Una célula de sicarios al servicio de la organización criminal “la Oficina” ejecutaba contratos para matar a extranjeros en el Valle de Aburrá. Una delación interna facilitó a la Dijín de la Policía el acceso a su guarida, en el occidente de Medellín.
En el registro a la vivienda encontraron artilugios de brujería y un archivador en el que se guardaban las fichas personales de sus víctimas potenciales, incluyendo el precio por “hacerles la vuelta”. Este es un reportaje exclusivo de El Colombiano y Revelaciones del Bajo Mundo.




















