Requerimos una nueva ética para el desarrollo: menos consumismo, mejor distribución.

Giovanny Cardona Montoya, noviembre 11 de 2019.

 

Una ecuación para destruir el planeta

Cuando el paradigma productivo de la humanidad sufrió su cambio (probablemente) más trascendental: migrar de la tracción humana y animal a otra basada en los combustibles fósiles -desde la máquina a vapor en el siglo XVIII-, la economía mundial comenzó una pendiente de crecimiento exponencial que se ha extendido por más de dos siglos.

Este nuevo paradigma productivo -hoy centrado en energía del carbón, el petróleo y el gas- se acompañó de una explosión demográfica que llevó al planeta de 1000 millones de habitantes en el año 1800 hasta alcanzar los 7000 millones al comenzar este siglo XXI.

Así que la evidencia empírica señala que el agotamiento gradual pero acelerado del planeta es resultado de la capacidad de crecimiento del PIB potenciado por el aumento de una población ávida de producir y consumir dicho PIB:

Agotamiento del planeta ≈ ∆ población mundial x ∆ PIB

           donde (∆) significa potencial de crecimiento.

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Ahora, el crecimiento exponencial del PIB en el último siglo se ha dado gracias a los desarrollos de Ciencia, Tecnológica y Técnica y ha traído como consecuencia, enormes beneficios a la creciente población: más alimentos, mejores viviendas, incremento de la expectativa de vida y reducción de la tasa de mortalidad infantil, entre otros.

Sin embargo, el potencial de crecimiento (∆) del PIB es más que un número. Este indicador está asociado tanto al fortalecimiento de las capacidades de Ciencia, Tecnología e Innovación, como a la cultura de consumo de la sociedad.

Según el Banco Mundial, aunque la población que vive en pobreza extrema se ha reducido -familias con ingresos de menos de dos dólares por día- y se espera que ya no haya gente en esta condición para 2030, el hecho es que cerca de la mitad de la población mundia (3400 millones de personas)l es pobre  y vive con menos de 3.20 dólares al día en países de renta media baja o de 5.50 en países de renta media alta.

Por lo tanto, si bien es poco loable detener la capacidad “creadora” de I+D+i en tanto miles de millones de personas enfrentan un sinnúmero de carencias -analfabetismo, enfermedades sin cura, desnutrición, falta de techo, etc.-, la cultura de consumo sí debe ser revisada en este momento en el que la humanidad atraviesa la encrucijada de su destino incierto.

Miremos un ejemplo contundente de la Cultura de Consumo y sus implicaciones sobre el Calentamiento Global. Una causa evidente que se asocia al cambio climático es el creciente uso de autos contaminantes. Un caso extremo, San Marino, es un territorio en el que se tienen 1200 autos por cada mil habitantes -por suerte es una república en extremo, pequeña-. Pero, Estados Unidos tiene casi 800 carros por cada mil habitantes y representa “el sueño americano” para miles de millones de personas en el planeta. Así, pueden imaginarse la “pesadilla” planetaria en la que podría convertirse China si logra su “sueño” de tener una proporción de propietarios de vehículos igual a la de los estadounidenses.

Cada vez  más personas desean poseer vehículo, casa propiay finca de recreo y, a la vez ,cambiar frecuentemente su computador, su celular o aumentar el número de veces que van al restaurante, etc. Poseer, poseer y poseer.

Pero no hay suficiente planeta para asegurar este estilo de vida a 7000 millones de personas. Entonces, si lo que buscamos es darle una segunda oportunidad a la humanidad en este planeta, se hace necesario revaluar el espíritu consumista que inspira a la mayoría de las personas en casi todo el mundo, especialmente en este lado de la tierra que denominamos “Occidente”.

Para comenzar a argumentar cambios en las ecuaciones de producción y consumo es relevante adoptar un principio como el siguiente:

la humanidad se equivocó al establecer como prioridad la protección de sí misma como especie dominante en lugar de asegurarse que la vida en todas sus manifestaciones fuera respetada. Si una nueva moral preserva valores ancentrales de indígenas americanos o de ciertas culturas orientales que respetan y aman la naturaleza, entonces, la humanidad podrá salir de su actual encrucijada.

 

Componenentes de una ecuación para salvar el planeta (PSP).

Las causas centrales del calentamiento global están asociadas al uso de combustibles fósiles (transporte y fibras sintéticas), deforestación (agricultura, ganadería y urbanización) y, por último, al crecimiento demográfico. En todos los casos, se hace necesario replantear los patrones de consumo existentes en una dinámica de desaceleración del crecimiento demográfico. Entonces, la fórmula sería algo así como:

{+ Ser (contemplar en vez de poseer) + Convivencia (equidad) – Destrucción (deforestación)}

x Creatividad (innovar productos y servicios ambientalmente limpios)

 

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Por lo anterior, tratando de apoyarnos en las evidencias empíricas, consideramos que una nueva ecuación debe reconocer la realidad sobre las necesidades de la humanidad para alimentarse:

a. Más de la mitad de la población del planeta tiene los niveles de consumo iguales o superiores a los que el planeta puede garantizar sin destruirse;

b. Casi la mitad de la población del planeta sufre de pobreza y, por ende, tiene algún grado de subconsumo que afecta sus posibilidades de desarrollo pleno (físico y mental);

c. Si la población mundial replantea su consumo de carne, entonces, la ganadería menguaría los niveles de emisión de gases, a la vez que la tala de bosques se desaceleraría, ya que, se requerirían menos extensiones de tierra para agricultura y pastoreo de ganados.Es la ecuación perfecta: menos gases emitidos y un bosque más extenso para absorver la emisión que continúa.

d. La pobreza y la informalidad empresarial son condiciones sociales y económicas que se caracterizan por el no cumplimiento de estándares y normas de calidad. La minería ilegal o la tala de bosques para la calefacción y cocción de alimentos son actividades que generalmente se realizan sin mediar algún tipo de estándar asociado a la protección del medio ambiente.

En otras palabras, las Probabilidades de Salvación del Planeta (PSP) están asociadas a la reducción de la pobreza y del consumo de carne; por ende, a la no expansión de la ganadería y, en consecuencia, al freno del proceso de tala de bosques:

 (PSP) ≈ (Menos Pobreza) + (Menos Consumo de Carne)

(PSP) ≈ (Menos Ganadería) + (Menos Tala de Bosques)

(Menos Pobreza) + (Menos Consumo de Carne) ≈ (Menos Ganadería) + (Menos Tala de Bosques)

La reducción de la pobreza (más equidad en la distribución) implica asegurar que la proporción de la población subalimentada tenga acceso a fuentes de proteina adecuadas -a pesar de la disminución del hato ganadero en el planeta-. Lo anterior seguramente será viable si en la ecuación se incluye el reto de cambiar los hábitos de consumo del resto de la población, los cuales han traído como consecuencia, entre otros, los problemas de obesidad. Según la OMS, al año mueren casi tres millones de personas por razones asociadas a la obesidad, a la vez que casi 2 mil millones de personas sufren de sobrepeso.

Al igual que con la ganadería y la agricultura, habría que trabajar sobre ecuaciones relacionadas con la vida urbana:

Menos Industria Manufacturera, Más Artesanías, Menos Vehículos Particulares y Más Transporte Público de Energías Renovables. 

 En síntesis, no son las ecuaciones, sino una nueva ética, la que puede detener la locura del Calentamiento Global. Replantear la actual cultura de consumo (poseer más se confunde con riqueza y bienestar) y los patrones de distribución -asegurando una satisfacción efectiva de las necesidades básicas de desarrollo físico y mental de la mayoría de la población- son condiciones necesarias para restaurar el equilibrio de la vida en este planeta.

Economía y energía: el retorno de la biomasa

Autor: Giovanny Cardona Montoya

La revolución industrial es un fenómeno relativamente reciente de la humanidad. Esta inició en la segunda mitad del siglo XVIII y tuvo como una de sus características principales el uso del carbón. Con aquella, terminaron siglos dominados por el uso de la tracción humana, la tracción animal y la leña para la calefacción. Nació la era de los combustibles fósiles.Según BP, los combustibles fósiles reinan desde finales del siglo XVIII. Pero, la leña tuvo el poder durante milenios. http://www.bp.com/en/global/corporate/about-bp/energy-economics/statistical-review-of-world-energy.html

 

Sin embargo, desde mediados del siglo XX, la hegemonía de los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) ha entrado en crisis. Y esta crisis está marcada básicamente por dos razones: el calentamiento global, resultado, entre otros, del uso desmedido del petróleo y el carbón; y el agotamiento de las fuentes no renovables de energía.

Agotamiento del petróleo: ¿cuento chino?

Aunque es difícil predecir cuánto petróleo aún acumula el planeta, por años ha hecho carrera la tesis de que hemos consumido aproximadamente el 50% de sus reservas. Por ello, aunque el petróleo tiene uso desde hace más de un siglo, debemos tener en cuenta que su consumo ha tenido un crecimiento exponencial. La expansión del mercado de vehículos y de fibras sintéticas ha hecho que año tras año el consumo se multiplique. En consecuencia, los pronósticos hablan de reservas sólo para algunas décadas.

Sin embargo, esta afirmación debe ser matizada, teniendo en cuenta algunos tecnicismos:

– el agotamiento es relativo ya que hay pozos que no son rentables de explotar a cierto precio, por lo tanto, ese combustible puede ser extraido en algún momento en el que el mercado ofrezca un precio más elevado;

– el desarrollo tecnológico busca, entre otros, producir máquinas que sean más económicas en lo que respecta al consumo de energía;

– la aparición del fracking, como técnica de explotación, tiende a incrementar las reservas mundiales, ya que se obtiene un combustible con el que no se contaba -el que sale al explotar las rocas-: el gas de esquisto.

¿Y qué hay de las demás fuentes de energía?

Aunque el agotamiento de recursos no renovables es un factor importante, el tema ambiental es una de las principales causas por las que el hombre debe buscar alternativas. La emisión de gases de efecto invernadero, responsable del calentamiento global, está asociada a la industria extractiva de petróleo y carbón, lo mismo que a su uso desmesurado.

Este mapa nos muestra los grandes responsables de la emisión de gases de efecto invernadero. En dicha lista se evidencia el protagonismo de los mayores productores y consumidores de petróleo (color morado y tamaño de la circunferencia).

 

Desde hace 80 años, la energía nuclear interesa a los gobiernos, aunque, la verdad sea dicha, ha sido la guerra el principal estímulo para desarrollarla. Sin embargo, los riesgos conexos derivados de posibles accidentes, desestimulan las inversiones en la misma. De hecho, Alemania, una de las mayores economías del planeta, ha decidido apagar sus reactores y se ha convertido en un adalid mundial por el desmonte de esta fuente de energía.

Aunque se han logrado avances con la energía solar y la eólica, la verdad es que en términos de viabilidad económica se ha avanzado poco. En cambio, la energía eléctrica, con sus diferentes fuentes (agua, carbón, gas) sigue teniendo una importancia significativa en la balanza energética global. Incluso, se evidencia que su participación en el mercado de vehículos se hará notoria en las próximas décadas.

Dentro de las fuentes alternativas de energía, la biomasa y la hidroeléctica aparecen como las de mayor preponderancia.

 

Por último, la producción de biocombustibles (alcohol carburante) parece ser una de las alternativas que más se abre camino, especialmente para menguar la dependencia del petróleo en la industria del transporte. Mezclar un porcentaje de alcohol carburante con gasolina parece ser uno de los avances más sostenibles en el mediano plazo.

Sin embargo, las preocupaciones por la seguridad alimentaria del planeta han encendido las alertas sobre el temor de que el agro se convierta en un productor de combustibles en lugar de comida.  Teniendo en cuenta que la frontera agrícola mundial se reduce y que la población mundial no dejará de crecer hasta mediados del siglo XXI, la alarma no se debe tomar a la ligera.

La biomasa…en lugar de conclusión.

Por último es necesario resaltar la importancia potencial de esta fuente de energía. Por siglos, el planeta dependió de la leña y del carbón vegetal. Hoy, las señales de mercado indican que hay que retomar esta alternativa. La ciencia y la tecnología ya han avanzado para desarrollar calderas que funcionen con biomasa y que tengan utilidad tanto en las empresas como en el sector domiciliario (calefacción de vivienda y calentamiento de agua).

Desarrollar el mercado de la biomasa puede ser una verdadera alternativa para frenar el calentamiento global, ya que los residuos vegetales no producen gases más allá de los que ya absorvieron en su ciclo vital, y sería una alternativa para reducir el consumo de combustibles fósiles que, parece, tendrán una segunda ola de expansión con el fracking, hecho que preocupa seriamente a los ambientalistas.

 

Economía del Petróleo: Escenarios de Futuro.

Petrocrisis.

Desde la crisis inmobiliaria -2007-2008-, la economía mundial no es la misma. A pesar de los rescates a los bancos y empresas automotrices en Estados Unidos, los ajustes fiscales en Europa y el ímpetu de la economía de los grandes Mercados Emergentes, China, India y Brasil principalmente, el ciclo económico mundial aún no se mueve en dirección ascendente. Y en este escenario aparece el petróleo con sus múltiples facetas: geopolítica del medio oriente, motor de crecimiento de ciertos países en vía de desarrollo –inclusive Colombia-, fuente principal de energía de la industria y el transporte mundial, materia prima para la elaboración de fibras sintéticas, entre otras.

¿Se agota el petróleo?

El petróleo fue el combustible del siglo XX, pero su importancia no ha sido constante sino creciente. Antes de la segunda guerra mundial los propietarios de vehículos eran básicamente ciudadanos del Norte; en la actualidad el número de automovilistas crece en cantidades astronómicas, tanto en los países industrializados como en las demás naciones de Asia y Latinoamérica. Si a eso aunamos el auge de las fibras sintéticas desde la década de 1960, es evidente el acelerado consumo de los combustibles fósiles através de los años, especialmente en el último medio siglo.

Según Hubbert, el consumo de un producto finito significa que un día llega su máximo de producción y luego inicia la curva descendente.  Las estadísticas muestran que el Peak-oil de Estados Unidos llegó en 1970 y el del mundo en la década 2000-2010. O sea, hemos comenzado la curva descendente de la producción mundial del combustible fósil. Según la UNCTAD, para 2006 se habrían consumido casi un billón de barriles de petróleo y quedarían por extraerse aproximadamente 1.4 billones, lo que al ritmo de consumo actual sucederá en menos de medio siglo.

Con base en estos datos podemos llegar a una primera conclusión: aunque pueden aparecer nuevos pozos, la tendencia ascendente de consumo no permitirá que los precios bajen. O sea, aunque pueden haber pequeños ciclos de crecimiento en la oferta, en el mediano y largo plazo, el precio se moverá siempre al alza.

Determinantes actuales del precio:

Los precios actuales del combustible están atados a una realidad de largo plazo: una creciente demanda enfrentada a pronósticos de caída de las reservas mundiales; y a otra realidad de corto plazo: ante la crisis, los inversionistas buscan refugios, y los futuros de petróleo son una de sus mejores opciones.

Estas dos variables se han complementado en el último año con la incertidumbre geopolítica, particularmente en el Medio Oriente y Norte de África. La crisis Libia redujo sus producción de 1.8 millones de barriles diarios a un millón. Pero la actual fuente de incertidumbre es Irán, país que produce cerca de 3.5 millones de barriles. La simple amenaza de un posible ataque por parte de Israel, elevó la cotización del oro negro en un 15%.

El futuro:

Primer escenario posible, de corto plazo. Si la economía de Estados Unidos no consolida su recuperación y los ajustes europeos no logran sacar rápidamente a la Eurozona de la crisis, entonces, China, India, Brasil y otros emergentes importantes, desacelerarán su crecimiento y, en consecuencia, reducirán la demanda de combustibles, lo que se traducirá en caídas de los ingresos de los monoexportadores de petróleo y otros fósiles, como Rusia, Colombia, Venezuela, naciones del Medio Oriente, Nigeria, entre otros.

Segundo escenario posible, de corto plazo. La posible tensión de relaciones entre Occidente e Irán mantendría la escalada ascendente en los precios del petróleo. Si, adicionalmente se producen escaramusas o enfrentamientos entre el país persa e Israel, la escalada puede ser mayor. Algunos analistas consideran que si se bloqueara efectivamente las exportaciones iranies de combustibles, el precio mundial podría alcanzar los 240 dólares por barril.

Escenario posible de largo plazo. La inevitable tendencia alcista, con mayor o menor velocidad según los escenarios anteriores, indica que los países cuya balanza comercial depende fundamentalmente de las exportaciones de petróleo o de sus sustitutos, tendrán un ambiente favorable para los próximos lustros. Sin embargo, excepto aquellos países que tienen reservas de petróleo y gas confirmadas para varias décadas (Emiratos del Medio Oriente, Rusia, Venezuela, Irán), los verdaderos ganadores de estas tendencias serán aquellos que incursionen exitosamente en la producción de biocombustibles y otras fuentes de energía alternativa: eólica,  nuclear, solar, eléctrica, etc.

Los líderes en la producción de bioetanol (Brasil y Estados Unidos) y biodiesel  (Alemania, Francia, España) tienen una ventaja frente a las demás naciones con respecto al futuro de las fuentes de energía renovables. El primero es un alcohol que se obtiene de la caña, el sorgo o el maiz principalemente; el biodiesel se obtiene apartir de aceites de soja o girasol, principalmente.

Aunque la producción de biocombustibles enfrentará una ardua discusión ya que las tierras cultivables se dedicarán cada día más a la producción de combustibles que a la de alimentos, es un hecho que el futuro de la economía mundial dependerá en gran medida de esta nueva industria.

India, quinto consumidor mundial de combustibles, ha logrado incursionar en la producción de biocombustibles a partir de recursos no comestibles: melaza de caña de azúcar para la producción de etanol y aceite de jatrofa para obtener biodiesel.

Moraleja:

Colombia ha alcanzado la producción de un millón de barriles diarios de petróleo y exporta cantidades importantes de carbón. Sin embargo, somos poseedores de un nivel muy limitado de reservas. La bonanza  presente debe dedicarse a crear condiciones para una diversificación de la base exportadora. Ello implica analizar nuestro verdadero potencial de largo plazo en materia de producción de fuentes alternativas de energía.

 

 

Érase una vez Chernobyl

Hace 30 años, por esta misma época primaveral del hemisferio Norte, me encontraba yo en Kiev. Todo parecía normal, el año académico estaba en su última etapa, comenzaba a florecer la ciudad y se acercaba el puente festivo del 1º de mayo. Lejos estábamos de imaginarnos que un riesgo mortal se incubaba a unos 100 kilómetros de la ciudad. El accidente en el 4º reactor de la estación nuclear de Chernobyl pendía como espada de Damocles sobre la vida de millones de europeos de la otrora Unión Soviética y algunos de sus países vecinos. De hecho, nos enteramos de la catástrofe cuando el Kremlin tuvo el deber de dar respuesta a las inquietudes que desde Suecia se presentaban con respecto a un incremento inusitado de niveles de radiación en aquel país escandinavo.

Años después, la crisis de Fukushima, al conmemorar las “bodas de plata” de Chernobyl, debe hacer pensar nuevamente a los políticos, a los empresarios y a los expertos sobre las implicaciones ambientales y planetarias del consumo ilimitado y de la búsqueda acelerada y “salvaje” de fuentes alternativas de energía.

Las preguntas que surgen en la actualidad no sólo tienen que ver con la producción de energía o el desarrollo de alternativas diferentes a los combustibles fósiles. Adicionalmente hay que destacar:

1. Los accidentes producidos en reactores nucleares (de los cuales, Chernobyl y Fukushima son los más conocidos pero no los únicos) demuestran que la tecnología moderna aún no es capaz de controlar los monumentales daños que aquellos pueden producir. Según la OMS, los afectados por la radiación de Chernobyl superan los 5 millones y, aunque fuentes oficiales rusas y ucranianas hablan de 10.000 muertos, Greanpeace asegura que el número de fallecidos supera los 100.000. Pero, lo destacable es que la magnitud de los daños es monumental a pesar de que la energía nuclear sigue siendo una fuente menor.

2. El creciente consumo frente a la capacidad limitada del planeta. Los economistas y los hacedores de políticas públicas hemos permitido que por décadas, tal vez siglos, se deje al crecimiento del PIB como eje del Desarrollo Económico -significativo ejemplo es el de la expansión de los llamados mercados emergentes-. Pero, los problemas ambientales del presente muestran que el ilimitado Crecimiento Económico es un verdadero riesgo para la sostenibilidad del Desarrollo: ¡vivimos en un planeta de recursos limitados!

3. La búsqueda permanente por el control de las fuentes de energía, particularmente las fósiles, explica en gran medida la dinámica de las mayores crisis geopolíticas del mundo. No es casual que en el último siglo, los mayores conflictos bélicos focalizados se hayan realizado en el Medio Oriente y Norte de Africa, o que a Rusia y Estados Unidos les preocupe tanto la situación política del Caucaso. Estas son dos de las regiones que poseen las mayores reservas de petróleo y gas del mundo.

4. ¿Se da suficiente importancia a la búsqueda de nuevas fuentes de energía que sean ambientalmente limpias? La producción de energía limpia implica grandes inversiones con retornos en el largo plazo. El tema aún está en los niveles de la ciencia (innovación) y de la tecnología (implementación). Hay hallazgos económicamente inviables y hay temas aún sin explorar. En el caso de la viabilidad económica estamos encontrando externalidades gigántescas: de un lado, la producción de biocombustibles de primera generación reduce la frontera agrícola de alimentos y, del otro, se hace necesario mantener el precio de los combustibles fósiles en niveles elevados, para hacer viable la inversión en energías limpias.

Sean, este momento conmemorativo, 30 años de Chernobyl, y la actual crisis ambiental y económica de Japón, escenarios propicios para una gran reflexión económica: la economía de mercado no puede seguir de espaldas a la realidad ambiental. Más que continuar con la línea de crecimientos ilimitados, la política económica debe moverse en dos direcciones pertinentes: mejorar la capacidad de distribución de la riqueza y asegurar la sostenibilidad del desarrollo.

Commodities: nueva perspectiva para países no industrializados

Introducción:

El comercio mundial de mercancías se puede dividir en dos tipos de productos exportables: commodities y manufacturas. Los primeros son materias primas, o sea productos sin procesar  –minerales, vegetales, carnes, etc.-, los segundos son el resultado de su transformación: confecciones, calzado, electrodomésticos, etc.

La realidad histórica y las teorías sobre ventajas competitivas han demostrado que los países que salen del subdesarrollo y logran mejores estándares de vida son aquellos que agregan valor a sus mercancías y no los que ofrecen commodities. Sin embargo, en la actualidad, el tema ha adquirido connotaciones particulares que llevan a nuevas y significativas reflexiones.

1.       Producción de combustibles fósiles.

Los países productores de petróleo, gas y sustitutos fósiles han visto como, en la primera década del presente siglo, sus ingresos por conceptos de exportaciones se han incrementado de manera significativa.

Producción, Consumo y Balance del Petróleo Año 2001
En miles de barriles diarios
EEUU
Medio Oriente
Europa
Producción
7.717
22.233
6.808
Consumo
19.633
4.306
16.093
Superávit-Déficit
-11.916
17.927
-9.285
Este gráfico muestra que Europa y Norteamérica, a comienzos del siglo, cuando el precio del combustible aún oscilaba por debajo de los 40 dólares el barril, ya evidenciaban ser altamente dependientes de la importación del combustible fósil. Datos tomados de http://rcci.net/globalizacion/2003/fg323.htm

Ya es conocida la historia de esta primera década del siglo XXI: el mercado infló una burbuja que colocó barriles de petróleo por encima de la barrera de los 145 dólares. Aunque aquella estalló, el crudo nunca retomó los precios de la década pasada. Para mediados de enero de 2011, el Brent del Mar del Norte -petróleo de referencia para Europa, rondó los 100 dólares por barril.  En el mismo sentido, el West Texas -referencia para este hemisferio- superó los 90 dólares a comienzos del presente año -según datos de http://www.paisminero.com.-

La respuesta natural a esta dinámica ha sido diversa: aumento de la producción doméstica en Norteamérica y Europa, incremento de exploraciones y explotaciones en otras regiones del mundo y acelerado dinamismo de la producción de biocombustibles. Sin embargo, la OPEP sigue siendo propietaria de la mayor parte de las reservas mundiales de petróleo:

En esta dinámica, países como Rusia, Irán o Venezuela se han convertido en fundamentales actores de la geoeconomía global. la sigla BRIC, recurrentemente citada en nuestro blog, vincula a  4 mercados emergentes que tienen un gran dinamismo y que son mirados con interés como referentes del crecimiento de la economía mundial. Sin embargo, mientras China e India son grandes consumidores del combustible debido a su extraordinario crecimiento industrial, Rusia se hace visible es precisamente por el beneficio de los altos precios del petróleo y el gas, ya que este país euro-asiático es uno de los poseedores de mayores reservas mundiales.

Esta situación pone sobre el tapete una realidad que desdice parcial y temporalmente de la desvalorización que la teoría de las ventajas competitivas ha hecho de las economías especializadas en la producción de commodities. Es un hecho que el mercado de combustibles tiene un inusitado crecimiento y que las economías exportadoras gozan de una bonanza de mediano plazo que les permite financiar sus programas de desarrollo.

Sin embargo, es claro que la industria de extracción no genera los suficientes empleos y que su futuro se reduce a algunas décadas, aunque nadie se atreva a precisar una fecha para el agotamiento de las reservas del planeta. O sea, las posibilidades de desarrollo sostenible están sujetas al aprovechamiento que se haga de esta bonanza en materia de programas y proyectos de diversificación económica y desarrollo de  nuevas capacidades instaladas (recurso humano e infraestructura, principalmente).

2. Producción de bio-combustibles.

Los commodities se han revalorizado por la ecuación producción de alimentos – producción de biocombustibles. Si hasta hace algunas décadas a los países especializados en el agro se les podía asociar claramente con subdesarrollo, la realidad de la economía mundial parece mostrar otro panorama: el agotamiento de combustibles fósiles y la relativa escasez de tierras cultivables han creado una nueva economía rural. Hoy los precios de los commodities agrícolas tienen unos vigorosos precios y las tierras aptas para producir biocombustibles se aprecian de manera importante.

El tema no es ajeno a controversias. Según la UNESCO -Portal del agua-, en la actualidad, para producir un litro de biocombustible se requieren 2500 litros de agua. Esto no sería problema si no fuera porque la producción de biocombustibles apenas cubre un pequeño porcentaje del consumo mundial de combustibles. En cambio, la implementación de los planes existentes para la expansión de su producción y consumo, requieren de varias decenas de millones de hectáreas cultivables.

Comentario Final:

Es un hecho que los países reconocen en la producción de biocombustibles una seria alternativa al agotamiento de petróleo y gas. Esta realidad no sólo incide sobre el mercado mundial de combustibles, sino que está afectando de manera importante al de productos del campo. En la medida que la frontera agrícola se desplaza hacia combustibles, en lugar de alimentos, los precios mundiales de los commodities agrícolas mantendrán una tendencia al alza.

Sobre este tema no está dicha la última palabra, pero los países ricos en minerales y con potencial agrícola tienen una oportunidad de oro para impulsar su desarrollo y elevar los niveles de bienestar de la población.