¿Educación Presencial o Virtual? Falso Dilema.

Giovanny Cardona Montoya, 5 de abril de 2020 -tercera semana de la cuarentena por el Covid-19-

 

1. El detonante.

Enfrentamos un virus que ha alterado el ritmo de nuestras vidas. No hubo tiempo para preparar un “Plan B”. A las escuelas y universidades les sucedió lo mismo y la respuesta fue: ¡vámonos a la virtualidad!

Las instituciones educativas dieron un virage de 180 grados a sus procesos formativos al trasladar las clases de las aulas a las plataformas digitales. La medida era necesaria, eso no se discute, y la respuesta de docentes y estudiantes  ha estado a la altura de las circunstancias: todos hacen lo que está en sus manos para que esta experiencia salga lo mejor posible.

niño con computador y abuela en el campo

Sin embargo, aunque este cambio ha sido necesario, la premura con la que se tuvo que dar el cambio conlleva que lo que está sucediendo se distancie de un proceso formativo virtual estructurado.

 

2. El contexto.

Alvin Toffler en sus reflexiones sobre el futuro señala que los fenómenos tecnológicos, sociales o económicos van a una gran velocidad, la escuela lo hace a una velocidad mucho menor, mientras la legislación es como una tortuga.  Y esa contradicción es la que actualmente se vive en la relación entre la comunicación a través de ambientes virtuales, las escuelas y la legislación de educación superior en Colombia.

La legislación colombiana diferencia las carreras universitarias según la mediación que conecta al docente con sus estudiantes: presencial -face to face-, distancia tradicional y distancia virtual. Tanto la distancia tradicional como la virtual se pueden complementar con encuentros esporádicos entre el docente y sus estudiantes. De hecho las normas establecen que la educación virtual puede tener encuentros presenciales equivalentes a, máximo, 20% del curso.

 

3. La realidad.

En la Sociedad del Conocimiento y con el desarrollo de las tecnologías de información y comunicaciones -informática, computadores y dispositivos móviles, Internet, redes, softwares, plataformas, etc.-, la creación, preservación, utilización y transferencia del conocimiento no tiene barreras, ni de tiempo, ni de espacio. La época en la cual el estudiante iba al aula de clase para “ilustrarse”, o sea, para recibir información y conocimiento, es ya pretérito; el aula de clases debe cumplir propósitos superiores.

La biblioteca global funciona 7/24, los docentes publican en la web sus contenidos -textos, videos, presentaciones, fotos-, las comunidades de conocimiento comparten todo tipo de dudas y respuestas en Internet. Un sinnúmero de softwares permiten simular realidades laborales -laboratorios financieros, simuladores jurídicos, sanitarios o ingenieriles, etc.-

Every time, everywhere learning es el nombre del juego.

En síntesis, la educación no sólo sucede en el aula de clases. Hoy quienes aprenden, quienes enseñan y quienes ponen en práctica los conocimientos profesionales se encuentran todo el tiempo en Internet, en las redes y en plataformas especializadas; conviven virtualmente intercambiando conocimiento.

De hecho, es tan claro que el aula de clases es sólo uno de los ambientes de aprendizaje, que la legislación habla de formación por créditos académicos. Y el crédito académico mide el tiempo que el estudiante dedica al aprendizaje -dentro del aula y fuera de ella. ¿Y fuera del aula qué sucede? Fuera de sus clases el estudiante consulta bases de datos bibliográficas, interactúa con sus compañeros, visita páginas web, entrevista expertos, hace simulaciones, ve videos, visita lugares de práctica, publica sus trabajos, etc.

En consecuencia, lo que hoy llamamos educación presencial es un proceso continuo de aprendizaje en ambientes discontinuos.

enseñando en el bosque

Ahora, así como la educación presencial no se reduce al aula de clases, la educación virtual no se puede simplificar como un encuentro docente-estudiante mediado por una plataforma de video-conferencia aunado a unos e-mails de ida y vuelta.

 

4. La Educación Virtual.

Cuando se habla de educación virtual o presencial, siempre estamos haciendo referencia a un proceso curricular, lo que no se reduce a unas clases magistrales o a unas conversaciones entre estudiantes y profesores.

El currículo es un sistema de relaciones entre diferentes actores  -docentes y estudiantes- que se llevan a cabo alrededor de un objeto de estudio con el fin de lograr ciertos aprendizajes. En términos simples, el currículo se compone de objetivos, contenidos, metodología, participantes, mediaciones y evaluaciones.

La educación virtual es la estrategia didáctica que permite la materialización del currículo, sin barreras de tiempo o espacio.

Hay dos corrientes de pensamiento que tratan de explicar la naturaleza de la educación virtual. Según Wedemeyer, Garrison y otros, la educación virtual es la nueva etapa de la educación a distancia que nació con el correo hace siglo y medio. Sin embargo, otros autores -Keagan, Moore- consideran que la educación virtual (al igual que la educación a distancia en general) tiene su propia naturaleza y ésta puede explicarse a.) desde las mediaciones, b.) desde los contenidos o c.) desde el nivel de autonomía de los participantes.

Para explicar de una manera básica, se puede decir que la educación virtual se mueve entre dos extremos: el autoaprendizaje o el aprendizaje colaborativo. El primero caracteriza a procesos de formación virtual que se centran en las plataformas y los materiales alojados para que el estudiante gestione de manera autónoma su formación (a qué horas estudio, con qué ritmo). En cambio en el aprendizaje colaborativo se privilegia la comunicación entre los actores (videoconferencias, debates, asesorías, correos). Entre estos dos extremos hay multiplicidad de opciones que implican encuentros sincrónicos, exámenes en línea, materiales de estudio en plataformas virtuales, intercambio de correos, asesorías a los estudiantes, etc.

Lo que deben hacer los colegios e instituciones de educación superior en la actual crisis no es trasladar el aula de clases a una pantalla de computador o de un dispositivo móvil. No, su reto es darle continuidad al proceso curricular adecuándolo a las nuevas mediaciones, reconociendo las particularidades de sus estudiantes y conservando las metodologías y objetivos propuestos.

Las plataformas digitales gestionadas bajo principios pedagógicos y metodológicos claros facilitan procesos de aprendizaje complejos, tal y como lo ha demostrado la educación virtual con sus dos décadas de experiencia. Así, por ejemplo, la Institución Universitaria CEIPA ha venido monitoreando en los últimos cinco años el desempeño de sus egresados en las pruebas Saber Pro -tanto los presenciales (40%), como los virtuales (60%)-. Los análisis estadísticos demuestran que en este caso no hay brechas significativas de desempeño entre ambas modalidades (diferencias inferiores al 5% en todos los casos y no siempre a favor de los presenciales).

 

 5. El futuro: la educación blended (híbrida).

La educación presencial ya tiene cualidades de una modalidad blended. Las aulas de clase son invadidas por estudiantes que llevan sus computadores conectados a Internet, el correo electrónico es un canal de comunicación entre docentes y estudiantes y entre estos últimos; algunas universidades utilizan plataformas digitales para alojar sus contenidos curriculares, los estudiantes visitan escenarios de prácticas, se dictan video-conferencias con expertos internacionales, los estudiantes utilizan más el material bibliográfico de las bases de datos digitales que los libros o revistas impresos.

Sin embargo, a pesar de esta realidad y del hecho de que la educación se mide en créditos académicos -con una gran relevancia del trabajo autónomo de los estudiantes-, los docentes, el gobierno y la misma comunidad de estudiantes no han entendido que la frontera entre la virtualidad y la educación presencial se ha diluido. No hay calidad educativa en el presente sin computadores, sin redes, sin softwares especializados, sin comunidades virtuales, sin bases de datos digitales. No, no la hay.

El paso que sigue es darle coherencia pedagógica y didáctica al potencial que ofrecen las TIC. El estudiante no siempre puede ir al aula de clases -movilidad, trabajo, distancia- y no todo el conocimiento se gestiona en un aula de clases -también se logra en los centros de prácticas, en comunidades virtuales, en plataformas LMS, en virtualtecas, etc.-

Por lo tanto, el futuro de la educación es una simbiosis pedagógicamente bien concebida entre los encuentros presenciales y las mediaciones digitales, en el marco de una clara propuesta curricular que reconozca las necesidades de los que aprenden, las oportunidades que ofrece el desarrollo de las TIC y las posibilidades limitadas del entorno socio-económico.

 

 

 

La vacuna contra Covid-19: sensatez y solidaridad.

Marzo 14 de 2020.

 

La historia de la humanidad está cargada de pandemias y otras enfermedades que afectan a extendidos grupos poblacionales. El Covid-19 es una nueva experiencia semejante a otras ya vividas o que se viven en la actualidad.

La gripe española de 1918 fue devastadora -tal vez la peor pandemia de la historia de la humanidad-; desde su descubrimiento en la década de 1980 el VIH ha enfermado a millares de personas a lo largo y ancho del planeta. De igual manera el virus H1N1 en 2009 pasó como un ciclón por todo el globo terrestre enfermando a millones y cobrando la vida de varias decenas de miles personas.

En el mundo moderno en África el paludismo o el dengue en algunas naciones de latinoamérica, cobran miles de vidas al año. De hecho, según la OMS, las enfermedades cardiovasculares, muy asociadas a problemas de obesidad y sobrepeso, son la causa de la muerte de decenas de millones de personas al año.

Ahora, si bien esta introducción busca señalar que la vida está llena de complejidades y que el Covid-19 es tan sólo una de ellas, ello no significa que no se le deba tomar en serio. Aunque podemos reclamar por la poca atención que se dedica al dengue o al paludismo o, más aún, al Calentamiento Global, la peor de nuestras pestes, esto no es óbice para que desconozcamos que la actual pandemia debe ser tratada con un espíritu de sensatez y solidaridad.

1. Sensatez.

Los riesgos que trae una pandemia se deben interpretar con el debido rigor. No debemos especular al respecto. Todas las pandemias tienen como factor común de riesgo la velocidad de impacto, lo que se traduce en muchas víctimas en vastos territorios y en poco tiempo. En otras palabras:

– elevada cantidad de muertes en poco tiempo,

– elevada cantidad de enfermos en poco tiempo,

– demanda exacerbada de exámenes preventivos a posibles infectados y,

– pánico colectivo en todo el planeta.

La velocidad de impacto trae como consecuencia el colapso de los sistemas de salud. La existencia limitada de recursos (hospitales, cuerpo sanitario y medicamentos) es una debilidad de la sociedad frente a las pandemias. Por ello, tomar las medidas de precaución salva vidas. No acoger las medidas recomendadas conlleva más sospechas de contagio (personas con síntomas comparables), más contagios y más fallecimientos.

En consecuencia lo más sensato es tomarse en serio las recomendaciones para reducir el tamaño de la bola de nieve y el tiempo de su expansión. Es así de simple. Por lo tanto, en caso del coronavirus, si:

– no nos reunimos en grandes aglomeraciones y reducimos la presencia en espacios públicos. Si hacemos teletrabajo,

– si no nos damos la mano al saludarnos y tosemos correctamente (cubriéndonos con el antebrazo)

– si nos aislamos voluntariamente al presentar síntomas de resfriado u otra enfermedad respiratoria y,

– si nos lavamos las manos con frecuencia y de manera debida,…

…No sentiremos la necesidad (por sospecha o por enfermedad) de recurrir a los centros hospitalarios y, así, reduciremos el riesgo de que colapse el sistema de salud por incapacidad de cobertura. En otras palabras:

“Le cercamos el espacio al virus, para que no pueda saltar de un cuerpo a otro.”

2. Solidaridad.

mercado

Nos reconocemos humanos por ser racionales y por vivir en comunidad. La sensatez es el resultado de nuestra racionalidad; la solidaridad, el fruto de nuestra convivencia en sociedad.

Nuestro comportamiento debe ser racionalmente responsable. Debemos cuidarnos y cuidar de los demás (del prójimo). La solidaridad salvará vidas.

Si nos comportamos racionalmente -nos aislamos voluntariamente, cuidamos nuestros resfriados, nos lavamos las manos-, entonces, también estamos protegiendo a los más vulnerables:

- Los ancianos,

- Las personas con defensas bajas o,

- Los que no pueden aislarse voluntariamente: nuestro panadero, el conductor del bus, el médico, el enfermero, etc.

En este ámbito de la solidaridad, particularmente en esta etapa en la que la propagación del virus aún no alcanza su mayor pico, y teniendo en cuenta que se nos invita al aislamiento voluntario en nuestras casas, aparece una necesidad fundamental: el consumo racional y solidario.

El riesgo del desabastecimiento tiene dos posibles fuentes: en el largo plazo por el cierre de plantas y la ralentización de los procesos productivos pero, en el corto plazo por el acaparamiento de bienes por parte de una población en pánico.

Tengo dos razones .racionales y humanitarias- para hacer mis compras con mesura:

- mi comportamiento sensato lo que busca es que la propagación del coronavirus se desacelere en poco tiempo -la producción volverá a la normalidad pronto-;

- mi comportamiento solidario indica que no sólo yo debo cuidarme, también mi vecino debe resguardarse y necesita abastecerse para estos días.

Cuidar del otro es un acto solidario y, a la vez, es una manera de ayudar a evitar que la pandemia se extienda. Cuidando al vecino también me estoy protegiendo yo.

Con optimismo responsable, con sensatez y con solidaridad, la provisión de bienes será suficiente para todos.

¡El autocuidado conciente y el cuidado de los demás salvan vidas!

Prospectiva: las fábricas no manufacturarán productos, harán tareas.

Marzo 8 de 2020.

La División Internacional del Trabajo -DIT- ha moldeado el comercio internacional a lo largo de los siglos. ¿Qué producir y qué importar? La DIT ha respondido siempre esta pregunta para cada país o territorio.

El eurocentrismo característico de la época en la que se origina el capitalismo moldeó un comercio internacional bipolar en el que el Norte se industrializó y el Sur se convirtió en proveedor de materias primas. A Europa se le unieron, con el tiempo, los norteamericanos, los australianos, los canadienses y finalmente los japoneses. Esta DIT dividió al planeta en países industrializados y naciones en vía de desarrollo.

Sin embargo, el volumen del comercio internacional fue creciendo de manera desequilibrada, especialmente desde la segunda mitad del siglo XX. Son los productos manufacturados los que pasan a ocupar la mayor parte de las exportaciones del planeta:

Desde mediados del siglo XX se ha evidenciado que la agregación de valor es la principal fuente de riqueza de los exportadores ¿En qué estábamos pensando los colombianos?

Desde mediados del siglo XX se ha evidenciado que la agregación de valor es la principal fuente de riqueza de los exportadores.

 

Esta distribución geográfica de las exportaciones -commodities o manufacturas- fue, por varias décadas, un referente de la distribución mundial de la riqueza. Los países industrializados fueron los dueños del porcentaje más alto del PIB mundial mientras, los exportadores de minería y agricultura, las naciones pobres.

Como consecuencia de dicha estructura geoeconómica y de la DIT, el comercio mundial se concentró en gran medida entre los países industrializados: eran estos los países capaces de elaborar productos con alto valor agregado -vehículos, dispositivos electrónicos, etc.- y los compradores de los mismos son sus mismos ciudadanos con alto poder adquisitivo:

Imagen1Como se puede ver en este mapa de 2003, la mayor parte del comercio mundial se da entre norteamericanos, europeos occidentales y naciones del Este Asiático. Es destacable el alto volumen de comercio entre los mismos países de la Unión Europea, el mayor flujo comercial del planeta. Las naciones de América Latina y África no tienen una participación significativa en el comercio mundial, ni producen con valor agregado, ni tienen capacidad de compra para adquirirlos. En el caso de Asia, el poder adquisito de los japoneses es elevado, al igual que su capacidad de manufacturación. Sin embargo, la alta participación del Este Asiático tiene nuevas explicaciones…

La DIT no ha dejado de profundizarse, la evolución de la Ciencia, Tecnología e Innovación -C+T+I+i- hace que la especialización tome rumbos nuevos, tanto en la producción de las mercancías, como en la distribución de la riqueza.

La necesidad de innovar para agregar valor a las mercancías y a los servicios coloca en la cúspide del comercio mundial a aquellos territorios y empresas con mayor capacidad de investigar y adaptar tecnológicamente los desarrollos de la ciencia. Por lo tanto, una empresa exitosa es ante todo innovadora; del mismo modo que tiene una participación en los mercados globales (directa o indirectamente).

economias de escala globalesLa participación en los mercados globales es una estrategia necesaria para competir en la economía presente y venidera: la constante innovación reclama retornos suficientes y rápidos para financiar las áreas y procesos de I+D+i. Las economías de escala son claves en el éxito de una empresa o territorio en el comercio mundial.

Esta simbiosis entre innovación y economías de escala conlleva la profundización de la especialización. Bienes y servicios cada vez más complejos y diversos, distribuidos a lo largo y ancho del planeta no pueden ser elaborados en una factoría única, incluso, en un mismo territorio. En este nuevo nivel de desarrollo de la DIT aparecen las economías emergentes, países que avanzan en ciencia y tecnología, logros que aunados a mano de obra cualificada y barata les permiten integrarse a las Cadenas Globales de Valor. Hablamos especialmente de naciones del Este y del Sudeste Asiático, además de México, Sudáfrica, Brasil, Chile, Turquía, principalmente.

comercio mundial 2016

Casi la mitad de las exportaciones que van de la Unión Europea y de Estados Unidos hacia el Este Asiático son partes, diseños y componentes que se integran en esta región para convertirse en productos finales.

De la elaboración de partes y subproductos hemos pasado al desarrollo de microcomponentes, software y diseños. Ahora la especialización se basa en nanotecnología, biotecnología, genética, microbilogía, química, entre otros. Los proveedores no sólo aportan componentes materiales, algunos son innovadores dueños de patentes que derivan en licencias sin las cuales los productos finales no adquirian las cualidades por las cuales los clientes adquieren los productos.

qualcomm

Como resultado de esta complejidad tecnológica ha emergido una nueva tendencia prospectiva: las empresas han pasado de ser productoras de mercancías a desarrolladores de tareas en cadenas globales de valor. O sea, un producto final es el fruto del trabajo integrado de diversas factorías (sean estas de la misma firma o no -sucursales o outsourcing-). Así, por ejemplo, un Iphone es diseñado en California, Estados Unidos, siendo de propiedad de la empresa Apple, sin embargo, sus componentes y microcomponentes son elaborados en diversos países y ensamblados en China, país desde el cual se distribuyen hacia los mercados finales. De ahí que la aduana pueda señalar que éste es un producto “made in China“. ¿Pero realmente lo es? -ver gráfico-:

cadena global de valor del IphoneEl Iphone tiene compontes de fabricantes de diferentes países, incluso, de empresas que compiten con Apple en el mercado de telefonía y dispositivos móviles. 

En consecuencia, las Cadenas Globales de Valor son la integración consciente de factorías de todo el planeta -pertenecientes o no a la misma firma-, la cual se da para generar riqueza a través de una economías de escala entre territorios y fábricas altamente especializadas. Cada factoría hace una tarea, no un producto. Por lo tanto, estamos hablando de un Comercio Mundial de Tareas.

Según el BID “Los servicios globales de exportación son fruto de un modelo de negocios caracterizado por trasladar una actividad y/o proceso interno de una empresa al exterior, ya sea mediante la subcontratación de un proveedor en el extranjero (outsourcing) o el traspaso de dicha actividad y/o proceso a una subsidiaria de la propia empresa en el exterior (offshoring).”

Un solo producto es elaborado en una cadena de factorías que se distribuyen a lo largo y ancho del planeta. Una fábrica no hace un BIEN, hace una TAREA.

Un solo producto es elaborado en una cadena de factorías que se distribuyen a lo largo y ancho del planeta. Una fábrica no hace un BIEN, hace una TAREA.

En síntesis, el futuro de la División Internacional del Trabajo es el de la integración del mundo como una gran fábrica planetaria. Cada empresario deberá comenzar a mirar a los demás fabricantes a la vez como competidores y como colaboradores. Hablar de coo-petencia adquiere sentido en este nuevo modelo de la economía mundial. Los estrategas de las empresas deberán desarrollar acciones concretas para que los demás integrantes de su cadena de valor compartan propósitos e información. La competitividad de mi producto depende de la gestión que haga cada uno de los eslabones y de la integración de los mismos en la Cadena de Valor.

Prospectiva. ¿Podría el nuevo coronavirus convertirse en un Hecho Portador de Futuro?

Giovanny Cardona Montoya, marzo 1 de 2020.

 

Así como en artículos anteriores hemos resaltado algunas tendencias (factores de cambio con evidencia histórica), en este escrito analizaremos la posiblidad de estar hablando de un Hecho Portador de Futuro o Potencialidad (factor de cambio en ciernes, sin evidencia histórica).

Hace un par de semanas mientras dictaba una charla sobre Megatendencias para los estudiantes del Núcleo Problémico de Prospectiva I de la IES Ceipa, un estudiante me preguntó por el nuevo coronavirus y sus posibles efectos sobre la economía mundial en el futuro. Entonces, le conté que no tenía los elementos suficientes para indicar que este fenómeno tan mediático en la actualidad, pudiese tener consecuencias significativas en el mediano o largo plazo.

Un Hecho Portador de Futuro -o Potencialidad- es un tipo de Factor de Cambio de la Prospectiva que se caracteriza por ser un fenómeno en ciernes, pero cuyas consecuencias futuras serán trascendentales o significativas en la sociedad o la naturaleza.

Haciendo retrospectiva, podemos argumentar que el ataque ejecutado por Al Qaeda en 2001 al corazón de los Estados Unidos fue efectivamente un Hecho Portador de Futuro (HPF).  ¿Cómo se puede soportar dicha afirmación?

El ataque a las torres gemelas y al Pentágono no sólo produjo daños a la infraestructura norteamericana y a las aerolíneas que durante varios días no pudieron levantar vuelo desde y hacia los Estados Unidos. No, el mundo no fue el mismo desde entonces.

La geopolítica cambió, el concepto de seguridad nacional se transformó con una filosofía de “anticipación” que conllevó arrestos preventivos e intrusión en la vida privada de las personas. Se instauró la política de lucha frontal contra el terrorismo, lo que sirvió de argumento para elevar los presupuestos de seguridad durante varios años. Además, la privatización de enemigos fue otra de las consecuencias: ya no se lucha contra otro Estado, sino contra una organización de carácter privado o para estatal -ISIS, Al Qaeda, Boco  Haram, Hezbolá, Talibanes- que puede operar en forma de pequeños grupos clandestinos dispuestos a provocar daño con alto impacto mediático (terrorismo).

Adicionalmente, la paranoia colectiva se convirtió en un fenómeno recurrente agudizado por el desarrollo y expansión de las comunicaciones-. El temor a un ataque terrorista se ha convertido en una constante que ha acompañado las mutaciones de los organismos de inteligencia y seguridad. Ya no se trata de vigilar gobiernos o ejércitos, sino de tratar de anticipar personas o células terroristas. Una gran guerra en forma de “operación avispa”.

En el plano de la vida civil y las empresas, los seguros del transporte aéreo se incrementaron y la logística aeroportuaria para pasajeros se hizo más lenta y compleja. De hecho, seguramente, algunos expertos podrán demostrar que las inversiones en ciertas tecnologías se multiplicaron para lograr más acceso a la información privada y para elevar los niveles de seguridad en eventos masivos (conciertos, torneos deportivos, viajes, etc.)

Pero, hacer restrospectiva es relativamente fácil, o sea, adivinar el pasado no tiene mayor riesgo. Lo complejo es argumentar que un hecho reciente como el nuevo coronavirus -2019-nCoV- tendrá consecuencias significativas y duraderas en el futuro.

Según la OMS “Los coronavirus (CoV) son una amplia familia de virus que pueden causar diversas afecciones, desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como ocurre con el coronavirus causante del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el que ocasiona el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS-CoV). Un nuevo coronavirus es una nueva cepa de coronavirus que no se había encontrado antes en el ser humano.”

El hecho concreto es que nos hallamos ante una nueva cepa de coronavirus y que apenas estamos preparándonos para controlarla y convivir con ella -vacunas y medicamentos-. Este nuevo coronavirus ya ha enfermado a casi 90 mil habitantes del planeta, de los cuales cerca del 3% ha fallecido. La mayor cantidad de contagios y decesos se han producido en China (90% de los casos) pero el virus se ha venido trasladando gradualmente por el planeta, alcanzando ya 60 países. Todos los continentes ya registran casos, destacándose Italia, Irán y Corea del Sur como los más afectados después de China.

coronavirus

El fenómeno es un proceso en constante evolución, lo que arroja noticias diariamente; sin embargo, esto aún no lo convierte en un Hecho Portador de Futuro. Hasta ahora podemos destacar los siguientes hechos y consecuencias que hacen que al fenómeno se le pueda dar relevancia de cara al futuro:

- Aún no hay vacuna y se presenta un número significativo de muertes producidas en pocas semanas.

- Hay niveles crecientes de pánico colectivo, lo que se viene traduciendo en hechos aislados de cancelación de vuelos internacionales por parte de pasajeros, agotamiento de tapabocas y crecimiento de solicitudes de exámenes médicos ante síntomas semejantes a los del nuevo coronavirus

- Efectivamente se están cancenlando eventos masivos (conciertos, ferias, partidos de fútbol) y planes de vuelo a ciertos destinos. O sea, ya se están presentado daños concretos en materia económica;

- El país más afectado es China, hub de la producción mundial de mercancías; en consecuencia, el precio del petróleo ha venido cayendo en los últimos días ante expectativas negativas de corto plazo en materia de comercio y crecimiento económico. ¿Esto podría afectar seriamente el PIB mundial en 2020?

- En la misma dirección del precio del petróleo, las bolsas de valores, especialmente en la última semana de febrero, se han venido abajo. O sea, el coronavirus ya está afectando de manera real y concreta a la economía mundial.

La pregunta de fondo, entonces, es:

¿más allá de la coyuntura, podrá este virus alterar la vida social y económica del planeta en el futuro?

Para responder esta pregunta habría que consultar expertos de diversas disciplinas (salud pública, mercados financieros, comercio internacional, turismo, politica e, incluso, historiadores). Con estos expertos tendríamos que analizar un par de cuestiones específicas:

1. ¿En caso de convertirse en una Pandemia, este fenómeno será comparable -igual, menos o más grave- que otras experiencias previas como el H1N1 de 2009?

El virus H1N1 hizo su aparición en Estados Unidos en primavera de 2009 y la vacuna sólo estuvo disponible en cantidades suficentes para el mes de noviembre del mismo año. La propagación másiva se extendió hasta el año siguiente. Sin embargo, aunque la pandemia terminó un año después, el virus se ha quedado por más tiempo pero con efectos controlados.

El H1N1 afectó a cerca de 60 millones de personas, de las cuales 18 mil fallecieron según los reportes de la OMS. Pero, la complejidad del análisis consiste en el hecho que estudios independientes basados en modelos propios de medición señalan que las muertes relacionadas con el virus podrían haber superado las centenas de miles de personas. Pero,a pesar de la discrepancia, todos los estudios concuerdan que esta epidemia global tuvo consecuencias sobre la población mundial en porcentajes muy inferiores a los de las pandemias que se vivieron en el siglo XX. H1 N1 pudo afectar entre 0 y 0,01% de la población mundial; la pandemia de 1968 alcanzó 0,03% y la de 1918 pudo afectar entre el 1% y el 3% de la población del planeta.

Por lo tanto, con la evolución que lleva la actual epidemia no se puede anticipar que vamos a enfrentar una situación más grave que las anteriores pandemias. Los números absolutos aún son pequeños (tanto en contagiados como decesos) y la medicina es cada vez más avanzada; aunque en este caso hay un punto débil: no se sabe cuándo se podrá contar con la vacuna. En la pandemia de 2009 se tenía una vacuna monovalente que estuvo a disposición del público ya en el otoño, o sea, 6 meses después de la aparición del virus.

2. ¿Podrá esta pandemia generar una recesión global o cambiar de manera importante los comportamientos sociales y económicos de las personas?

Este es un año que ya había iniciado con alertas de desaceleración económica: Alemania, China, guerra comercial y Brexit conforman un coctel que no genera mayores niveles de optimismo. Los datos recientes de petróleo y bolsas de valores (finales de febrero de 2020) empujan con mayor fuerza la economía mundial hacia una desaceleración importante -si las olimpiadas de Japón se llegan a cancelar, el golpe a PIB sería notorio-. Pero todo esto es de corte coyuntural, estamos hablando del crecimiento económico de los próximos meses o a lo sumo, del año presente.

Pero, si los expertos corroboran la hipótesis de que esta pandemia no será más grave que la de 2009, entonces, no habría razones para esperar que las consecuencias recientes (caída de viajes aereos, cancelación de eventos públicos, caída en los precios del petróleo) tengan que ser perdurables en los próximos años.

En síntesis, en clave de Prospectiva, es temprano aún para darle a esta crisis global el carácter de Hecho Portador de Futuro. Alejándonos del drama humano que significa la enfermedad y la muerte para cualquier familia, el evento sigue siendo relativamente pequeño (en su condición de posible pandemia) y los efectos detectados responden más a la incertidumbre (sorpresa, temor, cautela) que a consecuencias directas del virus sobre la vida de la mayoría de las personas o sobre nuestras actividades de producción, intercambio o consumo.

Experiencias anteriores han mostrado que las familias, las empresas y los gobiernos se van adecuando a las circunstancias en el mediano y largo plazo. Habrá que esperar la evolución de las próximas semanas o meses, antes de anticipar una hipótesis diferente -más crítica-.

Brexit o la crisis del paradigma de la integración europea.

Giovanny Cardona Montoya, febrero 01 de 2020.

 

Terminó enero y el plazo se cumplió: Brexit ya es una realidad.

Si la salida de la Gran Bretaña desencadenara un pequeño efecto dominó – Polonia, Hungría y algún otro-, se configuraría una gran crisis del modelo desarrollo basado en la integración regional: crecemos todos para desarrollar la región. Hoy los TLC masificados e interregionales no hacen parte de este paradigma, más bien son prototipos de libre comercio que buscan compensar las incapacidades de la OMC como escenario de negociaciones. El Spaguetti Bowl del que habla Baghwati es una ola de acuerdos de liberalización comercial que nada tiene que ver con el modelo de la integración para el desarrollo. Los euroescépticos están de fiesta.

Brexit es un hito en la historia de los procesos de integración regional,  los cuales se han desarrollado a lo largo de siete décadas. Cuando me refiero a procesos de integración regional estoy hablando de experiencias que se pueden entender desde alguna de las siguientes perspectivas:

- Acuerdos Comerciales que se inspiran en la unión de las naciones de Europa Occidental, lo que hoy conocemos como la Unión Europea;

- Procesos de integración reconocidos por el Acuerdo General de la OMC, ya sea, en calidad de zonas de libre comercio o de uniones aduaneras (aunque su profundidad pueda ser mayor, alcanzando el nivel de mercados comunes o de uniones económicas). El artículo XXIV y la Claúsula de Habilitación, reconocen a estos acuerdos como excepciones al principio de Comercio Sin Discriminación de la OMC;

- Procesos regionales de unificación de mercados y políticas económicas con el fin de estimular el desarrollo económico ampliado (crecen las economías nacionales en la medida que se fortalece la región como un todo). Estos procesos nacieron con una base ideológica proteccionista basada en el paradigma del Estructuralismo y el Neoestructuralismo (Cepal 1960-1980)

El primer hito de esta historia es el inicio de la integración europea de la segunda post-guerra mundial (1951): la CECA -Comunidad Económica del Carbón y el Acero-, Euratom y luego el Mercado Común Europeo. Con estrategias diferentes, pero propósitos semejantes, la Unión Soviética y sus aliados crearon el CAME -Consejo de Ayuda Mutua Económica-. Sin embargo, con el muro de Berlín, en 1989, también se vino abajo el proyecto de integración económica de Europa del Este.

El bloque europeo nace con un propósito siamés: evitar que se cimente una nueva guerra (asegurar que Alemania no se vuelva a levantar en armas contra sus vecinos) a la vez que se construye un desarrollo económico regional, entre otras, protegiéndose de la expansión del comunismo pro-soviético.

ingreso a la zona euro

El segundo hito es la réplica del modelo europeo en otras latitudes: ASEAN (Sudeste Asiático), MCCA, ALALC-ALADI (América Latina) y otros casos en el continente africano.

bloques en el mundo

El Tercer hito es NAFTA (TLCAN) que se convierte en 1994 en el primer germen de un bloque comercial que integra naciones industrializadas con un referente del tercer mundo (México). Este hito es, a la vez, el inicio del denominado Regionalismo Abierto que transforma el carácter proteccionista de la integración en un eslabón nuevo del Neoliberalismo Globalizador. Con el NAFTA vino una ola de acuerdos comerciales interregionales (TLC) con bajos niveles de profundidad en materia de integración pero que se convirtieron en vehículo para expandir el libre comercio comercial -una especide de “operación avispa” del librecambio mundial ante la ineficiencia de la OMC como escenario de negociaciones comerciales-.

El supuesto Regionalismo Abierto pretende fortalecer la integración latinoamericana abriendo las fronteras a terceros países, a través de las aperturas económicas y los TLC, sin embargo, lo único evidente es que se ha detenido el proceso de industrialización en la mayoría de los países y se han congelado los tratados regionales como CAN y Mercosur.

El supuesto Regionalismo Abierto pretende fortalecer la integración latinoamericana abriendo las fronteras a terceros países, a través de las aperturas económicas y los TLC, sin embargo, lo único evidente es que se ha detenido el proceso de industrialización en la mayoría de los países y se han congelado los tratados regionales como CAN y Mercosur.

Aunque la OMC reconoce todos estos TLC como excepciones al principio de Comercio Sin Discriminación, es claro que su espíritu no es exactamente de integración económica, sino de liberalización comercial. Sin embargo, el TLCAN se ha convertido en un verdadero bloque en tanto el comercio intrarregional es el más significativo para Canadá y México, a la vez que tiene un creciente peso en la balanza comercial de Estados Unidos.

comercio mundial 2016

El NAFTA -TLCAN- y el comercio intraasiático aparecen como flujos intrarregionales de mercancías de gran significado para el mundo. El comercio al interior de la UE es equivalente a 25% del comercio mundial. Este último es el mayor flujo comercial del planeta.

 

El cuarto hito es el Brexit. La salida de la Gran Bretaña abre un boquete al bloque europeo.Con una población superior a los 65 millones de habitantes, Gran Bretaña aparece en el top 10 del PIB mundial y en el puesto 22 del PIB per cápita. O sea, en términos absolutos es -hasta hoy- un jugador muy grande dentro de la Unión Europea.

La isla tiene el 3o PIB del bloque, el cual equivalía a casi 10% del de toda la Unión Europea (aproximadamente 2.5 billones de euros en 2018, contra un PIB regional de 25 billones de euros).  La Unión Europea es fuente del 34% de las exportaciones del mundo, 65% de las cuales tienen como destino un país del bloque. En este contexto, 47% de las exportaciones de la Gran Bretaña van dirigidas a Europa (2016).

Según la OMC, entre 2016 y 2017, Gran Bretaña fue el 5o exportador del bloque (cerca de 5oo mil millones de dólares), muy cerca de Francia (3o) e Italia (4o). Alemania y Holanda son, de lejos, las potencias exportadoras del bloque. Sin embargo, es menester destacar que Gran Bretaña aparece en el top 10 del planeta. Ahora, otro dato que le da relevancia a la Gran Bretaña en el contexto de la economía europea y del mundo es el hecho que aparece como el 2o exportador mundial de servicios -por delante de Alemania- y el 6o importador en el ramo.

¿Qué es lo que está en juego?

La Unión Europea no sólo es un acuerdo comercial (libre comercio de mercancías y de servicios); tambien es una Unión Aduanera (un territorio regional aduanero administrativamente integrado) y un mercado común (con un régimen integrado para el movimiento de personas y capitales). Por último, los integrantes del bloque europeo comparten algunas políticas comunitarias, por ejemplo la PAC (política agropecuaria comunitaria). Todo esto está en juego.

A partir del 31 de enero de 2020 comienza un período de transición que va hasta diciembre, en este plazo se negociarán nuevos acuerdos para que Brexit “no sea tan doloroso” para empresas y ciudadanos. Aranceles nuevos, trámites que eran inexistentes y ahora son necesarios, derechos civiles que desaparecen (al convertirse las empresas y las personas en extranjeros), nuevos sobrecostos, restricciones y prohibiciones; son las nuevas realidades que pueden llegar a caracterizar las relaciones socio-económicas entre la Gran Bretaña y la Unión Europea. Se cuenta con apenas 11 meses para elaborar un nuevo régimen que evite que el “nuevo muro” que se construye en Europa sea más restrictivo que lo que fue el de Berlín.

¿Qué esperar en el corto y mediano plazo?

– Un año lleno de incertidumbre sobre lo que serán las nuevas relaciones económicas a partir de 2021, cuando termine la transición y se firme un nuevo acuerdo entre la UE y la GB.

– Incertidumbre para ciudadanos europeos y británicos que habitan a lado y lado del canal de la Mancha. Su condición migratoria puede cambiar dramáticamente.

– Emigración de empresas extranjeras que se beneficiaban del régimen comunitario y que se hallan instaladas en Gran Bretaña.

– Gestión diplomática acelerada y profunda para que los británicos firmen TLC con naciones de otras latitudes con las que han tenido regímenes comerciales preferenciales pero a través de la UE. Ahora cada país del resto del planeta tendrá que firmar con Londres un acuerdo independiente para restaurar los beneficios que se tenían a través de la Unión Europea.

– Desaceleración del Comercio y de las Inversiones entre el continente europeo y la Gran Bretaña.

– Desaceleración en el crecimiento del PIB del continente y de la isla.

– Posible devaluación de la moneda británica y del Euro con respecto al dólar americano.

En lugar de conclusiones:

Lo que suceda en esta nueva etapa de relaciones entre la Gran Bretaña y la Unión Europea  será referente para los euroescépticos que pululan por todo el bloque (especialmente en Italia, en Hungría y en Polonia). Pero, de otro lado, el Reino Unido verá abiertas nuevamente las venas de su posible desintegración: Irlanda del Norte sufrirá nuevamente las fronteras que los distancian de sus hermanos del Sur, a la vez que los escoceces, quienes votaron No al Brexit, revivirán el debate de su independencia.

De igual manera, servirá de base para nuevas reflexiones (académicas, políticas y empresariales) sobre lo que significa el paradigma de la integración europea en comparación con el Regionalismo Abierto.

La integración regional ya estaba en crisis en América Latina (ni la CAN, ni Mercosur, ni los países centroamericanos han logrado consolidar una Unión Aduanera plena), pero ahora la crisis se vive en continente que les ha servido de inspiración por más de medio siglo.