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“Las tasas altas no benefician a los bancos”: BBVA insiste en fortalecer la institucionalidad

BBVA Colombia prevé invertir $300.000 millones en 2026, con la inteligencia artificial como eje central de su estrategia. Su presidente, Mario Pardo, defiende la institucionalidad del Banco de la República, advierte sobre los efectos de las tasas de interés y destaca oportunidades en varios sectores.

  • Mario Pardo, presidente de BBVA Colombia, destacó la necesidad de fortalecer la confianza institucional y defendió el rol del Banco de la República en el manejo de las tasas de interés. FOTO cortesía BBVA Colombia
    Mario Pardo, presidente de BBVA Colombia, destacó la necesidad de fortalecer la confianza institucional y defendió el rol del Banco de la República en el manejo de las tasas de interés. FOTO cortesía BBVA Colombia
17 de abril de 2026
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El presidente de BBVA Colombia, Mario Pardo, advirtió que el país necesita fortalecer la confianza entre el sector público y privado para atraer inversión, al tiempo que defendió la institucionalidad del Banco de la República y subrayó que, aunque las tasas de interés altas son necesarias para controlar la inflación, no benefician al sistema financiero y pueden frenar la dinámica económica.

En diálogo con EL COLOMBIANO anunció que la entidad ejecutará inversiones por $300.000 millones este año, con énfasis en inteligencia artificial, en un contexto de recuperación del crédito y expectativas favorables para la economía. Pardo añadió que el crecimiento del país en este 2026 dependerá de fortalecer la confianza entre el sector público y privado, así como de aprovechar oportunidades en sectores clave como agro, energía y turismo.

¿Qué significan los 30 años de BBVA en Colombia?

“Son tres décadas de agradecimiento y orgullo. Agradecimiento por la confianza de más de 3 millones de colombianos, y de más de 5.000 colaboradores que trabajan a diario para mantener esa confianza. También orgullo porque, en este tiempo, consideramos que hemos tenido un impacto positivo en el desarrollo económico y social del país. Colombia ha avanzado significativamente en estos 30 años y, desde el sector financiero, creemos haber contribuido de manera relevante a ese progreso”.

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En ese contexto, ¿cómo se ve el panorama para los próximos años en Colombia?

“Lo vemos con optimismo. Los factores que hicieron de Colombia un país atractivo para invertir hace 30 años siguen vigentes. El principal es el talento colombiano: personas trabajadoras, resilientes, innovadoras y creativas, que garantizan la capacidad del país para superar los retos. Además, aunque ha habido avances importantes en crecimiento, reducción de la pobreza y desarrollo social, aún hay enormes oportunidades. Colombia tiene una institucionalidad sólida y los elementos necesarios para continuar desarrollándose de manera exitosa”.

¿Colombia sigue siendo un país atractivo para invertir y en qué sectores ven oportunidades?

“Sin duda, Colombia sigue siendo muy interesante para invertir y nosotros lo estamos haciendo activamente. Estamos fortaleciendo el banco y desarrollando soluciones, con un enfoque importante en inteligencia artificial para mejorar la atención a los clientes. También buscamos crecer y apoyar a empresas y familias en sus proyectos. Vemos gran potencial en varios sectores. El agro, por sus condiciones naturales como tierra, agua y diversidad productiva.

El turismo, que crece a nivel global impulsado por cambios demográficos y mayor capacidad de viaje. Y la energía, un sector crítico en el mundo, donde Colombia tiene potencial tanto en fuentes tradicionales como en renovables, especialmente solar, eólica e hidráulica. Además, el país tiene una ubicación estratégica para integrarse a las cadenas de suministro del continente y convertirse en proveedor de bienes y servicios. Sin embargo, es clave fortalecer la confianza entre el sector público y el privado para aprovechar plenamente estas oportunidades”.

En ese sentido, ¿la confianza debe fortalecerse desde el Gobierno y otras instituciones?

“Para que la relación funcione, ambas partes deben asumir su responsabilidad. No obstante, el cambio de ciclo político representa una oportunidad para reconstruir una relación más propositiva entre el sector público y el privado. En los últimos años ha habido espacio de mejora en esta interacción. Desde el sector privado estamos dispuestos a fortalecer ese vínculo y esperamos la misma disposición del sector público. No existe un país desarrollado sin un sector privado fuerte, ni uno con alto desarrollo social sin un rol relevante del sector público. Ambos son fundamentales para alcanzar simultáneamente el desarrollo económico y social”.

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¿Hay un monto de inversiones previsto para este año en Colombia y en qué estarán enfocadas?

“Para este año estamos planteando invertir $300.000 millones en Colombia. La mayor parte estará centrada en hacer realidad la inteligencia artificial en distintas áreas del banco.

Aproximadamente un tercio de la inversión irá a inteligencia artificial y el resto a proyectos más tradicionales: transformación digital, servicios remotos y fortalecimiento de canales físicos como oficinas y cajeros. Sin embargo, el principal motor de inversión este año y en los siguientes será la inteligencia artificial. Estamos convencidos de que es la tecnología más relevante a nivel global y en el sector financiero. Llevamos al menos dos años impulsándola, con acuerdos estratégicos con aliados como OpenAI y Google, y con altos niveles de adopción de herramientas como ChatGPT y Gemini. Ya vemos avances concretos y creemos que su desarrollo seguirá acelerándose en los próximos años”.

El año pasado se habló de cierre de oficinas. ¿La apuesta por inteligencia artificial implicará menos sucursales físicas?

“La inteligencia artificial nos permitirá mejorar todo lo que hacemos, especialmente la relación con los clientes. Nos ayudará a ofrecer mejor asesoramiento financiero en todos los canales: oficinas, canales remotos y digitales, con mayor personalización, seguridad y agilidad en los procesos. Sin embargo, no creemos que sea el factor determinante en la reducción de oficinas.

La evolución de la red dependerá de los clientes. A medida que disminuya el uso de oficinas, estas podrían reducirse, pero seguiremos siendo un banco con presencia física. Muchos clientes continuarán necesitando asesoría presencial, especialmente para decisiones importantes como créditos de vivienda o inversiones. Además, en Colombia la necesidad de oficinas sigue siendo alta, particularmente en regiones donde el acceso y uso de canales digitales es menor.

Tenemos presencia en los 32 departamentos y, fuera de las grandes ciudades, las oficinas son aún más relevantes. En segmentos como empresas y pymes, donde los productos son más complejos, la interacción presencial seguirá siendo clave. La tendencia global es hacia un mayor uso de canales digitales, pero las oficinas seguirán siendo una parte estratégica de nuestra propuesta de valor en el largo plazo”.

¿Cómo le fue al banco el año pasado en términos de resultados y dinámica del crédito?

“El año pasado fue de recuperación económica. El crecimiento del PIB, aunque no alcanzó el 3%, fue relevante y se reflejó en el sector financiero. Tras dos años de caída de la cartera en términos reales, en 2025 hubo crecimiento real, es decir, por encima de la inflación, en todos los segmentos: hipotecario, consumo, empresarial y microcrédito. En nuestro caso, apostamos especialmente por el segmento empresarial, donde crecimos por encima del mercado. En personas naturales estuvimos por debajo, en línea con una estrategia enfocada en fortalecer el crédito al sector productivo. Históricamente somos fuertes en consumo, donde ocupamos el segundo lugar, pero somos cuartos en cartera comercial, por lo que nuestro foco está en crecer en empresas, desde pymes hasta grandes compañías, tanto del sector privado como público. Este año vemos dinámicas similares: en el primer trimestre la cartera crece por encima de la inflación y esperamos que esa tendencia continúe.

También hubo una mejora en la calidad de la cartera, que debería mantenerse. No obstante, hay riesgos. Hemos visto un repunte de la inflación y un aumento en las tasas del Banco de la República. Si estas tendencias continúan, podrían desacelerar la economía, afectar el crecimiento del crédito y frenar la mejora en la calidad de la cartera. Aun así, por ahora, las dinámicas siguen siendo positivas y en línea con la recuperación observada el año pasado”.

Hace un año usted preveía tasas de interés cercanas al 7,5% u 8%, pero hoy están alrededor del 11%. ¿Cómo interpreta el pulso entre el Ministerio de Hacienda y la Junta del Banco de la República?

“Creo que no hay inconveniente en que existan perspectivas distintas; al contrario, enriquecen la toma de decisiones. Sin embargo, es fundamental mantener el respeto por la institucionalidad del Banco de la República. Algunas discusiones recientes han generado preocupación, especialmente entre los inversionistas que compran la deuda pública del país. También es importante recordar que una inflación baja beneficia a todos, pero especialmente a la población de menores ingresos, que es la más afectada por el aumento de precios. Por eso es tan relevante el mandato del Banco de la República de mantener la inflación controlada. Las tasas altas no benefician a nadie, tampoco al sector financiero, pero son una herramienta necesaria para reducir la inflación.

Podemos tener opiniones distintas sobre su nivel, pero corresponde confiar en el equipo técnico del Banco de la República, que tiene un reconocimiento sólido. El debate es bienvenido, siempre que se dé con respeto institucional”.

Desde el Gobierno se ha dicho que las tasas altas favorecen al sector financiero. ¿Qué responde a esa afirmación?

“Está lejos de la realidad. Las cifras muestran que cuando las tasas son más bajas, el sector financiero obtiene mejores resultados, y cuando son más altas, los resultados son menores. La información es pública y puede verificarse. Con tasas más bajas aumenta la demanda de crédito, ya que familias y empresas emprenden más proyectos de inversión, lo que beneficia a los bancos. Además, mejora la calidad de la cartera, porque hay menos dificultades para cumplir con los pagos. Por el contrario, con tasas altas disminuye la demanda de crédito y aumenta el riesgo de incumplimiento. En consecuencia, se genera menos cartera y de menor calidad. En términos agregados, a los bancos les favorecen más las tasas de interés bajas”.

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Sobre las inversiones forzosas y programas como el Pacto por el Crédito, ¿cuál es su balance?

“Está ampliamente estudiado que cuando se imponen inversiones forzosas, los países entran en dinámicas difíciles de sostener. Si a una entidad se le obliga a ofrecer un producto a un precio menor al que considera adecuado, debe compensarlo elevando los precios de otros productos. En el caso financiero, si se obliga a prestar a tasas más bajas a ciertos sectores, se encarecen los créditos para otros. Este tipo de intervenciones no ha sido exitoso en distintos países. Sin embargo, iniciativas como el Pacto por el Crédito sí son positivas, porque implican un trabajo conjunto entre el sector público y el privado. Allí se identifican prioridades, se ajustan regulaciones y se eliminan barreras.

Ese enfoque permitió alcanzar niveles de cumplimiento cercanos al 95%, lo que demuestra que la coordinación entre ambos sectores puede generar resultados efectivos. Un ejemplo adicional es el sector agro, que ha tenido un desarrollo significativo en los últimos años. En nuestro caso, los desembolsos crecieron 53% el año pasado, con cerca de 9 billones de pesos en créditos, lo que refleja el impacto de ese trabajo conjunto. La colaboración entre sector público y privado es clave para lograr el desarrollo económico y social que el país necesita”.

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¿Cuál es su balance sobre el sistema de pagos inmediatos Bre-B?

“Ha sido un enorme éxito y un gran acierto que haya sido liderado por el Banco de la República. Es un muy buen comienzo y tiene un potencial significativo para avanzar en un objetivo de política pública: promover pagos digitales gratuitos e interoperables. Esto es clave para reducir el uso del efectivo, que sigue siendo un obstáculo importante para el desarrollo económico y financiero de Colombia”.

¿Qué acogida ha tenido el producto de cuenta en dólares en Panamá que lanzaron a finales del año pasado?

“Está siendo un éxito absoluto, con una demanda muy alta por parte de los clientes. Es un instrumento de diversificación de ahorro muy relevante. Además, hemos logrado que sea accesible para más colombianos, incluyendo segmentos de ingresos medios que han optado por ahorrar en dólares. Estamos muy satisfechos, superando ampliamente los objetivos iniciales, y vemos un alto potencial de crecimiento en los próximos meses y trimestres. En un entorno global volátil, la diversificación seguirá siendo clave”.

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¿Cuál es su posición frente a la reforma de la tasa de usura y la regulación de finanzas abiertas?

“Creemos que se debe seguir promoviendo la competencia. Hoy el sector financiero colombiano es más competitivo que hace algunos años, con más entidades, y las finanzas abiertas contribuirán a fortalecer esa competencia, lo cual es positivo para los usuarios. En un entorno cada vez más competitivo, la necesidad de una tasa de usura como la actual es menor.

De hecho, quienes más se benefician de ese límite son los prestamistas informales, mientras que los más perjudicados son los ciudadanos que terminan recurriendo a esos mecanismos. Por ello, consideramos que una tasa de usura más alta permitiría que más colombianos accedan al sistema financiero formal”.

Tras la decisión de la Corte Constitucional sobre la emergencia económica, ¿qué comentario hace y cómo impacta al banco?

“No tengo el dato específico sobre el monto que correspondería al banco. Sin embargo, más allá de eso, es importante señalar que en el país las emergencias económicas se han vuelto recurrentes. Es positivo que las cortes puedan pronunciarse para determinar cuándo realmente se justifica una emergencia y cuándo no. Existen problemas estructurales que deben abordarse con soluciones de largo plazo, mientras que otras situaciones sí corresponden a emergencias sobrevenidas. En ese sentido, es fundamental valorar la institucionalidad del país. Las cortes, al igual que el Banco de la República, cumplen un papel clave como entidades autónomas e independientes, lo cual es esencial para el funcionamiento de una democracia”.

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