las familias tienen en promedio 3,5 integrantes, -cercano al de 4 personas del Censo de 2005-.

2. Regiones con más futuro y regiones con más pasado.

El Censo 2018 presenta tres grandes grupos poblacionales: dos dependientes -menores de 15 años y mayores de 65 años- y un gran grupo de no dependientes: entre 15 y 64 años. Esta clasificación indica la potencial población laborante, y aquellas que aún no están en edad de hacerlo (niños) o que ya superaron dicho umbral (ancianos). El gran agregado señala que en Colombia, por cada 100 menores de 15 años, hay 40 adultos mayores de 65 años.

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Si vemos la gama de colores, para mayores de 65 años y para menores de 15 años, Colombia se halla en la mitad del camino en el proceso de envejecimiento de la población mundial: entre Europa Occidental -un continente muy viejo- y Africa -el continente joven-.

 

El país no es homogeneo, tiene regiones y subculturas, eso genera diferencias en la estructura poblacional por edades. Así, Antioquia, el Eje Cafetero y el Valle del Cauca son los departamentos con más bajo porcentaje de población menor de 15 años (menos del 20%). En cambio las zonas fronterizas, Amazonas, Vaupés, Vichada, Guainía, Chocó y Guajira tienen más de 30% de población con 14 años o menos.

Pero, precisamente estas regiones tienen un comportamiento inverso en materia de población en edad de retiro: el Eje Cafetero, Valle, Boyacá y Tolima son los departamentos con más población mayor de 64 años: más del 10% de la población. Antioquia se halla en el segundo grupo con más del 8%. En cambio los departamentos del Oriente – Vichada, Vaupés, Amazonía, etc.- tienen una población adulta igual o inferior al 6%.

Estos datos no deben verse ni estáticos ni de manera aislada. Así, por ejemplo, las regiones que tienen poca población infantil presentarán en el mediano plazo una reducción en el rango de habitantes en edad de trabajar y de hacer estudios universitarios. De igual manera, el Índice de Envejecimiento, que establece la relación entre población de más de sesenta años, con respecto a la infantil -14 años o menos-, indica que son precisamente Antioquia, el eje cafetero, el Valle del Cauca, Tolima y Boyacá, los de más rápido envejecimiento. En el mediano plazo, éstas serán las regiones de Colombia en las que haya más población en edad de jubilación y menos en edad de trabajar.

3. Las migraciones, ¿catalizadores o desaceleradores de la tendencia?

Aunque aún no se hable de migraciones entre municipios, sino entre departamentos, estos datos pueden dar una idea de cómo reacciona la población ante la realidad de que las oportunidades de desarrollo son desiguales entre regiones. Según los datos del DANE, Chocó y departamentos del centro y suroriente de Colombia, son los que más población expulsan (más del 7%), mientras Antioquia, Valle y los departamentos de la Costa Atlántica son los que menos emigrantes tienen (4% o menos).

Habrá que poner la lupa con los datos más detallados para ver el comportamiento migratorio entre centro y periferia: municipios distantes y las ciudades grandes de los departamentos. Seguramente allí se encontrarán cifras más relevantes.

De igual manera, así como se mide la emigración, habrá que mirar los departamentos que más absorven dicha población que se moviliza. Posiblemente este último dato nos muestre un ajuste en el envejecimiento y baja tasa de natalidad de departamentos como Antioquia, Valle o ele Eje Cafetero -este tema queda pendiente para cuando DANE habilite las tablas dinámicas y demás datos-

Comentarios finales:

No debemos irnos por las ramas, es necesario que empresarios, académicos y clase dirigente analicen estos nuevos datos con profundidad y amplitud. No podemos dejarnos seducir por números “curiosos” o “cuestionables” que estimulen debates inócuos en redes sociales y otros medios de comunicación. Hay que mirar a fondo los detalles y tratar de buscar tendencias que permitan anticipar comportamientos demográficos de mediano y de largo plazo.

El aumento de los hogares unipersonales, las parejas sin hijos y el aumento de los adultos mayores, implican cambios en los mercados. Sin embargo, estas tendencias no tienen la misma velocidad e impacto en Antioquia que en  Vichada, hay que ponderar los datos.

La desaceleración de la natalidad y la reducción de la población menor de 15 años darán también una pauta importante en el desarrollo social y económico del país y de sus regiones.

Esta nueva información puede llevar a revisar estrategias y políticas, tanto en el sector público como en el privado. La distribución de recursos para servicios públicos (vivienda, educación, salud, entre otros) estará marcada por estos datos. Los empresarios y los emprendedores también deben interpretar tendencialmente los datos: ¿en qué están cambiando los mercados existentes? ¿qué nuevas necesidades nacen de esta realidad? ¿qué mercados se están menguando o desaparecerán?

Por último, a pesar de las preocupaciones que se pueden derivar de los datos vistos, el hecho es que en un ciclo de largo plazo, la población colombiana se halla en el segmento de tiempo de mayor potencial para producir riqueza material y espiritual -artística- . La mayor parte de la población es joven y adulta, el envejecimiento  apenas está en su fase inicial y la natalidad aún no es críticamente baja.

Población mundial: somos muchos, más viejos y más solos.

Giovanny Cardona Montoya, julio 1 de 2019.

 

En los últimos meses, los colombianos han estado inquietos por temas demográficos: la migración de venezolanos desde 2017 como consecuencia de la crisis socio-política y económica del vecino país; las dudas sobre el censo de la población colombiana (¿somos casi 50 millones de habitantes o mucho menos?); o la preocupación por la población joven que ingresa a la educación superior ¿hay menos jóvenes? Todas estas inquietudes tienen validez, pero no son el resultado de fenómenos coyunturales, responden a tendencias de largo plazo que vienen y continuarán en el mediano y largo plazo.

Nada sucede repentinamente. La población mundial está cambiando en su estructura, pero éste es un proceso gradual que se ha venido labrando con marcado acento desde comienzos del siglo XX:

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Como podemos ver en este gráfico, es desde comienzos del siglo XX que la población mundial se ha multiplicado por cuatro, llevándonos a esta compleja situación de sobrepoblación. Sin embargo, como proceso cíclico, la evolución no es lineal y, además se desarrolla de manera gradual, aunque a velocidades cambiantes.

 

Para anticipar el devenir de la población mundial, debemos tener en cuenta:

– los sistemas de salubridad han ayudado a que, de manera gradual, se reduzca la morbilidad infantil y aumente la expectativa de vida. Los desarrollos en materia de nutrición también han incidido positivamente en estos indicadores.

– la evolución demográfica en Europa y las que históricamente fueron sus zonas de influencia (colonias en África y América Latina), ha estado asociada a los niveles de desarrollo socio-económico (los más industrializados redujeron la mortandad infantil, aumentan la expectativa de vida, pero luego comienzan a reducir el tamaño de sus familias).

China, India y algunos vecinos de la región se han convertido en el mayor foco de crecimiento poblacional del planeta. Hoy, el 40% de los habitantes del planeta viven en esa región.

– Las migraciones se dan por diversas razones, algunas responden al proceso globalizador (migraciones intrarregionales, migraciones de mano de obra cualificada y de inversores), pero otras responden a los desbalances en las expectativas de vida y de desarrollo socio-económico (habitantes del Sur subdesarrollado migran al Norte desarrollado).

– las nuevas generaciones, las de la globalización, tienen una perspectiva de la vida muy diferente a la de sus padres y abuelos. Viven conectados, no se sienten atados a tradiciones (casarse y tener hijos, por ejemplo) y ven su hogar en cualquier lugar del planeta.

 

Familias más pequeñas, menor natalidad, mayor población anciana.

En el proceso de desarrollo demográfico de las últimas décadas se evidencian los siguientes cambios:

las familias cada vez tienen menos hijos (algo más evidente en países industrializados y en grupos sociales de ingresos medios y altos). Los expertos señalan que la familias de mayores ingresos y de alto nivel de formación, presentan aspiraciones y estilos de vida que difieren de los tradicionales: viajar, hacer posgrados, no atarse a empleos, ni a lugares de vivienda, etc.

– crece el número de hogares de población adulta y jubilados.

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Ese gráfico nos muestra la evolución histórica de la población joven y de la adulta. Ya, para 2025 se pronostica que la población mayor de sesenta años comienza a superar a la de menores de 15 años. ¿Quién trabajará para sostener la jubilación de los mayores?

 

Los estudios muestran que la estructura de los hogares está sufriendo cambios importantes, los cuales deben ser tenidos en cuenta en la planeación de políticas públicas, en las estrategias de marketing, en el sector de la construcción y en la generación de nuevos emprendimientos. Aunque estas tendencias  no son homogeneas, son evidentes en Europa, Norteamérica y gran parte de América Latina. Igualmente, en países de otras regiones, este proceso tendencial es notorio en los estratos socio-económicos, medio y alto:

– cada vez hay  más hogares unipersonales,

crecen los hogares de divorciados,

– aumenta el número de hogares de parejas con un solo hijo o sin hijos,

– se reduce el número de hogares tradicionales: un padre, una madre y dos o más hijos.

– sigue creciendo la población de manera más o menos acelerada en regiones con fuerte influencia religiosa (países musulmanes, India) y en grupos socio-económicos de bajos ingresos (África)

 

Las migraciones: el lado humano de la globalización.

El otro cambio fundamental que se vive en la población mundial es el derivado de la integración cultural. Las migraciones responden a necesidades económicas, a ubicaciones geográficas particulares y a perspectivas cambiantes de la vida por parte de los habitantes del planeta.

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Como se puede ver en este gráfico, son fuertes las migraciones intrarregionales (flechas amarillas) y las que van del Sur al Norte.

 

Si bien las migraciones no son nuevas (los europeos migraron en siglos pasados hacia América, Asia, África y Oceanía), y desde el siglo XX se han tenido fuertes olas migratorias en diversas regiones -africanos hacia Europa, latinoamericanos hacia Estados Unidos-, la realidad es que los inmigrantes hoy tienen un mayor peso dentro de la población de los países receptores:

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Este gráfico nos muestra que la población de inmigrantes, que en 1980 rondaba el 2.3% de la población mundial, viene creciendo a tal punto que hoy bordea el 3.2%.

Toda esta realidad le quita sentido a los sentimientos anti-migratorios, nacionalistas y xenófobos. Los países cada vez son más mezclados, mestizos e interculturales. Pensar que Europa, Norteamérica o Australia son regiones que pertenecen a una población “autóctona” es desconocer la historia y, además, negar la importancia que el fenómeno migratorio tendrá en las próximas décadas.

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Este último gráfico muestra el peso de los inmigrantes en los diferentes países del planeta. Es evidente que tienen una gran participación en Argentina, Venezuela, Australia, Canadá, en el Sur de África, en algunos países del Golfo Pérsico e, incluso, en Estados Unidos.

Inteligencia Artificial y Mercado Laboral: algo va a cambiar, es un hecho.

Giovanny Cardona Montoya, junio 24 de 2019.

 

Desde que Drucker habló por primera vez de Sociedad del Conocimiento (1959), hay evidencias teóricas y empíricas de que algo viene sucediendo en los procesos productivos. Si bien este tema va más allá de lo económico -lo cultural, lo social, lo político, etc.-, vamos a concentrarnos en la dimensión económica del proceso.

Drucker señaló, entonces, que las empresas estaban vinculando trabajadores que pasaban más tiempo interactuando con la información que con las máquinas , las herramientas o la tierra -los tradicionales factores de producción-. En otras palabras, se trata de trabajadores cuya labor principal es la gestión del conocimiento. Estamos pasando de habilidades físicas a las de pensamiento. He ahí la clave de la nueva competitividad.

Esta sociedad del conocimiento se ha acompasado en las últimas décadas, del desarrollo de ciertas tecnologías entre las que se destacan las del transporte y las de la información y las comunicaciones -TIC-. El avance de estas tecnologías ha sido fundamental para el denominado proceso de globalización, el cual ha venido derrumbando fronteras para la interacción entre las personas del planeta, a la vez que, acelera todos los procesos de producción e intercambio de bienes y servicios.

El auge de las tecnologías siempre ha traido consigo transformaciones en el mercado laboral. Los avances frecuentemente han desplazado labores humanas pero al mismo tiempo han reclamado que la población tenga una formación más compleja para interactuar con dichas tecnologías: ya sea para gestionarlas o para potenciarlas hacia la producción de bienes y servicios antes impensables.

Así, con el vehículo a motor, los cocheros y jinetes perdieron su trabajo; pero los nuevos conductores pudieron transportar más pasajeros, más carga, a distancias mayores y en menor cantidad de tiempo.Se destruyeron muchas ocupaciones (el herrero, el fabricante de sillas de montar, por ejemplo) pero nacieron muchas más,ya que, al poder transportar más gente, a mayores distancias y en menor tiempo, el mercado se incrementó (el conductor, el piloto, el mecánico, el ingeniero, etc). Hubo más y mejor trabajo; menos físico, más intelectual.

La Sociedad del Conocimiento parece replicar el reto de anteriores revoluciones industriales (la de los artesanos con respecto a la economía rural; la de la máquina a vapor; la de los vehículos de combustible). Ahora, nuevamente, el desarrollo científico y tecnológico está automatizando y robotizando procesos, a tal punto que desaparecen  muchos oficios, tareas, labores, empleos y hasta profesiones: el conductor de transporte público -aéreo y terrestre-, el técnico contable, el médico general, el maestro de tiza y tablero, el mensajero, el soldado de campo de batalla (eso sí es una muy buena noticia), el operario de máquinas de cualquier fábrica, etc. Todas esas tareas las realizan máquinas: ahora las palabras claves son “algoritmos”, “apps”, “drones”, “robots”.

Sin embargo, el fenómeno de la destrucción de empleos y la creación de nuevos se está dando en un contexto diferente al de revoluciones anteriores.

1. Nos encontramos en un mundo superpoblado. La tierra era un planeta subpoblado hasta bien entrado el siglo XX. Ahora se destruyen millones de empleos pero ¿está listo el sistema para entrenar y reubicar a tanta población?

poblacion mundial2. Vivimos en un mundo interconectado, no existen los fenómenos locales o nacionales sin consecuencias de carácter internacional, incluso, global.  Las Cadenas Globales de Valor hacen que si una empresa entra en crisis, las consecuencias de desempleo se expandan por todo el planeta. Nada sucede de manera local o aislada.

Entonces, la pregunta es: ¿Si el desempleo que generará la Inteligencia Artificial es de carácter global, pero las políticas por el empleo se toman es a nivel nacional, será posible que se logre un reordenamiento del mercado laboral, que sea equilibrado en la ecuación nación-planeta?

comercio mundial 2016Las firmas desagregan su producción a través de procesos de manufacturación oversea y offshoring.

 

3. La teoría de la economía política siempre ha confrontado dos paradigmas antagónicos. De un lado, la tesis de Adam Smith que señalaba que el empresario buscando su lucro personal generaba un beneficio social o colectivo. Así, con el ánimo de vender más y obtener más ganancias, el empresario reduce costos y/o eleva calidad, lo que al final beneficia a una mayor cantidad de consumidores (la sociedad). Del otro, la teoría de Karl Marx, quien señalaba que los intereses sociales eran antagónicos de los privados. Un ejemplo de la tesis de Marx sería la idea que el empleador preferiría pagar salarios más bajos (beneficio privado), lo que se traduciría en menos capacidad de compra de toda la sociedad.

Todo indica que la actual revolución tecnológica (la de la Inteligencia Artificial) permitirá nuevamente confrontar las dos anteriores hipótesis. El desarrollo tecnológico destruirá empleos, esa es una verdad de a puño. Como dice John Charles Pool: “un robot puede hacer un auto, pero no puede comprarlo”; entonces, ¿cómo va a reaccionar el sistema ante esta creciente y acelerada realidad?

La Inteligencia Artificial destruye empleos, entonces, ¿qué hará el sistema de economía de mercado? ¿quién tendrá la razón, Marx o Smith?

Hay medidas que se pueden tomar para que las posibilidades que ofrece la nueva revolución tecnológica no se traduzcan en una aguda crisis de la economía de mercado. Veamos algunas de ellas:

crecimiento acelerado, exponencial y de calidad del sistema educativo a nivel global. Si la cobertura educativa crece y las personas se forman en el manejo de las nuevas tecnologías y en competencias transversales como la gestión del cambio y de la incertidumbre, el emprendimiento, el trabajo en redes, la creatividad intelectual y artística, entre otras, entonces, probablemente la economía mundial viva una nueva expansión. ¿Quién pagaría semejante inversión en el corto y mediano plazo?

reducción de la jornada laboral para absorrver una mayor cantidad de mano de obra. ¿Quién pagaría esta reforma laboral mundial?

– aprobación de una renta mínima universal para todos los habitantes del planeta: si las personas no trabajan no tienen ingresos, entonces, no consumen; ¿sino consumen, para quién producir?

El carácter planetario de la actual revolución tecnológica y la velocidad con la que se presentan los cambios en los procesos productivos, fruto de los desarrollos tecnologícos de nueva generación, hacen de esta nueva contradicción tal vez la más aguda que haya tenido la economía de mercado en sus siglos de existencia.

 

 

Con Duque, la economía va mal. Pero no peor que antes.

Giovanny Cardona Montoya (junio 16 de 2019).

 

Hoy no busco defender o cuestionar al gobernante de turno -el del presidente Iván Duque de Colombia-; el objetivo es poner en tela de juicio nuestra ferviente costumbre de entrar en discusiones acaloradas sobre los problemas coyunturales de la economía. Y no es que la coyuntura no exista o que no sea importante, pero, lo que es más relevante es entender las raíces estructurales que nos traen a las dinámicas de corto plazo.

Para empezar, los medios, los académicos, los políticos, los empresarios y el público en general se trenzan en un acalorado debate ya que el desempleo cruzó nuevamente el umbral del 10%. En abril de 2018 el desempleo era 9,5%, un año después estamos en 10,3%. ¡Rasguémonos las vestiduras! Pero ese no es el problema de fondo.

Lo crítico va más allá del “listón psicológico del 10%.

trabajadores

– En Colombia, de manera crónica, desempleo más subempleo giran al rededor del 50% de la población económica activa (PEA) -actualmente, 44,2%. Eso sí es grave.

– Según el DANE, aproximadamente el 54% de la población colombiana accede a salud a través del SISBEN, o sea que hacen parte de los hogares en los cuales viven desempleados y subempleados, sin que haya cotizantes al sistema de seguridad social. Sólo 44% de la población se hallaría en el grupo de cotizantes -cuentan con un empleo formal-. En consecuencia la cobertura en salud es subsidiada en gran medida (con un consecuente déficit fiscal) y, adicionalmente, la mayoría de la población no estaría haciendo un ahorro pensional. Esto también es consecuencia de un mercado laboral cronicamente insuficiente.

– Según el DANE, 9 millones de colombianos -44& de la PEA- ganan un salario mínimo. Esto tiene muchos indicios y consecuencias preocupantes: de un lado, indica baja productividad y poca sofisticación de productos de las empresas colombianas. De otro lado, señala familias pobres y un mercado de bienes y servicios poco desarrollado. Un hogar necesita 4 salarios mínimos para acceder plenamente a la Canasta Básica Familiar.

Por lo tanto, indicar que un desempleo de 10,3% es preocupante pero que una tasa por debajo de 10% “está bien”, es una seña de que estamos evadiendo los verdaderos problemas de nuestra economía desde una perspectiva de desarrollo sostenible; o sea, de empresas, económica, social y ambientalmente rentables.

Veamos una segunda evidencia del “cortoplacismo miope” de nuestros analistas: la economía colombiana creció 2.8% durante 2018, lo que evidencia una recuperación económica desde 2016. ¡Brindemos por este logro!…¿cuál logro?

– La economía colombiana necesita crecer a tasas superiores al 5% durante un período largo para reducir de manera efectiva la pobreza, a través de la formalización del empleo. Así lo señaló la CEPAL en la última década de 1990 y lo ratifica el gobierno colombiano en este último año. Desde 2007 -hace 12 años- Colombia no alcanza una tasa de crecimiento igual o superior al 5%.

– Una de las razones por la que el crecimiento de 2018 no fue más precario, tiene nombre propio: recuperación de los precios internacionales del petróleo. Para un país que no tiene reservas internacionales para ser exportador a largo plazo -la Agencia Nacional de Hidrocarburos habla de 6-7 años-, un crecimiento centrado en la exportación de hidrocarburos -petróleo y carbón representan 70% de las exportaciones- no es muy promisorio.

– Sin embargo, en vez de hablar de estrategias para generar nuevas industrias, el país le apuesta al fracking. El actual gobierno estimula (en sus discursos al menos) a la economía naranja, pero en el congreso se discute es una ley para permitir el fracking en Colombia, o sea, alargar la dependencia de los hidrocarburos como  fuente de exportaciones y de inversión extranjera, abandonando a los agricultores y manufactureros.

– Las políticas de economía naranja -si se implementan- serán de gobierno, durarán hasta 2022; en cambio, la ley que legalice las nuevas técnicas de extracción de hidrocarburos será política de Estado. Esperemos a los magistrados, ellos tienen la última palabra en este momento.

mapa del fracking

En síntesis, nos equivocamos si seguimos mirando la economía desde una perspectiva de políticas de gobierno -corto plazo- y de crecimiento económico en lugar de desarrollo económico. La economía en este primer año del gobierno de Iván Duque no tiene buenos síntomas, pero no está peor que la que hemos construido a lo largo de 3 décadas desde la apertura económica de 1990.

Como lo hemos dicho en artículos anteriores, el modelo neoliberal de los tigres asiáticos – Corea, Taiwán, Singapur- que se proclamó como referente para nuestra apertura económica no se parece en nada a nuestra realidad: abrimos las puertas a la competencia externa, pero las políticas para desarrollar competitividad a base de innovación y agregación de valor  no se han cumplido. Son 3o años perdidos que nos han convertido en países exportadores de hidrocarburos y que han desindustrializado al aparato productivo. Consumimos producto importado de manera significativa y creciente.

Si las políticas económicas neoliberales pretenden ser exitosas en Colombia, no es suficiente la firma de TLC con “medio mundo”. Es necesario invertir en educación, en investigación, en desarrollo y en innovación. Formalizar el empleo y estimular los sectores, agrícola, agroindustrial y manufacturero en general, son también estrategias necesarias. Permitir que el país siga dependiendo de las exportaciones mineras es, además de un peligro para el medio ambiente, prolongar el subdesarrollo, la informalidad económica y la inequidad social.