¡Y ahí vamos!, camino hacia un Desarrollo Insostenible.

Giovanny Cardona Montoya, julio 28 de 2019.

 

Está de moda “apoyar” el Desarrollo Sostenible, “defender” el medio ambiente, promover los hábitos de vida sana, “preocuparse” por el Calentamiento Global. Sin embargo, el planeta no está para “modas”.

 

¿Sabemos qué es el Desarrollo Sostenible?

El planeta no siempre estuvo en peligro por culpa de la mano del hombre. Cuando nuestros ancestros talaban bosques, criaban ganado y usaban carbón para hacer sus alimentos antes del siglo XX, la tierra era un planeta suficiente para satisfacer sus necesidades sin poner en peligro el futuro.

Las cosas han cambiado, especialmente desde el siglo XX. El acelerado crecimiento de la población mundial, la urbanización del planeta y la industrialización de los procesos productivos, han cambiado la ecuación relacionada con la sostenibilidad del desarrollo.

Además de que en un siglo la población se multiplicó por cuatro, la destrucción de bosques y la producción de vehículos se han multiplicado exponencialmente:

– el planeta comenzó el siglo XX con 1500 millones de habitantes y lo terminó con cerca de 7000.

poblacion mundial – se estima que mientras en 2004 circulaban por el planeta 700 millones de vehículos (uno por cada 10 “terrícolas”), para 2016 este número ascendía a 1200 millones, o sea, un vehículo por cada 6 habitantes del planeta. Recordemos que antes de la Gran Depresión de 1929 en el planeta el número de carros apenas superaba los 30 millones.

– entre 2016 y 2017, la tala de bosques del planeta fue equivalente a cinco veces el territorio de Alemania.

tala de bosques en el planeta

Pero, no sólo el planeta físico está en peligro. El humano también. Según el Banco Mundial, a pesar de que la pobreza extrema se ha reducido, casi la mitad de la población del planeta tiene dificultades para satisfacer sus necesidades básicas. Según la metodología que utiliza el BM en países de renta baja la pobreza está bajo el techo de USD3,20, y en los países de renta media dicho techo es USD5,50. Para 2015, 46% de la población mundial se halla bajo esta barrera.

En términos de satisfactores, las Necesidades Básicas Insatisfechas -NBI- se refieren a vivienda -espacio, techo y calidad de la vivienda-, saneamiento y acueducto, educación, alimentación y acceso a servicios educativos, principalmente.

Un dato adicional, la pobreza se expande por el planeta, y ha venido creciendo en los países industrializados. O sea, en cada país del “Norte” crece un “Sur”.

 

Hacia un nuevo Desarrollo Sostenible.

20 sintomas del calentamiento globalFuente: https://imco.org.mx/medio_ambiente/20-datos-para-entender-la-crisis-ecologica-de-la-tierra-via-onu-medio-ambiente/

 

Tal vez, a mediados del siglo XX la sostenibilidad estaba asociada a estrategias para ampliar la producción agrícola a cualquier precio -revolución verde-. Usar químicos para incrementar la productividad rural daba respuesta a una necesidad perentoria: alimentar la creciente población mundial. Pero el mundo ha cambiado, ahora necesitamos cuidar el planeta y proteger a sus habitantes. Todo al mismo tiempo.

Entonces, ¿qué es el Desarrollo Sostenible? Es un nuevo reto para productores, comerciantes y consumidores. Se trata de una concepción del bienestar que combine las perspectivas individuales (personas) y privadas (empresas) con las necesidades sociales (equidad) y ambientales (menguar los factores aceleradores del calentamiento global). Por lo tanto, hay tareas  para todas las organizaciones sociales -familias, instituciones religiosas, centros de I+D+i, empresas, escuelas, ONG, Estado, etc.-:

cambiar los hábitos de consumo de la población implica que la sociedad -con sus escuelas, iglesias y familias- revaluen sus patrones de ética y moral. Patrones que eleven la importancia del prójimo y del planeta en nuestra escala de valores.

cambiar las reglas y estímulos a la producción y al comercio conlleva que el Estado, la Academia, las ONG, los organismos multiestatales, entre otros, trabajen sobre un reenfoque de las políticas fiscales y los conceptos de productividad y competitividad. Así, por ejemplo, es necesario que la categoría costos deje de verse como una variable empresarial aislada de sus implicaciones sociales y ambientales. La producción de bienes y servicios tiene costos ambientales y sociales que se han manejado como externalidades, lo que ha incitado a un derroche de recursos sin preocuparse por su agotamiento. Nadie paga por el aire puro menguante, por el agua potable escaza o por la capa de ozono en deterioro.

Análisis de Entorno de Empresas SustentablesResFuente: https://slideplayer.es/slide/1022883/

emprender empresas para el Desarrollo Sostenible conlleva que las nuevas generaciones de empresarios vean en la sostenibilidad social y ambiental verdaderas oportunidades de negocios. Vehículos y máquinas que funcionen con energías renovables; servicios apoyados en sistemas de transporte que no usen combustibles fósiles -incluida la bicicleta y la caminata-; desarrollos tecnológicos para aprovechar la energía solar y eólica; sistemas de producción y distribución de alimentos que no generen desperdicios, etc. En otras palabras, la sostenibilidad como fuente del ingenio humano para hacer negocios.

 

 

 

Las plataformas tecnológicas y los taxis: desnudando un problema mayor.

Giovanny Cardona Montoya, julio 13 de 2019.

 

Cada vez que el tema relacionado con las aplicaciones tecnológicas que permiten la oferta de servicios de transporte público revive en redes sociales y noticiarios, se consolidan en el imaginario colectivo dos posiciones básicas: “los taxistas deben mejorar el servicio si no quieren desaparecer” y “la ley no debe detener el avance de la tecnología”

Sin embargo, estas dos premisas no develan completamente la complejidad del tema social y económico que envuelve la disputa. Para darle cuerpo a esta reflexión, vamos a poner el foco en tres lementos de la ecuación: el inversionista, el transportador y la prestación del servicio.

Para 2015, el país registraba cerca de medio millón de taxis y aproximadamente 800 mil taxistas. Estos taxis se hallan afiliados a unas 45o empresas prestadoras del servicio. Por lo tanto, la legalización de Uber y otras plataformas, tiene incidencia sobre el mercado laboral, sobre los ahorros y el capital de miles de inversionistas y sobre la dinámica de varias centenas de empresas.

Los propietarios de taxis poseen un activo que se compone del vehículo y el cupo para la prestación del servicio. Según la ciudad y el modelo del vehículo, un taxi puede costar más de 100 millones de pesos, de los cuales, un 70% aproximadamente es el valor del cupo. Entonces, si estamos hablando de casi medio millón de taxis en Colombia, el mercado del cupo no es una cuestión menor. Estamos hablando de decenas de billones de pesos en capital.

Los propietarios de taxis se podrían clasificar en tres subgrupos: los conductores-propietarios; los ahorradores (pensionados o pequeños inversionistas que cuentan con uno o algunos taxis para incrementar sus ingresos o asegurar su retiro) y los grandes inversionistas del sector (cuentan con cientos o miles de taxis). Por lo tanto,  transformar el mercado de los vehículo afecta los intereses de estos tres grupos de personas: trabajadores independientes, ahorradores de clase media y grandes inversionistas.

De otro lado, el auge de vehículos no-taxis, afiliados a plataformas es una tendencia que parece inevitable.Dichas plataformas son desarrollos que buscan mejorar la relación entre usuarios y prestadores de servicios. Agilidad, contacto más personalizado y en tiempo real y seguridad, son algunas de las cualidades que tienden a tener estas nuevas plataformas.

taxi o uber

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Plataformas como la de Uber, nacieron bajo el espíritu de la economía circular, un paradigma que busca optimizar los recursos (si tienes un vehículo propio, éste probablemente está siendo sub-utilizado, así que si lo dedicas complementariamente a transportar pasajeros, se reduce la huella de carbono y obtienes un ingreso adicional). Sin embargo, la realidad ha desbordado este espíritu. Actualmente, muchos conductores de Uber se dedican exclusivamente a esta labor – podría decirse que son taxistas sin licencia-; incluso, ya se evidencia la existencia de vehículos Uber con conductores que no son sus propietarios.

Según algunos líderes gremiales del transporte, el número de vehículos Uber en Bogotá se equipara al de los taxis autorizados. Sea éste o no, el número real, el hecho es que si el mercado de pasajeros encuentra una creciente oferta alternativa (con ventajas adicionales), la inversión en taxis comenzará a desvalorizarse.

Este último dato nos lleva al segundo componente de la ecuación: el conductor. A excepción del conductor-propietario, el taxista es una persona natural contratada bajo un esquema sui-generis: vinculación a seguridad social por un salario mínimo, jornada laboral indefinida y remuneración variable.

El taxista trabaja 28 días al mes (aproximadamente) teniendo como días de descanso sólo los que son restringidos por las normas de Pico y Placa (en pequeñas ciudades el descanso tiene otras particularidades). Cada conductor reporta al propietario un ingreso diario que puede oscilar entre 60.000 y 100.000 pesos (en Medellín liquidan aproximadamente 75.000 pesos, aunque el valor baja un poco si hay dos turnos diarios de conducción -vehículos que laboran 24 horas-).

A partir de información empírica, se puede decir que un taxista labora alrededor de 12 horas diarias (jornadas mayores en los fines de semana). Además de la liquidación al propietario del vehículo, el conductor debe pagar el combustible que utiliza. Por lo tanto, la jornada laboral comienza con un déficit de 70-80 mil pesos diarios. Y, aunque un taxista puede tener ingresos mensuales equivalentes a 3 o 4 salarios mínimos, recordemos que sus aportes a seguridad social son medidos sobre la base de un SMLV.

Se podría decir que el régimen laboral de este este gremio es semi-informal, en tanto, no se hacen los aportes proporcionales a seguridad social, ni se cuenta con una jornada laboral máxima equiparable a la de otros trabajadores regidos por la legislación colombiana.

Por último, está el tema del servicio. El gremio de los taxis se ha venido desprestigiando en los últimos años. De hecho, uno de los mayores argumentos establecidos por los defensores de las plataformas, es la mala calidad del servicio de taxis: se les señala de colocar condiciones para ir a ciertos lugares, de bajo nivel cultural en el trato interpersonal y otras cuestiones de mayor calibre: taxistas vinculados a bandas criminales.

Este tipo de señalamientos son la comidilla diaria de redes sociales. Sin embargo, algunos estudios más rigurosos han podido mostrar dos caras de la moneda: la infiltración del gremio por parte de bandas criminales y la colaboración del mismo con las autoridades de policía.

Pero, adicional, es menester señalar que las condiciones de trabajo arriba señaladas (jornada laboral extendida y frágil seguridad social), aunadas a los riesgos que implica dicho trabajo (son un objetivo recurrente de la delincuencia común, especialmente en la jornada nocturna), convierten a este oficio en una oportunidad laboral no muy apetecida por profesionales, estudiantes universitarios, padres de familia o mujeres. Para mejorar la calidad del servicio, sería necesario revisar varias de las condiciones legales y contractuales de este modelo de servicio público.

Preguntas detonantes para una reestructuración del modelo de servicio de transporte público individual en Colombia:

¿Por qué el permiso (cupo) para prestar el servicio de taxi se ha convertido en un objeto de mercado?

¿Es posible llegar a un régimen laboral de taxistas más formal, con aportes a la seguridad social proporcionales a los ingresos estimados y con una jornada laboral más civilizada?

¿No se podría establecer un modelo de meritocracia y de desarrollo profesional, para la prestación de un servicio con calidad? En otras palabras, que el cupo no sea entregado a quien tenga la capacidad económica de adquirirlo, sino las actitudes y aptitudes necesarias para ofrecer un servicio profesional, eficiente, rentable y de calidad.

¿Si se legaliza la prestación del servicio de Uber y de otras plataformas, se garantizarán las coberturas de seguros que hoy los taxis ofrecen a los pasajeros?

Reflexión final:

Como sucede frecuentemente, estos temas son complejos, aunque nos vemos tentados a las soluciones rápidas. Pero la oportunidad de acoger las nuevas tecnologías para beneficiarnos de sus desarrollos conlleva la necesidad de contextualizar las nuevas disposiciones legales a sus impactos sociales, económicos y culturales.

Adaptarnos a las nuevas oportunidades que ofrecen las TIC y otras tecnologías exige ajustes legales ágiles (acordes a la velocidad de los cambios tecnológicos) pero que combine los intereses existentes de los usuarios y de los trabajadores del gremio. Mal que bien, éste servicio genera cerca de un millón de empleos, y las familias que dependen de estos ingresos necesitan alternativas adecuadas.

 

 

 

 

 

Las plataformas tecnológicas y los taxis: desnudando un problema mayor.

Giovanny Cardona Montoya, julio 13 de 2019.

 

Cada vez que el tema relacionado con las aplicaciones tecnológicas que permiten la oferta de servicios de transporte público revive en redes sociales y noticiarios, se consolidan en el imaginario colectivo dos posiciones básicas: “los taxistas deben mejorar el servicio si no quieren desaparecer” y “la ley no debe detener el avance de la tecnología”

Sin embargo, estas dos premisas no develan completamente la complejidad del tema social y económico que envuelve la disputa. Para darle cuerpo a esta reflexión, vamos a poner el foco en tres lementos de la ecuación: el inversionista, el transportador y la prestación del servicio.

Para 2015, el país registraba cerca de medio millón de taxis y aproximadamente 800 mil taxistas. Estos taxis se hallan afiliados a unas 45o empresas prestadoras del servicio. Por lo tanto, la legalización de Uber y otras plataformas, tiene incidencia sobre el mercado laboral, sobre los ahorros y el capital de miles de inversionistas y sobre la dinámica de varias centenas de empresas.

Los propietarios de taxis poseen un activo que se compone del vehículo y el cupo para la prestación del servicio. Según la ciudad y el modelo del vehículo, un taxi puede costar más de 100 millones de pesos, de los cuales, un 70% aproximadamente es el valor del cupo. Entonces, si estamos hablando de casi medio millón de taxis en Colombia, el mercado del cupo no es una cuestión menor. Estamos hablando de decenas de billones de pesos en capital.

Los propietarios de taxis se podrían clasificar en tres subgrupos: los conductores-propietarios; los ahorradores (pensionados o pequeños inversionistas que cuentan con uno o algunos taxis para incrementar sus ingresos o asegurar su retiro) y los grandes inversionistas del sector (cuentan con cientos o miles de taxis). Por lo tanto,  transformar el mercado de los vehículo afecta los intereses de estos tres grupos de personas: trabajadores independientes, ahorradores de clase media y grandes inversionistas.

De otro lado, el auge de vehículos no-taxis, afiliados a plataformas es una tendencia que parece inevitable.Dichas plataformas son desarrollos que buscan mejorar la relación entre usuarios y prestadores de servicios. Agilidad, contacto más personalizado y en tiempo real y seguridad, son algunas de las cualidades que tienden a tener estas nuevas plataformas.

taxi o uber

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Plataformas como la de Uber, nacieron bajo el espíritu de la economía circular, un paradigma que busca optimizar los recursos (si tienes un vehículo propio, éste probablemente está siendo sub-utilizado, así que si lo dedicas complementariamente a transportar pasajeros, se reduce la huella de carbono y obtienes un ingreso adicional). Sin embargo, la realidad ha desbordado este espíritu. Actualmente, muchos conductores de Uber se dedican exclusivamente a esta labor – podría decirse que son taxistas sin licencia-; incluso, ya se evidencia la existencia de vehículos Uber con conductores que no son sus propietarios.

Según algunos líderes gremiales del transporte, el número de vehículos Uber en Bogotá se equipara al de los taxis autorizados. Sea éste o no, el número real, el hecho es que si el mercado de pasajeros encuentra una creciente oferta alternativa (con ventajas adicionales), la inversión en taxis comenzará a desvalorizarse.

Este último dato nos lleva al segundo componente de la ecuación: el conductor. A excepción del conductor-propietario, el taxista es una persona natural contratada bajo un esquema sui-generis: vinculación a seguridad social por un salario mínimo, jornada laboral indefinida y remuneración variable.

El taxista trabaja 28 días al mes (aproximadamente) teniendo como días de descanso sólo los que son restringidos por las normas de Pico y Placa (en pequeñas ciudades el descanso tiene otras particularidades). Cada conductor reporta al propietario un ingreso diario que puede oscilar entre 60.000 y 100.000 pesos (en Medellín liquidan aproximadamente 75.000 pesos, aunque el valor baja un poco si hay dos turnos diarios de conducción -vehículos que laboran 24 horas-).

A partir de información empírica, se puede decir que un taxista labora alrededor de 12 horas diarias (jornadas mayores en los fines de semana). Además de la liquidación al propietario del vehículo, el conductor debe pagar el combustible que utiliza. Por lo tanto, la jornada laboral comienza con un déficit de 70-80 mil pesos diarios. Y, aunque un taxista puede tener ingresos mensuales equivalentes a 3 o 4 salarios mínimos, recordemos que sus aportes a seguridad social son medidos sobre la base de un SMLV.

Se podría decir que el régimen laboral de este este gremio es semi-informal, en tanto, no se hacen los aportes proporcionales a seguridad social, ni se cuenta con una jornada laboral máxima equiparable a la de otros trabajadores regidos por la legislación colombiana.

Por último, está el tema del servicio. El gremio de los taxis se ha venido desprestigiando en los últimos años. De hecho, uno de los mayores argumentos establecidos por los defensores de las plataformas, es la mala calidad del servicio de taxis: se les señala de colocar condiciones para ir a ciertos lugares, de bajo nivel cultural en el trato interpersonal y otras cuestiones de mayor calibre: taxistas vinculados a bandas criminales.

Este tipo de señalamientos son la comidilla diaria de redes sociales. Sin embargo, algunos estudios más rigurosos han podido mostrar dos caras de la moneda: la infiltración del gremio por parte de bandas criminales y la colaboración del mismo con las autoridades de policía.

Pero, adicional, es menester señalar que las condiciones de trabajo arriba señaladas (jornada laboral extendida y frágil seguridad social), aunadas a los riesgos que implica dicho trabajo (son un objetivo recurrente de la delincuencia común, especialmente en la jornada nocturna), convierten a este oficio en una oportunidad laboral no muy apetecida por profesionales, estudiantes universitarios, padres de familia o mujeres. Para mejorar la calidad del servicio, sería necesario revisar varias de las condiciones legales y contractuales de este modelo de servicio público.

Preguntas detonantes para una reestructuración del modelo de servicio de transporte público individual en Colombia:

¿Por qué el permiso (cupo) para prestar el servicio de taxi se ha convertido en un objeto de mercado?

¿Es posible llegar a un régimen laboral de taxistas más formal, con aportes a la seguridad social proporcionales a los ingresos estimados y con una jornada laboral más civilizada?

¿No se podría establecer un modelo de meritocracia y de desarrollo profesional, para la prestación de un servicio con calidad? En otras palabras, que el cupo no sea entregado a quien tenga la capacidad económica de adquirirlo, sino las actitudes y aptitudes necesarias para ofrecer un servicio profesional, eficiente, rentable y de calidad.

¿Si se legaliza la prestación del servicio de Uber y de otras plataformas, se garantizarán las coberturas de seguros que hoy los taxis ofrecen a los pasajeros?

Reflexión final:

Como sucede frecuentemente, estos temas son complejos, aunque nos vemos tentados a las soluciones rápidas. Pero la oportunidad de acoger las nuevas tecnologías para beneficiarnos de sus desarrollos conlleva la necesidad de contextualizar las nuevas disposiciones legales a sus impactos sociales, económicos y culturales.

Adaptarnos a las nuevas oportunidades que ofrecen las TIC y otras tecnologías exige ajustes legales ágiles (acordes a la velocidad de los cambios tecnológicos) pero que combine los intereses existentes de los usuarios y de los trabajadores del gremio. Mal que bien, éste servicio genera cerca de un millón de empleos, y las familias que dependen de estos ingresos necesitan alternativas adecuadas.

 

 

 

 

 

Censo 2018: Colombia ya no es muy joven.

Giovanny Cardona Montoya, julio 6 de 2019.

 

Ha salido el primer informe sobre el Censo-2018, realizado por el DANE. Y, como era de esperarse, ya genera discusión. El ya “sospechado” balance de que somos menos de 50 millones de colombianos, no resultó tan llamativo como algunos esperaban. En 13 años la población habría crecido 6.5%, una tasa coherente con los cambios socio-económicos del país. La fotografía de 2018 indica que somos 48.2 millones de habitantes.

¿Cuáles pueden ser las primeras conclusiones del informe del Censo, que se empieza a publicar?

1. La población crece lentamente, pero los hogares lo hacen más rápido.

A nivel global el crecimiento de la población se desacelera, especialmente en Europa Occidental, Norteamérica y China. En un segundo rango aparecen la mayoría de las naciones latinoamericanas, incluída Colombia. Los países donde más crece la población son los de África y Oriente Medio.

Sin embargo, el número de hogares y, por ende, de viviedas crece aceleradamente. Así, mientras el total de la población creció tan sólo 6,5% entre 2005 y 2018, los hogares lo hicieron en casi 35%. Los hogares unipersonales y las parejas sin hijos, son la estructura familiar que más rápido crece en Colombia -lo que va en la dirección de una tendencia global-

Contrario a la tendencia de familias más pequeñas, se destacan algunos departamentos de la Costa Atlántica y otros orientales de frontera con Venezuela, en los cuales las familias tienen en promedio 3,5 integrantes, -cercano al de 4 personas del Censo de 2005-.

2. Regiones con más futuro y regiones con más pasado.

El Censo 2018 presenta tres grandes grupos poblacionales: dos dependientes -menores de 15 años y mayores de 65 años- y un gran grupo de no dependientes: entre 15 y 64 años. Esta clasificación indica la potencial población laborante, y aquellas que aún no están en edad de hacerlo (niños) o que ya superaron dicho umbral (ancianos). El gran agregado señala que en Colombia, por cada 100 menores de 15 años, hay 40 adultos mayores de 65 años.

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Si vemos la gama de colores, para mayores de 65 años y para menores de 15 años, Colombia se halla en la mitad del camino en el proceso de envejecimiento de la población mundial: entre Europa Occidental -un continente muy viejo- y Africa -el continente joven-.

 

El país no es homogeneo, tiene regiones y subculturas, eso genera diferencias en la estructura poblacional por edades. Así, Antioquia, el Eje Cafetero y el Valle del Cauca son los departamentos con más bajo porcentaje de población menor de 15 años (menos del 20%). En cambio las zonas fronterizas, Amazonas, Vaupés, Vichada, Guainía, Chocó y Guajira tienen más de 30% de población con 14 años o menos.

Pero, precisamente estas regiones tienen un comportamiento inverso en materia de población en edad de retiro: el Eje Cafetero, Valle, Boyacá y Tolima son los departamentos con más población mayor de 64 años: más del 10% de la población. Antioquia se halla en el segundo grupo con más del 8%. En cambio los departamentos del Oriente – Vichada, Vaupés, Amazonía, etc.- tienen una población adulta igual o inferior al 6%.

Estos datos no deben verse ni estáticos ni de manera aislada. Así, por ejemplo, las regiones que tienen poca población infantil presentarán en el mediano plazo una reducción en el rango de habitantes en edad de trabajar y de hacer estudios universitarios. De igual manera, el Índice de Envejecimiento, que establece la relación entre población de más de sesenta años, con respecto a la infantil -14 años o menos-, indica que son precisamente Antioquia, el eje cafetero, el Valle del Cauca, Tolima y Boyacá, los de más rápido envejecimiento. En el mediano plazo, éstas serán las regiones de Colombia en las que haya más población en edad de jubilación y menos en edad de trabajar.

3. Las migraciones, ¿catalizadores o desaceleradores de la tendencia?

Aunque aún no se hable de migraciones entre municipios, sino entre departamentos, estos datos pueden dar una idea de cómo reacciona la población ante la realidad de que las oportunidades de desarrollo son desiguales entre regiones. Según los datos del DANE, Chocó y departamentos del centro y suroriente de Colombia, son los que más población expulsan (más del 7%), mientras Antioquia, Valle y los departamentos de la Costa Atlántica son los que menos emigrantes tienen (4% o menos).

Habrá que poner la lupa con los datos más detallados para ver el comportamiento migratorio entre centro y periferia: municipios distantes y las ciudades grandes de los departamentos. Seguramente allí se encontrarán cifras más relevantes.

De igual manera, así como se mide la emigración, habrá que mirar los departamentos que más absorven dicha población que se moviliza. Posiblemente este último dato nos muestre un ajuste en el envejecimiento y baja tasa de natalidad de departamentos como Antioquia, Valle o ele Eje Cafetero -este tema queda pendiente para cuando DANE habilite las tablas dinámicas y demás datos-

Comentarios finales:

No debemos irnos por las ramas, es necesario que empresarios, académicos y clase dirigente analicen estos nuevos datos con profundidad y amplitud. No podemos dejarnos seducir por números “curiosos” o “cuestionables” que estimulen debates inócuos en redes sociales y otros medios de comunicación. Hay que mirar a fondo los detalles y tratar de buscar tendencias que permitan anticipar comportamientos demográficos de mediano y de largo plazo.

El aumento de los hogares unipersonales, las parejas sin hijos y el aumento de los adultos mayores, implican cambios en los mercados. Sin embargo, estas tendencias no tienen la misma velocidad e impacto en Antioquia que en  Vichada, hay que ponderar los datos.

La desaceleración de la natalidad y la reducción de la población menor de 15 años darán también una pauta importante en el desarrollo social y económico del país y de sus regiones.

Esta nueva información puede llevar a revisar estrategias y políticas, tanto en el sector público como en el privado. La distribución de recursos para servicios públicos (vivienda, educación, salud, entre otros) estará marcada por estos datos. Los empresarios y los emprendedores también deben interpretar tendencialmente los datos: ¿en qué están cambiando los mercados existentes? ¿qué nuevas necesidades nacen de esta realidad? ¿qué mercados se están menguando o desaparecerán?

Por último, a pesar de las preocupaciones que se pueden derivar de los datos vistos, el hecho es que en un ciclo de largo plazo, la población colombiana se halla en el segmento de tiempo de mayor potencial para producir riqueza material y espiritual -artística- . La mayor parte de la población es joven y adulta, el envejecimiento  apenas está en su fase inicial y la natalidad aún no es críticamente baja.

Población mundial: somos muchos, más viejos y más solos.

Giovanny Cardona Montoya, julio 1 de 2019.

 

En los últimos meses, los colombianos han estado inquietos por temas demográficos: la migración de venezolanos desde 2017 como consecuencia de la crisis socio-política y económica del vecino país; las dudas sobre el censo de la población colombiana (¿somos casi 50 millones de habitantes o mucho menos?); o la preocupación por la población joven que ingresa a la educación superior ¿hay menos jóvenes? Todas estas inquietudes tienen validez, pero no son el resultado de fenómenos coyunturales, responden a tendencias de largo plazo que vienen y continuarán en el mediano y largo plazo.

Nada sucede repentinamente. La población mundial está cambiando en su estructura, pero éste es un proceso gradual que se ha venido labrando con marcado acento desde comienzos del siglo XX:

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Como podemos ver en este gráfico, es desde comienzos del siglo XX que la población mundial se ha multiplicado por cuatro, llevándonos a esta compleja situación de sobrepoblación. Sin embargo, como proceso cíclico, la evolución no es lineal y, además se desarrolla de manera gradual, aunque a velocidades cambiantes.

 

Para anticipar el devenir de la población mundial, debemos tener en cuenta:

– los sistemas de salubridad han ayudado a que, de manera gradual, se reduzca la morbilidad infantil y aumente la expectativa de vida. Los desarrollos en materia de nutrición también han incidido positivamente en estos indicadores.

– la evolución demográfica en Europa y las que históricamente fueron sus zonas de influencia (colonias en África y América Latina), ha estado asociada a los niveles de desarrollo socio-económico (los más industrializados redujeron la mortandad infantil, aumentan la expectativa de vida, pero luego comienzan a reducir el tamaño de sus familias).

China, India y algunos vecinos de la región se han convertido en el mayor foco de crecimiento poblacional del planeta. Hoy, el 40% de los habitantes del planeta viven en esa región.

– Las migraciones se dan por diversas razones, algunas responden al proceso globalizador (migraciones intrarregionales, migraciones de mano de obra cualificada y de inversores), pero otras responden a los desbalances en las expectativas de vida y de desarrollo socio-económico (habitantes del Sur subdesarrollado migran al Norte desarrollado).

– las nuevas generaciones, las de la globalización, tienen una perspectiva de la vida muy diferente a la de sus padres y abuelos. Viven conectados, no se sienten atados a tradiciones (casarse y tener hijos, por ejemplo) y ven su hogar en cualquier lugar del planeta.

 

Familias más pequeñas, menor natalidad, mayor población anciana.

En el proceso de desarrollo demográfico de las últimas décadas se evidencian los siguientes cambios:

las familias cada vez tienen menos hijos (algo más evidente en países industrializados y en grupos sociales de ingresos medios y altos). Los expertos señalan que la familias de mayores ingresos y de alto nivel de formación, presentan aspiraciones y estilos de vida que difieren de los tradicionales: viajar, hacer posgrados, no atarse a empleos, ni a lugares de vivienda, etc.

– crece el número de hogares de población adulta y jubilados.

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Ese gráfico nos muestra la evolución histórica de la población joven y de la adulta. Ya, para 2025 se pronostica que la población mayor de sesenta años comienza a superar a la de menores de 15 años. ¿Quién trabajará para sostener la jubilación de los mayores?

 

Los estudios muestran que la estructura de los hogares está sufriendo cambios importantes, los cuales deben ser tenidos en cuenta en la planeación de políticas públicas, en las estrategias de marketing, en el sector de la construcción y en la generación de nuevos emprendimientos. Aunque estas tendencias  no son homogeneas, son evidentes en Europa, Norteamérica y gran parte de América Latina. Igualmente, en países de otras regiones, este proceso tendencial es notorio en los estratos socio-económicos, medio y alto:

– cada vez hay  más hogares unipersonales,

crecen los hogares de divorciados,

– aumenta el número de hogares de parejas con un solo hijo o sin hijos,

– se reduce el número de hogares tradicionales: un padre, una madre y dos o más hijos.

– sigue creciendo la población de manera más o menos acelerada en regiones con fuerte influencia religiosa (países musulmanes, India) y en grupos socio-económicos de bajos ingresos (África)

 

Las migraciones: el lado humano de la globalización.

El otro cambio fundamental que se vive en la población mundial es el derivado de la integración cultural. Las migraciones responden a necesidades económicas, a ubicaciones geográficas particulares y a perspectivas cambiantes de la vida por parte de los habitantes del planeta.

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Como se puede ver en este gráfico, son fuertes las migraciones intrarregionales (flechas amarillas) y las que van del Sur al Norte.

 

Si bien las migraciones no son nuevas (los europeos migraron en siglos pasados hacia América, Asia, África y Oceanía), y desde el siglo XX se han tenido fuertes olas migratorias en diversas regiones -africanos hacia Europa, latinoamericanos hacia Estados Unidos-, la realidad es que los inmigrantes hoy tienen un mayor peso dentro de la población de los países receptores:

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Este gráfico nos muestra que la población de inmigrantes, que en 1980 rondaba el 2.3% de la población mundial, viene creciendo a tal punto que hoy bordea el 3.2%.

Toda esta realidad le quita sentido a los sentimientos anti-migratorios, nacionalistas y xenófobos. Los países cada vez son más mezclados, mestizos e interculturales. Pensar que Europa, Norteamérica o Australia son regiones que pertenecen a una población “autóctona” es desconocer la historia y, además, negar la importancia que el fenómeno migratorio tendrá en las próximas décadas.

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Este último gráfico muestra el peso de los inmigrantes en los diferentes países del planeta. Es evidente que tienen una gran participación en Argentina, Venezuela, Australia, Canadá, en el Sur de África, en algunos países del Golfo Pérsico e, incluso, en Estados Unidos.