Cuando se trataba de combos delincuenciales en Medellín, la palabra de ‘Don Efra’ era respetada. Tanto así, que la mediación de este hombre fue empleada para lograr el pacto de no agresión entre bandas, que redujo el índice de homicidios durante la celebración de los Juegos Suramericanos de 2010 en la ciudad.
Y tarde o temprano, el que se mueve en ese mundo termina mal y a las 7:30 a.m. de hoy asesinaron a Efraín Maldonado Álvarez, en el barrio Buenos Aires.
Efraín Maldonado murió en la clínica Sagrado Corazón. Fotos de Stephen Arbolera y cortesía.
El taxista Enoc Ocampo Moncada comenzó a rondar la iglesia del barrio San Bernardo desde las 7:00 a.m. de hoy, cuando se estacionó en una tienda cercana a ‘desayunar’ con licor.
Aguardó a que terminara la primera Eucaristía del día y entró en el templo, dispuesto a cometer una herejía mortal.
Esta es la fachada lateral del templo en el cual ocurrió la tragedia. Foto de Stephen Arboleda.
En las últimas dos semanas se han presentado tres casos de doble homicidio que involucran taxis, en el Área Metropolitana.
El hecho más reciente sucedió en la madrugada de hoy, en el municipio de La Estrella, cuando los dos ocupantes del automóvil de servicio público esperaban a una mujer en las afueras de una urbanización residencial.
En este vehículo fueron abaleados los dos hombres, en el municipio de La Estrella. Foto de cortesía.
Un automóvil Mazda 323 con el vidrio trasero perforado, la sangre saliendo por las coyunturas de las puertas, abandonado en una carretera polvorienta de Marinilla, un municipio del oriente antioqueño.
Una imagen que hacía presagiar lo peor para los campesinos de la zona, tal cual lo confirmó después la Policía. En la silla de atrás yacían tres cadáveres y en la maleta del carro otros dos, con heridas de bala y arma blanca. Un crimen brutal.
En este automóvil fueron dejados los cinco cadáveres. Foto de Esteban Vanegas.
Un bombero voluntario del municipio de Girardota, y también empleado de una fábrica de textiles, adquirió un revólver hace dos semanas y en la mañana de ayer reveló su oscuro propósito.
A las 5:00 a.m., en la casa familiar de la vereda El Barro, buscó a su esposa y le propinó dos balazos mortales, antes de salir corriendo.
En este terreno falleció el bombero, después de dispararle a su mujer. Foto de cortesía.
Las organizaciones criminales ‘Pachelly’, ‘Calatrava’ y ‘Los Chivos’ fueron golpeadas por las autoridades esta semana, perdiendo a varios de sus cabecillas.
El operativo más importante se concentró en el municipio de Bello, donde la Policía aprovechó un descuido de los delincuentes y dentro de una casa apresó a tres presuntos jefes de la banda ‘Pachelly': alias ‘Alber’, ‘Lancha’ y ‘El Gordo’.
Los siete hombres capturados en los tres operativos fueron enviados a la cárcel. Cortesía Policía.
Una bodega para almacenar artículos de fantasía, ocultaba también dos inusuales armas de fuego provenientes de Estados Unidos.
El local está en un popular ‘San Andresito’, es decir, una edificación acondicionada con establecimientos comerciales, localizada en la calle 48 con la carrera 53 del centro de Medellín.
Esta es la bodega en la cual se hallaron las armas. Cortesía Policía.
Detención intracarcelaria como medida de aseguramiento, por el punible de concierto para delinquir agravado con fines de desplazamiento forzado, extorsión, tráfico de drogas y homicidio, fue la decisión del juzgado contra 17 presuntos integrantes de una estructura ilegal del nororiente de Medellín.
La Odin ‘San Pablo’ (Organización Delincuencial Integrada al Narcotráfico) fue esta vez la golpeada por las autoridades, que venían investigándola hacía más de un año.
Estos son los capturados durante varios allanamientos, recluidos en el calabozo de la Sijín en Medellín. Cortesía de la Policía.
Con su traje de charro, y mientras se disponía a bajar los equipos de sonido de una camioneta, la muerte sorprendió al mariachi Rubén Darío Parra Agudelo.
El músico de 54 años fue tiroteado anoche, en plena vía pública del barrio Aures, en el noroccidente de Medellín.
Él era Rubén Parra, mariachi de Medellín, víctima de los violentos.
Desde hacía muchos años, los habitantes del municipio de Bello venían denunciando las relaciones clandestinas entre la organización criminal ‘Pachelly’ y algunos funcionarios de la Alcaldía y la Policía.
La situación quedó en evidencia hoy con la ‘Operación TNT’, desarrollada por el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) con el apoyo del Ejército, en la citada localidad del norte del Valle de Aburrá.
Escena de uno de los allanamientos, realizado en la mañana de hoy en Bello. Cortesía del DAS.
Una administradora de empresas de 50 años, y empleada de una entidad bancaria, murió al ser víctima de un supuesto atraco en el suroccidente de Medellín.
Anoche, Adiela Inés Mesa Arroyave salió de su trabajo en la sucursal del banco localizada en los alrededores del aeropuerto Olaya Herrera, y caminó hacia la estación Poblado del Metro.
Este es el sitio oscuro, boscoso y desolado donde ocurrió el asalto. Foto de Edwin Bustamante.
Dos hermanos fueron asesinados hoy por sicarios motorizados, quienes les dispararon en una vía pública del barrio La Colina, en el suroccidente de Medellín.
El doble crimen se ejecutó a las 2:00 p.m., luego de que Andrés Giraldo Tabares, conductor de una motocicleta, se chocara con un carro.
La escena del crimen, en el barrio La Colina, un sitio afectado por las bandas delincuenciales. Foto de Esteban Vanegas.
Alias ‘Georgi’ era un especialista en escapar de la muerte y de las autoridades, pero en el mundo de la mafia muy pocos logran jubilarse.
Su prontuario entró en la mira de la Policía el 7 de agosto de 2009, cuando de manera insólita sobrevivió a una masacre dentro de un apartamento, en el municipio de Envigado.
Esta foto la tomó la Policía Metropolitana el 26 de enero de 2010, tras la captura de los sujetos con el arsenal en Santa Lucía. El de la izquierda era 'Georgi'.
Dos hermanos residentes en el humilde sector La Iguaná, al occidente de Medellín, fueron asesinados a tiros en un lapso de apenas 13 horas.
El primero de los crímenes se presentó a las 5:00 p.m. del pasado jueves 11 de agosto, cuando Yolian Guillermo González Restrepo viajaba como pasajero de un bus de servicio público.
En este bus mataron al primero de los hermanos, cuando transitaba por el sector conocido como Punto Cero. Foto de Carlos Taborda.
El cadáver de un comerciante extranjero fue encontrado dentro de un apartamento que arrendaba en el barrio Los Colores, al occidente de Medellín.
Los agresores emplearon un martillo, una plancha y por lo menos cuatro cuchillos diferentes para arrebatarle la vida a Juan Carlos Beltrán Carreón, de 34 años y oriundo de México D.F.
Él era el extranjero Juan Carlos Beltrán Carreón. Por su muerte aún no hay capturados.
Otra vez los tiros mancharon de sangre las estrofas y en Medellín enterraron un músico más: Luis Felipe Flórez Muñoz, de 18 años.
Hoy se realizó la velación de él y de su primo Geovanny A.F.M., de 17 años, tras ser asesinados el día anterior en el barrio La Independencia II, en el occidente de la ciudad (Comuna 13).
Luis Flórez vivía en el sector La Torre, de la Comuna 13, y salió de su casa a reclamar unas pistas musicales, cuando lo atacaron. Foto de cortesía.
De nuevo un delincuente juvenil favorecido por la justicia causa un daño enorme: esta vez las víctimas fueron cinco miembros de una misma familia, a los cuales el muchacho atacó con una granada de fragmentación.
El hecho sucedió en el municipio antioqueño de Rionegro, y al parecer el móvil es una retaliación de parte del sospechoso, según la Policía.
Esta es la casa en la cual se presentó el ataque. La granada hizo un hueco en el techo. Imagen de cortesía.
William Bernardo Román Flórez atendió el llamado en la puerta de su casa. Dejó adentro a los familiares con los que departía y se asomó al umbral, donde un hombre lo requería.
Lo saludó con cordialidad y habló un par de minutos con él, hasta que este último sacó un arma de fuego y le disparó en la cabeza. Así terminó la existencia de uno de los líderes sociales más importantes de los últimos años en San Cristóbal, un corregimiento del occidente de Medellín.
William Román residía en la vereda Travesías, de San Cristóbal, donde lo agredieron. Foto de cortesía.