Prospectiva: Escenario Posible de No Futuro 2030.

Giovanny Cardona Montoya, noviembre 4 de 2019.

“Una diferencia de solo medio grado de temperatura tendría consecuencias devastadoras para nuestro planeta, por lo que cada vez es más urgente limitar el aumento de la temperatura global a un máximo de 1,5 grados centígrados”

Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC).

Soy economista, pero también pedagogo. Con los años, la vocación de maestro me ha acercado a las humanidades tanto como me ha alejado de los cálculos financieros. Por ello, he aprendido a valorar el presente más que cualquier otra cosa. Deleitarme con lo cotidiano, vivir el día a día; disfrutar de la familia, de los amigos, del paisaje, de un recuerdo o de un buen libro. Amar mi trabajo. Vivir con intensidad el presente que, aunque efímero, es lo más real que poseo.

Había llegado, incluso, a creer que el tema del futuro, de su planificación, era una cuestión más que todo de carácter empresarial. Imaginaba a los emprendedores analizando sus oportunidades de futuro, leyendo las tendencias para tomar decisiones estratégicas que les eleven la competitividad a mediano y largo plazo. Aunque las personas caíamos en la misma angustia económica: ahorrar para la pensión, asegurar un ingreso para aquellos años en los que no podremos generar nuestro sustento. Una preocupación económica más.

Pero el modelo de desarrollo económico  que hemos elegido ha puesto al humanismo y al materialismo económico en la misma encrucijada: cambiar los hábitos de consumo, intercambio y producción o permitir que el reloj del apocalipsis marque la media noche. Así que ahora el futuro debe ser una preocupación de los humanistas, de los sociólogos, de los químicos, de los maestros. de los economistas…de todos.

huella ecologica de la humanidad

Las principales tendencias que están destruyendo al planeta:

1. La deforestación. Los bosques absorben casi el 50% de las emisiones de CO2; además, protegen la biodiversidad y dan sustento de vida a los humanos. Sin embargo, entre 2016 y 2017 la deforestación fue equivalente a tres veces el territorio de Bangladesh.

2. Escasez de agua. Aunque el planeta está compuesto en un 70% de agua, casi el 100% del agua del mar no es apta para el consumo humano. Adicionalmente, la necesidad de consumo de agua ha seguido creciendo, especialmente con la minería, la industria y el crecimiento demográfico (hoy vivimos en el planeta 4 veces más personas que hace 100 años).

3. Creciente producción de residuos. ¿Qúe estamos haciendo con tantas botellas de plástico, cargadores de celulares, residuos químicos, etc.? Las políticas para promover el reciclaje han fracasado y modelos como la Economía Circular aún son bienes públicos exóticos. Actualmente, sólo el 9% del plástico que usamos, se recicla.

4. Deterioro de la calidad del aire y contaminación del mar. Además de las chimeneas de las fábricas, el placer por poseer un vehículo particular se ha convertido en el némesis del aire puro. Contaminamos por el gusto de poseer un auto. Al mismo tiempo, las sustancias tóxicas están contaminando el agua del mar, lo que afecta gravemente la vida submarina.

5. Destrucción de la biodiversidad. La descontrolada deforestación, la contaminación del mar, la mala calidad del aire, el desaforado consumo humano y la escasez de agua conllevan la muerte de miles de especies vegetales y animales.

Dinamizadores de las tendencias críticas del calentamiento global hacia la próxima década:

Luego de ver los comportamientos históricos y presentes con respecto a los factores (tendencias) determinantes que arrastran el planeta hacia la catástrofe, cabe preguntarse qué condiciones presentes y de futuro cercano pueden acelerar la crisis hacia el año 2030:

- Trump y Bolsonaro son reelegidos en Estados Unidos y Brasil, las dos potencias permanecen por fuera de los compromisos del Acuerdo de París sobre el medio ambiente.

- El fracking se expande como tecnología para revitalizar la industria extractiva de hidrocarburos. Se consolida y amplia el reinado de los combustibles fósiles.

- No se toman medidas significativas para reducir drásticamente el consumo de plástico en todo el planeta.

- El consumo de carne sigue creciendo, lo que estimula la ganadería como industria generadora de gases de efecto invernadero, degradora de los suelos y del agua.

- El uso de autos particulares, alimentados con combustible fósiles, sigue su tendencia expansiva. El auto eléctrico crece muy lentamente y el transporte público no se impone como cultura urbana asociada a la mejor calidad de vida.

- Continúa el fracaso de la cultura del reciclaje, la Economía Circular se desarrolla marginalmente.

- El crecimiento demográfico se desacelera muy lentamente, con un continuo crecimiento poblacional en India, África y los países del Medio Oriente, principalmente.

- La huella de carbono ya supera la capacidad de bio-reproducción que tiene el planeta.

- Crecer, poseer y consumir siguen siendo los referentes culturales de éxito y de prosperidad.

Escenario Posible de (NO) Futuro 2030:

Con base en los datos históricos que nos han traído hasta acá y a partir de un pronóstico crítico (que no pesimista) de los dinamizadores de las tendencias hacia la próxima década, me permito formular el peor de los escenarios hacia el año 2030, el cual hoy parece muy probable:

En la próxima década (2020-2030) la población mundial crecerá a un promedio anual de 80 millones de personas y conservará los hábitos de consumo de una sociedad que cree en la existencia infinita de recursos; la deforestación de bosques mantendrá la tendencia de 15 o más millones de hectáreas al año; el consumo de carne no caerá en el planeta y, al contrario, la ganadería seguirá su expansión; la producción de autos seguirá creciendo y en las calles estarán rodando cerca de dos mil millones coches, 90% de ellos funcionando con combustibles fósiles, adicionalmente, la industria de las fibras sintéticas no se contraerá, entre otras porque, gracias al fracking, las reservas mundiales de petróleo seguirán creciendo; el reciclaje de plástico apenas alcanzará el 12% de su consumo total; en consecuencia:

Para 2030 la huella ecológica rozará la barrera de 1.5 veces la biocapacidad del planeta y; por lo tanto, el aumento de la temperatura global superará los 2 grados centígrados.

Así comienza el fin de los tiempos.

Economía y energía: el retorno de la biomasa

Autor: Giovanny Cardona Montoya

La revolución industrial es un fenómeno relativamente reciente de la humanidad. Esta inició en la segunda mitad del siglo XVIII y tuvo como una de sus características principales el uso del carbón. Con aquella, terminaron siglos dominados por el uso de la tracción humana, la tracción animal y la leña para la calefacción. Nació la era de los combustibles fósiles.Según BP, los combustibles fósiles reinan desde finales del siglo XVIII. Pero, la leña tuvo el poder durante milenios. http://www.bp.com/en/global/corporate/about-bp/energy-economics/statistical-review-of-world-energy.html

 

Sin embargo, desde mediados del siglo XX, la hegemonía de los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) ha entrado en crisis. Y esta crisis está marcada básicamente por dos razones: el calentamiento global, resultado, entre otros, del uso desmedido del petróleo y el carbón; y el agotamiento de las fuentes no renovables de energía.

Agotamiento del petróleo: ¿cuento chino?

Aunque es difícil predecir cuánto petróleo aún acumula el planeta, por años ha hecho carrera la tesis de que hemos consumido aproximadamente el 50% de sus reservas. Por ello, aunque el petróleo tiene uso desde hace más de un siglo, debemos tener en cuenta que su consumo ha tenido un crecimiento exponencial. La expansión del mercado de vehículos y de fibras sintéticas ha hecho que año tras año el consumo se multiplique. En consecuencia, los pronósticos hablan de reservas sólo para algunas décadas.

Sin embargo, esta afirmación debe ser matizada, teniendo en cuenta algunos tecnicismos:

– el agotamiento es relativo ya que hay pozos que no son rentables de explotar a cierto precio, por lo tanto, ese combustible puede ser extraido en algún momento en el que el mercado ofrezca un precio más elevado;

– el desarrollo tecnológico busca, entre otros, producir máquinas que sean más económicas en lo que respecta al consumo de energía;

– la aparición del fracking, como técnica de explotación, tiende a incrementar las reservas mundiales, ya que se obtiene un combustible con el que no se contaba -el que sale al explotar las rocas-: el gas de esquisto.

¿Y qué hay de las demás fuentes de energía?

Aunque el agotamiento de recursos no renovables es un factor importante, el tema ambiental es una de las principales causas por las que el hombre debe buscar alternativas. La emisión de gases de efecto invernadero, responsable del calentamiento global, está asociada a la industria extractiva de petróleo y carbón, lo mismo que a su uso desmesurado.

Este mapa nos muestra los grandes responsables de la emisión de gases de efecto invernadero. En dicha lista se evidencia el protagonismo de los mayores productores y consumidores de petróleo (color morado y tamaño de la circunferencia).

 

Desde hace 80 años, la energía nuclear interesa a los gobiernos, aunque, la verdad sea dicha, ha sido la guerra el principal estímulo para desarrollarla. Sin embargo, los riesgos conexos derivados de posibles accidentes, desestimulan las inversiones en la misma. De hecho, Alemania, una de las mayores economías del planeta, ha decidido apagar sus reactores y se ha convertido en un adalid mundial por el desmonte de esta fuente de energía.

Aunque se han logrado avances con la energía solar y la eólica, la verdad es que en términos de viabilidad económica se ha avanzado poco. En cambio, la energía eléctrica, con sus diferentes fuentes (agua, carbón, gas) sigue teniendo una importancia significativa en la balanza energética global. Incluso, se evidencia que su participación en el mercado de vehículos se hará notoria en las próximas décadas.

Dentro de las fuentes alternativas de energía, la biomasa y la hidroeléctica aparecen como las de mayor preponderancia.

 

Por último, la producción de biocombustibles (alcohol carburante) parece ser una de las alternativas que más se abre camino, especialmente para menguar la dependencia del petróleo en la industria del transporte. Mezclar un porcentaje de alcohol carburante con gasolina parece ser uno de los avances más sostenibles en el mediano plazo.

Sin embargo, las preocupaciones por la seguridad alimentaria del planeta han encendido las alertas sobre el temor de que el agro se convierta en un productor de combustibles en lugar de comida.  Teniendo en cuenta que la frontera agrícola mundial se reduce y que la población mundial no dejará de crecer hasta mediados del siglo XXI, la alarma no se debe tomar a la ligera.

La biomasa…en lugar de conclusión.

Por último es necesario resaltar la importancia potencial de esta fuente de energía. Por siglos, el planeta dependió de la leña y del carbón vegetal. Hoy, las señales de mercado indican que hay que retomar esta alternativa. La ciencia y la tecnología ya han avanzado para desarrollar calderas que funcionen con biomasa y que tengan utilidad tanto en las empresas como en el sector domiciliario (calefacción de vivienda y calentamiento de agua).

Desarrollar el mercado de la biomasa puede ser una verdadera alternativa para frenar el calentamiento global, ya que los residuos vegetales no producen gases más allá de los que ya absorvieron en su ciclo vital, y sería una alternativa para reducir el consumo de combustibles fósiles que, parece, tendrán una segunda ola de expansión con el fracking, hecho que preocupa seriamente a los ambientalistas.